
Sí, así de rotundo Juan le afirmaba a su coachee su capacidad de acción.
“No tienes que sufrir más, te quito la emoción y listo”
Y Rafael se lo creyó, estaba ansioso porque le resolvieran su problema y le quitaran de encima su miedo. Su coach le había dicho que él le “ayudaba” a superar sus miedos.
A algunas personas les podrá parecer estupendo, a otras, simplemente, les podrá simplemente horrorizar, tal vez como un ejemplo de manipulación del otro.
¿Qué es esto de que venga uno a cambiarme mis emociones?
¿Quién es él para decidir cuál es la emoción que necesito?
¿Por qué tienen que cambiarme una emoción?
Esta situación es real y es un argumento de los más utilizados por escuelas de coaching y coaches que se otorgan el derecho a modificar a los demás como si fueran muñecos de arcilla a los que moldean a su antojo.
No todos entendemos el coaching así y no todos entendemos las emociones como algo que otro tenga que cambiarme.
Empecemos por las emociones. Actualmente es muy fácil documentarse: hay tantos blogs, tanta información disponible, tanta investigación científica,… que cualquiera que quiera comprender la naturaleza de las emociones con cierto rigor científico puede hacerlo con gran facilidad. Revisemos brevemente:
Las emociones son respuestas psicobiológicas ante las situaciones que vivimos. Son ultra-rápidas porque tienen que ver con nuestra capacidad de responder a lo que ocurre y si eso que ocurre es peligroso, nuestra respuesta debería ser lo suficientemente rápida como para que podamos hacer frente a ese peligro. Tienen que ver, por tanto, con cómo interpretamos las situaciones, lo que significan para nosotros, no con la situación en sí. Un ejemplo, dos personas van andando por la calle y se cruzan con otra que lleva un perro atado. Al llegar a la misma altura, el perro se acerca a los caminantes. Uno se sobresalta y pega un brinco asustado, el otro sigue caminando normalmente. Para ambos la situación era la misma, sin embargo, uno la interpreta como un peligro y el otro no. Uno reacciona con miedo y el otro no.
Así que aquí está la clave de las emociones ¿cómo estoy interpretando las situaciones? Si yo tengo miedo, no se trata de quitarme el miedo (por cierto, ¿cómo se hace eso?) sino de que yo entienda cómo estoy interpretando esa situación, para qué me sirve ese miedo y elija mis acciones a continuación. No necesito complicarme mucho la vida analizando por qués, simplemente tomar consciencia de mí mismo y mis reacciones y para qué me sirven. ¡Vaya!, ejercitar mi inteligencia emocional intra-personal. Pero claro, esto requiere trabajo de introspección , un mínimo de dedicación y, tal vez, hasta alto de esfuerzo. ¿Estás dispuesto a ello o prefieres oír los mensajes libertadores de ese “coach” que dice te va a salvar de ti mismo?
Por otro lado el coaching:
Entiendo que el término se esté utilizando como palabra de moda y comodín y su sentido se haya pervertido. Hoy en día podemos encontrar programas de TV donde te dicen qué comprar, ¡lo quieras o no!, y¡ a pesar de tus objeciones!, diciéndote que es lo que hay que hacer ¡¡¡y dicen que es un coach quien te lo recomienda!!! Eso es un asesor ¿no?
Podemos encontrar en you tube “consejos de Coaching”, ¿cómo es posible?, de nuevo yo, el coach, tengo la verdad y te digo desde mi opinión y perspectiva de la vida lo que tienes que hacer. Esto de siempre se ha denominado consultoría.
También hay programas de TV donde bajo el nombre de “coach” aparece un juez que te dice cómo has cantado. Esto es mentoría, no coaching.
Y ¡¡en crecimiento personal!! coaching como sinónimo de crecimiento personal. Sí que es un efecto de la reflexión y la consciencia el incremento de la inteligencia emocional y, por lo tanto, el aumento de la capacidad para afrontar la vida, pero esto pasa también con la propia vida vivida desde la consciencia. Ahora bien, llamar coaching a cursos o talleres de los que está plagada la red que te dicen cómo pensar, o qué sentir o qué hacer, unas veces para tener éxito, “lograr tus sueños”, desarrollar habilidades o ganar un montón de dinero –eso sí, sin esfuerzo alguno, sólo asistiendo al evento-, esto, de siempre, se ha llamado formación. Ojo que esto significa “dar forma” y para eso se requieren varios elementos, no sólo la charla “efecto champán” del iluminado de turno. Entre otras cosas, que tú asumas el cambio como tuyo, pero también que hagas algo para cambiar y mantenerlo en el tiempo.
¿Tan necesitados estamos de ilusión, de que nos digan que podemos controlar nuestras vidas, de que podemos hacer lo que queremos que perdemos de vista el qué hacer con nuestras vidas?
¿De verdad necesitamos al gurú de turno que nos salve de nosotros mismos?
Tal vez, en ese caso no necesitas un coach, sino un “libertador” de esos que van creando sectas.
Se utiliza la palabra Coaching como un comodín absurdo donde cualquier relación lógica se pervierte: de la parte se hace el todo, del efecto la causa, del síntoma el origen.
Para mí el Coaching es sólo un método (del griego metha: más allá y odos: camino o vía) de cambio que lleva a las personas de dónde están a dónde quieren estar. Dicho con tanta sencillez puede parecer simple sin embargo no refleja ni más ni menos que el recorrido que hace una persona para tomar una decisión. El acompañamiento y dominio técnico del coach hace que ese camino resulte más sencillo y rápido por lo que los resultados pueden ser “extra-ordinarios”, es decir, van más allá de lo esperado ordinariamente sin la utilización del coaching.

