Todas las entradas por isabel aranda

Conferenciante, formadora y escritora. Psicóloga experta en coaching, PsEC, PCC por ICF. Doctora en Psicología. Formadora, mentora y supervisora de coaches. Autora de "Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación" y "Manual del coach. Acompañar para conseguir resultados extraordinarios". Directora del Experto Universitario en Psicología Coaching del Centro de Estudios Universitarios Cardenal Cisneros. Coordinadora del grupo de trabajo de Psicología Coaching del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Vocal de la División de Psicología del Trabajo del Consejo de la Psicología de España. Directora de la escuela de evolución emocional.

Retos, objetivos y coaching

objetivoMargarita, 46 años, separada, Licenciada en Físicas y MBA, Subdirectora de una planta de tratamientos industriales. Solicita un proceso de coaching porque tiene una fuerte inquietud por cambiar lo que está haciendo. Utilizó el coaching ya en otras ocasiones como método para impulsarse en su toma de decisiones profesionales y recurre de nuevo a su coach.

Aún no tiene definido su reto, sólo tiene claro que quiere cambiar. Margarita es una persona que combina perfectamente la reflexión y la acción. Sabe tomarse su tiempo para planificar y después se centra en ejecutar con eficacia. Sólo necesita aclararse bien lo que quiere y definir sus objetivos. Establecer planes de acción le resulta fácil.

Comenzamos con un ejercicio de «Visión», es perfecto para sacarla de su presente y que pueda proyectarse en el futuro que quiere. Ya lo ha hecho en otras ocasiones y disfruta intensamente realizando un «Collage de visión» que le permita identificar claramente lo que la ilusiona, lo que realmente le atrae y motiva. Del ejercicio ya obtiene la clara idea de que se ve en otro tipo de actividad, más vinculada a la dirección estratégica que a la dirección operativa. También identifica algunos temas que a nivel personal le motivan.

Es justo este último aspecto el que deriva la atención hacia su escala de valores.

 Mario Alonso Puig afirma que «Un valor es todo aquello que a mí, como ser humano, me perfecciona«.

Dicho así no es fácil de comprender. Las preguntas llevan a Margarita a entender sus valores:

«¿Qué es importante para ti?»

«Estar en coherencia conmigo misma»

 «¿Qué es lo que sí quieres en tu vida?»

«Que lo que haga sea mirando el futuro»

«¿Qué es irrenunciable para ti?»

«La responsabilidad con lo que hago»

Trabajamos con una técnica de «Jerarquía de valores«(*) y comprueba que sus prioridades son otras diferentes de las hace cinco años.

La experiencia de vida no suele dejar indiferente a casi nadie y mucho menos a personas tan conscientes de sí mismas como Margarita. Ahora quiere que su hacer tenga un sentido mayor de contribución. En términos de la «Pirámide de Maslow» diríamos que aspira a su máxima autorrealización.

Los ejercicios anteriores la permite definir su reto: «Dar un salto en mi carrera, enfocando mi trabajo a otro tipo de negocio y asumiendo nuevas responsabilidades más estratégicas».

El reto en sí mismo aún es indefinido, tiene más de deseo que de posibilidad. El siguiente paso es definir los objetivos operativos que la van a llevar a alcanzar su reto, pero no se trata sólo de definir lo que hacer. Margarita necesita tener muy claro y asumido qué significa para ella alcanzar su reto. Utilizamos por lo tanto otra técnica «Objetivos qué«(*) para desglosar lo que realmente quiere hacer, tener y ser.

Vinculados primero con el hacer:

  • «¿Qué quieres dejar de hacer?»
  • «¿Qué quieres empezar a hacer?»
  • «¿Qué quieres seguir haciendo?»
  • «¿Qué quieres hacer más?»

Después con el tener:

– «¿Qué quieres obtener?»

Y por último, con el ser:

  • «¿Qué tipo de persona quieres ser ante ese reto?»
  • «¿Qué valores son esenciales para ti con respecto a ese reto?»
  • «¿Qué te haría sentirte orgullosa de ti misma?»

Con ella el trabajo es fácil, avanza rápidamente, sabe ya cómo actuar de anteriores procesos de coaching. Desde este desglose de objetivos, definimos los objetivos SMART y el plan de acción que la van a llevar a alcanzar su reto. Esta es la parte fácil. Lo más importante, saber a dónde quería ir era la parte más compleja.

(*)Técnicas del libro de próxima publicación: «Manual del coach» de Isabel Aranda (2016).

Caso de coaching publicado en mi sección «Conversaciones de coaching» en http://www.tdd-online.es/content/margarita-objetivos

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Tus objetivos para 2016

objetivos           ¿Cómo quieres que sea tu futuro?

«Para tener, es necesario primero hacer; y para hacer es necesario primero ser», Stephen Covey (1990).

 

En este cambio de año, seguro que te has planteado QUÉ quieres conseguir pero,

¿te has planteado también CÓMO quieres ser tú, cómo quieres que sea tu vida, cómo quieres sentirte en ella?

Tendemos a centrarnos en objetivos QUÉ sobre lo que queremos HACER, o TENER, pero no pensamos mucho en objetivos de SER.

Para este año nuevo te regalo un ejercicio incluido en mi nuevo libro Manual del coach, muy pronto a la venta.

tecnica de coaching_objetivos que y como

Utilízalo para generar el espacio donde desarrollar tu futuro.

Ya me dirás los resultados, ¡¡te sorprenderán!!.

A tu disposición para colaborar en la evolución de personas, equipos y organizaciones hacia la excelencia.

Isabel Aranda

 

366 días para soñar, para disfrutar y para lograr

que tu vida sea «extra-ordinaria».

¡¡Feliz 2016!!

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EMOCIONES EN LA ADOLESCENCIA

desafios de la adolescenciaTodos hemos vivido la adolescencia de una forma muy personal y diferente. No sólo por lo que nos pasó y cómo nos pasó, sino sobre todo por cómo interpretabamos aquello que nos estaba pasando.

¿Qué es la adolescencia?

Dentro de nuestro proceso evolutivo es la etapa vital en la que la persona se construye como tal. En ella se adquiere el sentido de uno mismo y de cómo afrontar la vida, priorizamos nuestros valores y orientamos nuestra vida.

Es una etapa en la que se produce la transición de la dependencia de la infancia a la autonomía e independencia de la vida adulta. El adolescente tiene que adquirir progresivamente compromisos, responsabilidades y la autonomía propia del adulto. Y en ese camino se encuentra habitualmente con situaciones sumamente complejas: superar las demandas escolares, elegir qué estudiar, relacionarse exitosamente con colegas y adultos, gestionar sus emociones, asumir sus cambios biológicos. Y además, con el mayor de los retos: la construcción de la propia identidad.

Puede ser una etapa más o menos difusa que  se experimente con más o menos descontrol. La maduración fisiológica y todo el vaivén emocional que conlleva tiene mucho que ver en cómo se experimenta.

Emocionalmente es una etapa llena de incertidumbre y, con mucha frecuencia, llena de emociones negativas, miedo, ira, tristeza, asco, que imposibilitan una acción adecuada y limitan el bienestar del joven y, con frecuencia, marcan profundamente el desarrollo de su vida.

El sistema escolar pone el énfasis en los contenidos de carácter cognitivo y, en escasa medida, en los emocionales y en los contenidos de aprendizaje social que son precisamente los que van a permitirle su integración exitosa en la vida familiar, profesional y social.

Para que el adolescente se desarrolle de forma integral y tenga bienestar, tiene que contar con la posibilidad de un desarrollo equilibrado de sus aspectos emocionales, sociales y una construcción de sí mismo consciente.

El desarrollo de la inteligencia emocional es la clave para que se identifique como persona y como miembro de la sociedad.

¿Es un fenómeno universal?

Tiene un alto componente cultural. En las sociedades occidentales dura cada vez más.

El tiempo de preparación para afrontar las responsabilidades se prolonga cada vez más en las sociedades occidentales, en parte por el prolongado tiempo de formación  y, en parte, por las dificultades de vivir de forma autónoma con la calidad que queremos. Hoy en día, se habla de una post-adolescencia que llega hasta más allá de los 23 años.

De la infancia a la adolescencia

Mientras que el niño logra su identidad mediante un proceso de identificación con los demás, haciendo suyos los valores e ideas de sus padres, los adolescentes, en cambio, se enfrentan ante el reto de definir sus propios valores, opiniones e intereses, gestionar sus relaciones y tomar decisiones, que en definitiva dimanan de su sentido del yo, es decir, de su propia identidad y no limitarse a repetir los de otros.

Han de «elegir» separándose o no de los paradigmas paternos. Han de descubrir lo que pueden hacer y confiar en sí mismos. Su necesidad de sentirse amados y respetados por lo que son, pasa en primer lugar por saber quiénes son.

 ¿Cuándo eres adolescente?

Eric Erikson habla de tres tramos con necesidades y retos diferentes que aunque están presentes de forma simultánea sí que adquieren un peso y protagonismo diferente en cada etapa:

  • Adolescencia inicial (entre 10-14 años): biológicos
  • Adolescencia intermedia (14-19 años): sociales
  • Adolescencia tardía (19-21 años): personales

Marcia habla de que en el desarrollo de la identidad hay cuatro estados por los que atraviesa el adolescente en relación a la crisis de la identidad y la asunción de compromisos (Santrock, 2004):

  1. La crisis se define como un periodo de desarrollo de la identidad durante el cual el adolescente se debate entre diferentes alternativas significativas. El compromiso es un componente del desarrollo de la identidad en el que el adolescente realiza una inversión personal en lo que va a hacer.
  2. La difusión de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que aun no han experimentado una crisis de identidad (es decir, todavía no han explorado diferentes alternativas significativas) ni han asumido ningún compromiso.
  3. La delegación de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que han asumido un compromiso sin pasar previamente por la crisis de identidad. Esto suele ocurrir cuando los padres imponen o trasladan compromisos a sus hijos adolescentes, generalmente de una forma autoritaria. En estas circunstancias no se le da al adolescente la oportunidad de que explore con libertad distintos enfoques ideologías y vocaciones por sí mismo.
  4. La moratoria de la identidad se refiere a los adolescentes que están en plena crisis de identidad pero cuyo compromiso o está completamente ausente o sólo está vagamente definido.

La consecución de la identidad se refiere a aquellos adolescentes que han atravesado una crisis de identidad y han asumido un compromiso.

El período de la adolescencia intermedia sería el de mayor actividad exploratoria y en consecuencia, el que tendría mayor probabilidad de ser caracterizado como de “crisis de identidad”.

Por otro lado, los padres e iguales tienen un peso significativo en la construcción de la identidad, pero en diferentes dominios. La influencia de los iguales sería más intensa en temas del presente cotidiano tales como el área del tiempo libre y de las relaciones personales, mientras que la de los padres tendría más peso en las cuestiones de futuro (por ejemplo, lo escolar y ocupacional).

Tres tipos de retos: 

 1.  BIOLOGICOS

Mucho podemos hablar de los cambios fisiológicos a los que se va a enfrentar un adolescente durante esta etapa de la pubertad que tienen que ver con:

  • Maduración de los caracteres sexuales
  • Modificaciones corporales correspondientes
  • Descontrol emocional
  • Desencaje entre pensamiento y emoción

señalamos como los más notables, los cambios de:

  • voz
  • sudor
  • piel: granos
  • altura
  • peso
  • genitales
  • pelo

El reto no son los cambios sino «encontrarse uno mismo en ese cuerpo que cambia».