Ahora bien, si algo identifica y diferencia al coaching, es el posicionamiento humanista del coach que propicia que el cliente encuentre sus propias respuestas y soluciones. Si es el coach el que se las da está actuando como consultor, eso en el mejor de los casos. Así que sí si necesitas coaching, averigua primero de qué va tu coach. El mejor coach es aquel que te hace sentirte protagonista de tu aprendizaje y cambio.
Más de 4.500 h. de ejercicio, más de 1.000 h. como formadora y supervisora de coaches y un premio como uno de los cien coaches que lideran el coaching en el mundo me llevan a expresarlo con seguridad:
que no vengan diciéndote que te cambian, tú eres el que tienes que cambiar.
El tema de las emociones se ha convertido en uno de los más actuales en nuestras vidas. A todo se llama emoción, de emociones se habla en todos los contextos. Cada día se tienen más en cuenta, están más presente en nuestras vidas y se habla más abiertamente de ellas. Pero, ¡qué poco sabemos de ellas!

Muchas personas se sienten incómodas, descentradas, inquietas, con un malestar difuso que no les permiten disfrutar de su vida. Otras claramente se sienten estresadas, deprimidas o claramente fuera de lugar. Y no se trata de las circunstancias externas de la vida, sino de cómo nos enfrentamos a ello. En todos los casos falta calidad de vida, el bienestar personal está deteriorado, la gestión mental que hacemos no es eficiente.

Mucha gente entiende la Psicología como el tratamiento de trastornos y dificultades, sin embargo, eso sólo es una de las aplicaciones de la psicología: la clínica, dirigida a personas que necesitan una ayuda profesional para salir de dónde están en temas como estrés, depresión, fobias, traumas, etc. En estos casos, se pone el foco en lo que está mal en la persona y se interviene para que pueda reparar o conseguir una mejora en su equilibrio.
El feedback es dar información a otra persona sobre la ejecución que hemos podido comprobar que ha realizado en un cierto tema y su adecuación a los objetivos que se perseguían.

¿Es posible realizar una gestión inteligente de las emociones?
a ser más eficientes, comprendemos también cómo utilizarlas a nuestro favor.

es nos hacen capaces, nos permiten tomar las decisiones que para nosotros son las más válidas en ese momento. Otra cosa es que no seamos conscientes de cómo una emoción nos dispara, o de cómo una emoción se perpetúa como nuestra estrategia básica, a veces única, desde la que vivimos.



En todo proceso de Coaching es necesario que se produzca un cambio de pensamientos, creencias, emociones y hábitos. Muchas veces podemos ver publicidad sobre el Coaching que promete grandes cambios y retos conseguidos con toda facilidad. “Sal de tu zona de confort”, “Sé tu jefe”, “Persigue tus sueños”, te dicen, como si los sueños fueran liebres a las que cazar. Ya en sí mismos estos mensajes suponen una contradicción con el Coaching. Te están dando órdenes, ¡en modo imperativo! Puede que sean mensajes muy comerciales, pero están lejos de la esencia del Coaching, que es que uno mismo encuentre sus respuestas y, por lo tanto, seas:


La noticia de que la fiscalía francesa va a procesar a los directivos de France Telecom por los suicidios de 58 de sus trabajadores, nos trae un importante debate, ¿Cuál es la responsabilidad de la empresa en el bienestar de sus trabajadores?