Para muchos supone un continuo «estar fuera de lugar», «no encontrarse», que les provoca una intensa incertidumbre y continuas preguntas sin respuesta, al menos positivas, «¿por qué a mí?»

Para otros será una forma de sentirse diferentes y, por lo tanto, más capaces de «ser mayores», «autónomos», «especiales». Puede confundirse la autonomía cada vez mayor en la capacidad para desenvolverse en el día a día con la capacidad de ser independientes.

Ya no son niños que siguen las instrucciones, valores y comportamientos de sus padres. Ahora pueden utilizar su nuevo cuerpo como recurso para situarse ante los demás. La curiosidad natural de esta etapa en la que necesitan descubrir el mundo por sus propios ojos, la caída de la moral heterónoma y, por lo tanto, la caída de los valores que nuestro entorno parental nos ha dado, la necesidad de aceptación social, de sentirnos integrados y no excluidos, puede llevar a algunos adolescentes a utilizar su cuerpo como medio para conseguir su lugar, especialmente cuando tienen modelos afines en el entorno. De ahí que en muchas ocasiones se llegue a las prácticas sexuales como fin en sí mismo. Y, a veces, en esta primera etapa de la adolescencia donde aún no tenemos definido ni quien somos ni qué queremos hacer con nuestra vida, utilizamos el cuerpo como medio de ser y estar en la vida. Estas prácticas pueden tener unas implicaciones de un gran alcance en nuestra vida futura, como en el caso de embarazos, enfermedades de transmisión sexual o la adquisición de prácticas continuadas o extremas.

A nivel neurofisiológico, las conexiones entre el córtex y el hipocampo tienen que fortalecerse, pero entretanto el hipocampo experimenta los vaivenes de las hormonas que genera el crecimiento y la madurez sexual  provocando continuos altibajos emocionales, confusión continua sobre lo que sienten y un pensamiento polarizado, de todo o nada.

REFLEXIÓN GENERATIVA:

Sabemos que es un momento vital en el que progresamos positivamente cuando:

  • podemos hablar de lo que sentimos
  • oímos a otros contar experiencias similares
  • nos sentimos escuchados, sin juicios
  • contamos con algún adulto en el que confiar y al que preguntar

estos serán apoyos de excepcional valor que sobre todo se verá más tarde sus efectos cuando ese adolescente tenga que tomar decisiones de todo tipo.

2.  SOCIALES

Las necesidades del adolescente son:

  • Ser aceptado. Esta es una necesidad vital del ser humano, y en esta etapa en la que empezamos a tener consciencia de nosotros, esta necesidad es imperiosa. Somos capaces de hacer cualquier cosa para ser como los demás, estar aceptado y no ser excluido.
  • Modelarse: saber a quién parecerse

Y muchas veces el joven se pone una máscara no sólo para parecerse a los demás, sino también se la pone para que no vean lo que le pasa.

Una especial atención requiere el fenómeno que siempre ha existido del acoso, pero que ahora, en una sociedad donde priman las libertades y derechos individuales adquiere un peso especial.

Otro aspecto importante es la diferencia entre el mundo off-line y el on-line. La comunicación es diferente, hay nuevas reglas. En el mundo on-line el anonimato parece que existe (aún cuando no sea cierto) y rompe reglas sociales que inhiben la exposición y compromiso social. El fenómeno de visibilidad social que en el mundo off-line es inmediato, tengo cara y nombre y, por lo tanto, tengo que ser cuidadoso con lo que digo y hago, desaparece en el mundo on-line. Puedo decir o hacer en apariencia «impunemente» cualquier cosa.

REFLEXIÓN GENERATIVA:

  • Para que esta etapa tenga las condiciones propicias que faciliten su evolución, todos sus escenarios sociales: familia, escuela, centros de relación tendrían que ofrecer espacios de positividad, de capacidad, de confianza en sí mismos. Esto pasa porque los adultos sean conscientes de cómo se relacionan con los adolescentes y se hagan responsables de lo que les están aportando.
  • La responsabilidad de la sociedad es generar contextos de crecimiento que permitan el mayor despliege del adolescente
  • Entornos emocionales positivos donde el «tú eres valioso», «tú puedes», «tú te lo mereces» son los mensajes claves.

3.   RETOS PERSONALES: LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD

el cuento del aguila

Autodescubrimiento versus autoconstrucción

Nos fiamos de los juicios de los demás especialmente en esta etapa y también de los que vamos haciendo de lo que oímos a los demás sobre nosotros mismos. El adolescente tiene que descubrirse en sus capacidades. Se trata de abrir esa parte de la Ventana de Johary que no sabemos de nosotros mismos. El arte trae de nuestro inconsciente, nuestras capacidades ocultadas por falta de oportunidad hasta ese momento.

Construcción del sentido de uno mismo

Es una compleja tarea de construcción de la identidad que suele denominarse “crisis de la adolescencia”  en la que surgen grandes dificultades especialmente cuando:

  1. Hay dificultades en el autoconocimiento que puede llevar a confusión de identidad.
  2. Hay dificultades en la identificación y expresión emocional.
  3. La autoestima del adolescente es baja.
  4. El apoyo social / familiar no facilita la confianza necesaria.
  5. Hay dificultades en el ámbito escolar.

El gran reto vital del adolescente es desarrollar una identidad propia.

Me identifico primero con lo que no soy que con lo que soy

Requiere construir una autoestima sólida que muchas veces los jóvenes especialmente los que tienen dificultades de autoimagen, autoestima y autovaloración, es decir, tienen una identidad baja o débil no tienen, bien por presiones ambientales del tipo nosotros no podemos, o bien por presiones sobre su capacidad, tú no puedes.

Su autoestima y respeto a sí mismo pasa en primer lugar por saber quién es.

Han de descubrir lo que pueden hacer y confiar en sí mismos.

Cuando la identidad no se construye positivamente se contra resta con mecanismos de defensa como el aislamiento, la conflictividad, la impulsividad, la intolerancia, el agrupamiento defensivo con iguales, todos ellos generadores de un alto estrés que, a su vez, dificulta el aprendizaje y ajuste escolar y social.

Las familias tienen que adaptarse y acompañar positivamente al adolescente en este proceso para unos resultados satisfactorios.

Desde hace tres años colaboro con la FUNDACIÓN APRENDER en el desarrollo de entornos emocionalmente capacitantes en el contexto educativo y dirijo un programa para adolescentes que con el nombre de DESARROLLO DE LA IDENTIDAD trabaja con la psicología orientada a resultados con métodos como el coaching.

fundacion aprender

Este programa pretende apoyar un desarrollo integral y positivo de esta etapa de la adolescencia, el momento clave de la vida de una persona en la que busca su autonomía, construye su identidad, se abre a la sociedad, elige relaciones y establece intimidad, en definitiva, una etapa compleja de cambios continuos tanto para el adolescente como para su familia.

La experiencia con adolescentes, profesores y padres me ha aportado un conocimiento muy concreto de los aspectos que son sustanciales en el desarrollo del adolescente.

Si con los adultos muchas veces hacemos un coaching reparativo, reestructurando paradigmas, cambiando creencias, resignificando experiencias, con los adolescentes el trabajo principal sería un coaching constructivo, no se repara sino que el foco está en la construcción de sí mismos, en que se den libertad para elegir sus creencias, libertad para no asumir los planteamientos de los colegas por conformidad social,  libertad para decir NO ante situaciones cotidianas tanto en el mundo on como off line que atenten contra sus valores, libertad para decidir cuáles son sus valores y cuál es su propósito de vida. Es el momento donde empieza el autoliderazgo, la competencia de la inteligencia emocional  que nos lleva a ser conscientes de nosotros mismos y tomar decisiones orientadas a ser quien queremos ser.

Y no pueden darse esta libertad cuando no confían en sí mismos, de ahí el papel sustancial de los sistemas a los que pertenecen y la responsabilidad que tienen en generar entornos emocionalmente positivos. Esto no significa estar siempre alegres y positivos, sino ser conscientes de las emociones y entender el significado que tiene para nosotros. Tener miedo no es malo en sí mismo, sino todo lo contrario, nos avisa de que no nos sentimos preparados para afrontar algo y si lo entendemos así podemos poner los medios para prepararnos.

En mi libro «Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación» planteo precisamente el significado de cada emoción y como utilizarlo para desarrollar nuestra inteligencia emocional intrapersonal y hacer que nuestra vida diaria sea más satisfactoria y exitosa.

Este es un extracto del testimonio de un alumno:

testimonio

REFLEXIÓN GENERATIVA:

  • «ACOMPAÑAR» Esta es un palabra importante porque significa estar ahí para él. No dirigir, no  imponer, no determinar lo que está bien o mal, sino darle espacio para que él elija.
  • Escuchar sin juicio, aceptando a la persona que es como legítima.
  • Entenderle como persona que es de una forma global integrando sus facetas cognitivas, sociales y de edad madurativa.
  • Ante todo la autonomía cognitiva, emocional y comportamental.
  • Estimular que se construya a sí mismo como persona independiente, con una fuerte autoestima, lo que implica que desarrolle una idea positiva de sí mismo, sus posibilidades, y se acepte y valore como persona.
  • Apoyar que despliegue todo su potencial, dando oportunidades para la reflexión y para la acción.
  • Facilitar que lo ponga en práctica de forma positiva.
  • En el fondo se trata de incrementar la inteligencia intrapersonal mejorando la relación consigo mismo y como resultado con los demás.
  • Favorecer el desarrollo del adolescente con un abordaje alineado entre las demandas educativas y la familia.
  • Tener muy presente que la familia es el sistema prioritario en el que el adolescente se mira reflejado.
  • Valoran especialmente el disponer de un espacio confidencial y serio para expresar sus problemas; ser escuchados con respeto y aceptación por un adulto / profesional; verse con capacidad, más seguros y con confianza en sí mismos y haber aprendido cómo actuar satisfactoriamente en sus diferentes retos.

 

Este trabajo con la FUNDACIÓN APRENDER lo expusimos en un simposium en el 3rd INTERNATIONAL CONGRESS of EDUCATIONAL SCIENCES and DEVELOPMENT (junio 2015) y fue altamente valorado por el foco en el entorno emocionalmente responsable que la Fundación Aprender promovía y por el trabajo concretado en el DESARROLLO DE LA IDENTIDAD de los adolescentes.

Estos serán los aspectos que desarrollaré en una sesión especial de videoplaylist que cierra el ciclo de RETOS DE LA ADOLESCENCIA  de LA CASA ENCENDIDA. Será el miércoles 25 a las 19 h. y contaré con la compañía del coro Milagros y la experiencia con la escritura creativa de Irene G. Punto.

Gracias a las coordinadoras del ciclo, Maite Rodríguez Estévez y Paloma Rosado por invitarme a participar de esta magnífica oportunidad de poner en valor la importancia de generar entornos positivos en la adolescencia.

cita reyna

Desarrollar la responsabilidad «habilidad para responder»

«No hagamos bonsais»

distinciones emocionales para los coaches

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Con enorme orgullo te comunico que el próximo 12 de noviembre se celebrarán las X Jornadas Profesionales de Coaching donde facilitaré el taller

«Distinciones emocionales y su gestión en el coaching».

Entre el pensamiento y la acción del coachee están sus emociones. Las distinciones emocionales permiten diferenciar los sentimientos y distinguir las emociones que están en la base de la acción del coachee.

Identificar las distinciones permite al coach facilitar al coachee una mejor comprensión de sus emociones y una mejor gestión más acorde con sus objetivos. Es una habilidad en la que el coach puede entrenarse para ganar eficiencia y favorecer la acción del coachee.

Dado que las emociones son uno de los componentes claves de la persona con la que se trabaja en coaching, conocerlas y comprender cómo afectan la acción del coachee es fundamental para un coaching eficiente.

En el taller.se expondrá la función de las emociones y su papel en la acción, así como una clasificación funcional de las emociones y el modelo propio de «emociones capacitantes» y su trabajo con él en el coaching

Toda la información sobre las jornadas en el siguiente enlace:

http://www.icfespana.com/jpc2015/shop/category.php?id_category=3

icf on tours

Tomar decisiones sin que «me lleven los diablos»

lluvia-de-ideas«Ah… o sea que tienes un forma de diseñar que te funciona y es desde el resultado que te imaginas».

«Sí, claro».

Martín, 38 años, Director de una pequeña empresa de diseño gráfico, Licenciado en diseño industrial, soltero sin hijos. Alumno destacado en la facultad, ha tenido ocasión de trabajar en principales estudios de diseño gráfico del mundo. Desde hace cinco años ha iniciado un proyecto empresarial para poner en práctica sus propias ideas y estilo. En este momento la carga de trabajo es importante y le lleva mucho tiempo, pero lo que más le preocupa es cómo dirigir a su equipo. Para él, le falta formación sobre el tema, experiencia y claridad de ideas, se siente indeciso y con frecuencia se enfada consigo mismo y tiene respuestas airadas con los demás. Decide empezar un proceso de coaching para gestionar su ira y aprender a tomar decisiones.

Al establecer el acuerdo de coaching, Martín inquiere todo tipo de detalles, quiere saber cómo se va a trabajar y qué tiene que hacer. Para él es fundamental la experiencia del coach y la sintonía que desde el primer momento hay. Ha investigado a fondo el perfil de su coach, visionado sus videos, leído su blog. Tenía que tener claro que le otorgaba autoridad suficiente y que podía confiar en ella.

A la hora de definir la finalidad del proceso, Martín se enreda en todas las necesidades que tiene. Es necesario acotar y termina diciendo: «tomar decisiones sin que me «lleven los diablos».

Antes de definir los objetivos concretos, revisamos sus necesidades:

  1. cognitiva: cómo procesar los datos y evaluar opciones.
  2. emocional: gestionar mejor su ira.
  3. física: mantenerse calmado en las situaciones de tensión.

Y, a partir de ahí, ya es más fácil definir mejor los objetivos concretos de trabajo que se propone en ocho meses:

  1. «Tener criterios claros, vinculados al negocio, para tomar decisiones».
  2. «Saber distanciarme y controlarme en los momentos de tensión».
  3. «Responder con tranquilidad cuando las cosas van mal».

Martín necesita desahogarse, liberarse de toda la tensión acumulada. No lo ha compartido con nadie y le resulta muy agobiante. En vez de seguir una conversación semi estructurada, inicialmente la coach deja que Martín se exprese libremente. Para que después, desde los hechos que narra, le resulta más cercano entender sus propias reacciones. En cada sesión ocurre lo mismo, Martín no se centra en el avance sino en lo que experimenta, en lo que ha sucedido, en su incapacidad para manejar las situaciones con el equipo, en su desbordamiento emocional, en su insatisfacción con todo lo que tiene que ver con la empresa.

«¿Qué es lo que te preocupa?»

«Es que no sé cómo hablarles. Yo tengo muy claro lo que hay que hacer pero no me entienden cuando digo que esto es urgente».

«¿Qué criterios sigues para saber que esto es urgente?»

«Pues está claro, las cosas tienen que salir de inmediato».

«¿Cómo organizas las tareas?»

«Aquí me falta mucho. En mi experiencia anterior el trabajo me venía dado, ahora tengo que decidir qué va primero, cuándo, quién,… y todos son dudas porque además veo que no responden como quiero».

«¿Qué pasa si dudas?»

«Empiezo a pensar que no merece la pena este esfuerzo».

«¿Y…?».

«Es que yo quiero levantar esta empresa, me gusta lo que hago, lo que me saca de quicio es no saber controlarme».

El compromiso con su proyecto está claro, no tiene dudas al respecto. Quiere apostar por hacerlo bien. Pasamos entonces a analizar cómo se organiza y luego cómo organiza al equipo. Identifica muchas lagunas de perspectiva global, se da cuenta de que pone toda su atención en el detalle.

«Cuando tienes que hacer un diseño, ¿qué haces?»

«Lo primero imaginarme cómo quiero que quede, tener una idea global y después ya empiezo a definir los detalles».

«¿Y cómo te va con eso?».

«Bien, es la forma de hacerlo, desde el resultado».

«Ah… o sea que tienes un forma de diseñar que te funciona y es desde el resultado que te imaginas».

«Sí, claro».

«¿Y si aplicaras eso que ya sabes y que te funciona a la organización de las tareas?».

«¿Se puede hacer eso?… no se me había ocurrido».

«¿Cómo podrías hacerlo?».

Hemos partido de lo que ya sabe hacer bien, de algo que le resulta habitual y exitoso. Simplemente hemos aplicado un aprendizaje a otro contexto. Para Martín esto es muy útil porque piensa que no sabe dirigir una empresa y ahora se da cuenta de que algo que sabe puede aplicarlo perfectamente en la empresa. Se centra en ponerlo en práctica, durante los dos meses siguientes, sus avances en la organización de las tareas son decisivos en la empresa. Las cosas ruedan ya de otra manera y él se siente más tranquilo.

Ya está dispuesto para centrarse en su gestión emocional.

«¿Cuándo reaccionas de esa manera que dices tan airada?».

«Básicamente cuando veo que no se ha hecho lo que he dicho».

«¿Y qué es lo que te afecta?».

«Que no me hagan caso».

«Que no te hagan caso…»

«Sí, es que no respetan mi autoridad cuando digo que se haga algo».

«¿Y…?»

«Que pienso que no lo estoy haciendo bien, que no sé manejar a la gente, que no voy a poder sacar la empresa adelante».

¿En qué te basas para decir eso?.

«Es que parece que no me entienden».

«O sea, que hay dificultades en la comunicación».

«¿Cuántas veces pasa eso?».

«Pues una o dos veces a la semana».

«¿En realidad puedes deducir de una o dos veces lo que has dicho?».

«Visto así tampoco es para tanto, pero si es importante».

«¿Y qué puedes hacer?».

«Mejorar mi comunicación, ¿no?».

Ahondamos entonces en ello, en como transmite las instrucciones, cómo las contextualiza, cómo establece mecanismos de seguimiento. Nuevas y muy interesantes ideas van surgiendo de cómo comunicarse de una forma más asertiva con el equipo.

Queda por abordar sus desbordamientos emocionales. Como Martín ha ido ganando confianza al ver que sus nuevas medidas funcionan, ahora está más tranquilo y dispuesto a darse cuenta de qué le lleva a sentirse amenazado continuamente y lógicamente responder desde la ira. Trabajamos pautas fisiológicas como la respiración, la postura corporal, el step up; cognitivas como el parar y pensar en qué amenaza siente en ese momento y comportamentales, en concreto darse diez minutos antes de contestar, volver a su despacho y sentarse mirando por la ventana antes de hablar con su gente.

Al cabo de cuatro meses Martín se gestiona mucho mejor. Tiene una mayor claridad de ideas  distancia de los problemas y se pueden trabajar con él técnicas de toma de decisiones, análisis causales y generación de opciones acordes a sus necesidades.

Cuando finaliza el proceso, Martín está gestionando de una forma diferente sus relaciones, primero consigo mismo y después con su equipo.  Ha aprendido a distanciarse y tener perspectiva, ha perdido el miedo a la gestión de personas y es mucho más consciente de lo que piensa y siente. Su creencia de autoeficacia ha cambiado y ahora se siente realmente capaz de dirigir su empresa.

Este es otro proceso de coaching que he publicado en mi sección mensual «conversaciones de coachin»

http://www.tdd-online.es/content/martin-decisiones.

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DISTINCIONES EMOCIONALES Y SU MANEJO EN EL COACHING

icf

Con mucha ilusión participando como tallerista de ICF y hablando de emociones y coaching, por supuesto.

Algunas distinciones que recojo en mi libro «Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación.

Emoción: Conjunto de reacciones psicofisiológicas automáticas ante un estímulo, recuerdo u operación cognitiva que genera un programa tipo para responder.

Sentimiento:  Experiencia subjetiva cognitiva de la situación no medible neurofisiológicamente, aunque sí con escalas subjetivas. Su duración depende de diversos factores cognitivos, fisiológicos y sociales. Se asocia con una variante de la experiencia de dolor – placer.

Espectro de sentimientos: El conjunto de modos diferentes en los que una emoción es sentida, cuantitativa y cualitativamente y donde tiene un peso singular el aprendizaje cultural y el autoconocimiento personal.

Patrón emocional: Respuesta emocional aprendida y que se convierte en una respuesta prioritaria automática ante situaciones similares.

Estado emocional o de ánimo: Una emoción que se mantiene durante un tiempo prolongado y se retroalimenta e incrementa de forma circular, cuanto más dura, más se incrementa, aumentando las conexiones neuronales y neurotransmisores que lo mantienen. Se termina olvidando en qué se originó. Puede llegar a ser un estado de ánimo preferido e incluso adictivo.

Impulso:  Acción que refleja necesidades instintivas del organismo.

Sensación:  Estímulos sensoriales como el calor o el frío, la dureza, ligereza, contracción, la relajación o la presión.

Afecto:  Preferencia o condición neurofisiológica  con valencia positiva o negativa e intensidad alta o baja, que le permite a una persona dar valor a las situaciones a las que se enfrenta, incluso sin una causa directa. Existe una tendencia innata hacia el afecto positivo, es decir a obtener placer o bienestar y a evitar el dolor.

Tono emocional de base: Coloquialmente llamado “humor” es una respuesta difusa y generalizada que implica la existencia de un conjunto de creencias o expectativas de la persona acerca de la probabilidad de experimentar placer o dolor en el futuro. Puede prolongarse días e incluso temporadas, y distanciarse de la causa que lo originó.

Actitud emocional cognitiva: Fruto de una serie de sesgos con los que valora la situación, anticipando y preparando los recursos psicológicos para un tipo de respuesta emocional específica

Sabiendo denominar las cosas las manejamos mejor, ¿a que sí?

He aprendido a ser mas capaz

dudaEl observador que es de sí mismo ha ampliado su mirada y cambiado su percepción de cómo ser más capaz.

Mario, 38 años, Director adjunto en la fábrica española de una multinacional, licenciado en físicas y máster en Dirección de empresas, soltero sin hijos. Ha desarrollado toda su carrera profesional en el área de producción en diferentes multinacionales y países. Ha conseguido mejorar siempre sus cifras de gestión y es muy reconocido por antiguos jefes y empresas anteriores. Acaba de ser nombrado Director adjunto de la fábrica en la que llevaba cinco años dirigiendo el área de producción. Las tensiones que sufre la fábrica para mantenerse como centro de producción especializada de una determinada línea de productos de la multinacional son cada vez más intensas. Mario asume sus nuevas funciones en un contexto realmente complicado. Ha empezado a tener muchas dudas sobre su capacidad para asumir estas nuevas funciones en la situación actual. Le está afectando en su agilidad en la toma de decisiones e incluso en el sueño. Decide comenzar un proceso de coaching con un psicólogo experto en coaching para hacer frente lo antes posible a su intranquilidad.

Mario define la finalidad de su proceso como: «estar tranquilo, sin dudas sobre mi capacidad, que no me preocupe lo que pueda pasar».

Antes de definir los objetivos de trabajo, utilizamos un ejercicio de «Rueda de la vida» para que Mario se sitúe en las diferentes áreas y valore cómo se encuentra en cada una. En todas se puntúa alto, salvo en salud y trabajo. Ahí está la «brecha de aprendizaje«.  Define entonces sus objetivos:

  1. «Incrementar mi confianza en mí mismo para afrontar mis nuevas funciones hasta el 10 antes de dos meses»
  2. «Aprender a relajarme con facilidad en todo momento».
  3. «Mejorar mi forma física hasta el diez en tres meses».
  4. «Tener una clara perspectiva sobre mi carrera profesional, sin dudas y sentirme plenamente a gusto con ella de aquí a tres meses».

Mario es un hombre ambicioso y muy pragmático. Los plazos que se ha marcado para conseguir sus objetivos son cortos. Tiene claro que quiere resultados inmediatos y que conseguirlos no puede llevarle mucho tiempo. Es una persona de reto y logro, acostumbrada a orientarse a objetivos y conseguir resultados. Es la primera vez en su vida que tiene síntomas de stress y se siente bastante incómodo con ello.

Valoramos su situación actual en los diferentes objetivos con una escala de progreso. Ciertamente se puntúa bajo en todos, apenas aprueba en confianza. Su situación ideal es fácil de identificar, quiere puntuar 10 en todo.

«¿Por dónde quieres empezar?»

«Claramente con el stress, eso de que me afecte el sueño, no puedo con ello»

Mario tiene stress y sus tres componentes: cognitivo, fisiológico y motor están afectados.

Comenzamos por abordarlo, revisando cómo está actuando.

«¿Qué hay de diferente ahora en cómo te comportas?»

«Dudo, no tengo claro que esté tomando decisiones acertadas, me lío a la hora de plantear cualquier tema, hago un esfuerzo por mostrarme seguro y firme, incluso soy más duro de lo habitual en mí a la hora de plantear los temas».

«¿Qué es lo que te dices?»

«Cuidado, que no vean que dudas»

«¿Qué pasa si dudas?»

«Pueden creer que no estoy a la altura para este puesto»

«¿Y si lo creen…?»

«A nadie le gusta no estar a la altura. Yo esto no me lo puedo permitir»

«¿Qué es lo que no puedes permitirte?»

«Pues eso, no estar a la altura»

«¿Y si no estás a la altura…?»

«Sería un fracaso»

«¿Y…?»

«Yo no tengo fracasos»

«¿Qué tienes?»

«Yo siempre he conseguido lo que me he propuesto»

«O sea que siempre has conseguido buenos resultados»

«Sí»

«Resultados y fracaso es lo mismo»

«No»

«¿Cuál es la diferencia?»

«El fracaso es personal»

«Quieres decirme que el fracaso te lo llevas a nivel personal, tiene que ver con quién eres, mientras que los resultados tienen que ver con lo que haces, ¿no?»

«Mmm…, ¿con quién soy?…»

«Si, una cosa es lo que hacemos y otra quienes somos los que hacemos esas cosas. No es lo mismo ser que hacer. ¿Estás mezclando esto?»

«Creo que sí»

Este es uno de los errores lógicos más habituales que aparecen en coaching, igualar lo que hacemos con lo que somos. Culturalmente es un habito. Incluso decimos «soy abogado» en vez de «trabajo como abogado».

«A nivel corporal, ¿cómo te afecta esto?»

«No he pensado mucho en ello, tal vez estoy más tenso»

Seguimos explorando cómo se relacionan sus pensamientos con cómo está actualmente. Mario es rápido en el análisis y en las conclusiones, pero le cuesta asumirlas como propias. No está acostumbrado a la introspección. Sin embargo, prima en él su pragmatismo:

«Si esto es así y mi forma de pensar en ello es la clave de cómo lo estoy abordando, estoy dispuesto a hacerme otro planteamiento»

Y así lo hace. Exploramos entonces cuál sería el discurso interno que le permitiría puntuar de 10 y alcanzar su situación ideal en los objetivos 1 y 4. A continuación, abordamos los objetivos 2 y 3.

«¿Qué vas a hacer para mejorar tu forma física?»

«Está claro, hacer deporte»

«¿Y?»

«Creo que voy a cogerme un entrenador personal»

«¿Y para relajarte?»

«Esto me cuesta bastante, ¿cómo puedo hacer?» 

Trabajamos entonces algunas técnicas de relajación a su medida.

Como no podía ser de otra manera con alguien como Mario, ha conseguido sus objetivos en los plazos que se ha planteado. Y también ha aprendido a ser más consciente de cómo piensa y de cómo sus pensamientos afectan su bienestar. Se puede decir que no sólo ha habido un aprendizaje de primer y segundo nivel, también lo ha habido de tercer nivel, y el observador que es de sí mismo ha ampliado su mirada y cambiado su percepción de cómo ser más capaz.

Este artículo ha sido publicado en mi sección mensual de «Conversaciones de coaching» http://www.tdd-online.es/content/mario-estres donde expongo las claves de diferentes procesos de coaching.logo training and digest

¿Qué es el  aprendizaje de primer, segundo y tercer nivel?

Bateson (1985) describe tres categorías de aprendizaje: de primer, segundo y tercer orden que hacen referencia al carácter de los procesos mediante los cuales las personas aprendemos y van desde el aprendizaje por reflejos condicionados, hasta el cuestionamiento crítico de los marcos de pensamiento.

Como veremos van de menos a más, afectando de forma cualitativamente diferente a la persona, desde sólo la acción inconsciente, a la consciencia plena de las normas y su transgresión de cara a obtener respuestas innovadoras de mejor calidad para su relación con el mundo. En última instancia, todo aprendizaje se enmarcará en los sistema sociales en los que la persona se integra.

Aprendizaje de primer orden 

Es un aprendizaje centrado en la acción. A este nivel se dirigen, habitualmente los entrenamientos para conseguir determinadas conductas. El aprendizaje de primer orden se lleva a cabo por condicionamiento e imitación.

En el condicionamiento por premio o castigo las personas aprendemos a reaccionar de determinado modo a estímulos particulares sin que se requiera una consciencia expresa sobre el aprendizaje, simplemente desarrollamos un hábito reflejo aislado que funciona de forma limitada. Se realizan los comportamientos para evitar las consecuencias desagradables y conseguir las placenteras, sin que estén implicados procesos de consciencia,  voluntad, definición de objetivos o la acción con propósito para lograrlos. En definitiva, nuestro aprendizaje es un hábito reflejo.

Es un aprendizaje muy estudiado en psicología tanto en las personas como en animales y se sabe, por ejemplo, que al dividir una tarea en partes pequeñas, e ir recompensando la realización de cada una de ellas por separado, se produce un aprendizaje que puede hacerse sistemáticamente más complejo uniendo varias fases.

Es un aprendizaje básico que se produce de forma continua en la vida cotidiana. Un ejemplo claro es cuando aprendemos desde bebés a complacer a nuestros padres simplemente como respuesta a su atención. No hay una consciencia sobre lo que hacemos ni tampoco una consciencia de aprendizaje.

Este aprendizaje de primer nivel está limitado al contexto en el que se produce y difícilmente es transferible a otros. Si cambian las condiciones ya no es aplicable, y se requieren otros hábitos. Por ejemplo, las conductas para llamar la atención de nuestros padres, no sirven para conseguir la atención del jefe.  A veces, se produce un aprendizaje por shock: cuando los hábitos de conducta producen un deterioro del bienestar drástico que no pueden seguir manteniéndose sin un cambio, a veces, rotundo de los hábitos. Ejemplos, cuando un jefe de equipo recibe un plantón por parte de éste ante la dirección de la empresa; un ejecutivo es despedido por falta de competencias relacionales; un empresario ve caer drásticamente su negocio y lo vincula con las decisiones estratégicas que ha tomado.

En definitiva, es un aprendizaje básico que es útil en el contexto en el que se genera y que no implica una organización estructurada de lo aprendido, simplemente es un hábito reflejo aislado.

La imitación es muy similar al condicionamiento en cuanto a la inconsciencia del aprendizaje que se produce por exposición y adopción automática. Copiamos las conductas de un modelo que consideramos importante para nosotros. Es un recurso muy utilizado por la publicidad y los medios de propaganda social para inducir conductas de todo tipo y explica muchas de las conductas reproducidas de series de televisión.

Aprendizaje de segundo orden 

Toda situación comunicativa incluye tanto la información que contiene como los tipos de interacción que son posible hacer con ella (contenido y contexto respectivamente, en términos de Bateson, 1985). En éste último están las claves de cómo interpretar el contenido.

Mientras que en el aprendizaje de primer nivel, la conducta se centra en realizar las conductas correctas, en el de segundo nivel, se centra en encontrar las soluciones correctas (según el paradigma imperante socialmente) y el contexto es sustancial.  En gran parte se producen por ensayo y error.

Este aprendizaje de segundo orden lo interpreta Engeström (1994)[ii] como la capacidad de resolver problemas desde la experimentación. Esto se traduciría en que el cliente analiza su desempeño actual y conscientemente desarrolla hábitos de conducta dirigidos a conseguir sus objetivos. Esto es, en definitiva, lo que moviliza la metodología de coaching.

Este aprendizaje se asemeja al aprendizaje experimental producido en la vida cotidiana, en la cual el cliente observa curiosamente cómo resolver los problemas tanto con sus propias explicaciones como con las de otros.

niveles de aprendizaje

Aprendizaje de tercer orden 

Una tercera categoría de aprendizaje, es la de tercer orden. En ésta el cliente cuestiona la validez del contexto en el que se sitúa el problema. Es la base de la innovación.

Supone un salto cualitativo desde el paradigma en el que se halla inmerso el cliente hacia otros con presupuestos diferentes.

Podremos entenderlo mejor con este koan o paradoja budista. El maestro le dice al discípulo “si dices que este palo es real, te golpeo con él en la cabeza; si dices que este palo no existe, comprobarás su existencia cuando te golpee con él en la cabeza”. Este es un problema que no se puede resolver dentro del contexto y representación que tenemos del problema. No sabemos cómo hacerlo puesto que para nuestra lógica una cosa no puede ser afirmada y negada al mismo tiempo. Sin embargo, si el discípulo cogiera el palo de manos del maestro y lo partiera en dos, sería una forma de resolverlo creativamente, «fuera de la caja». Esta solución implica que el cliente sea consciente de las trabas hasta ese momento inconscientes que podían limitarle a responder y se deshaga de ellas. Sólo puede ocurrir cuando rompemos con las presuposiciones culturales habituales y tienen tal calado que suelen denominarse «crisis personales», «quiebres» (término utilizado en coaching ontológico),»cambio cultural».

A diferencia del aprendizaje de segundo orden en el cual tratamos de resolver los problemas dentro de un sistema de alternativas previsibles en un contexto cultural dado, en el aprendizaje de tercer orden, los problemas, tareas y soluciones deben ser manejados sin ellas, dentro de un contexto representacional diferente. Un implicación de enorme importancia es que los problemas no se presentan a los clientes como dados, sino que deben ser construidos por ellos desde las situaciones que requieren una solución. En definitiva, el aprendizaje de tercer orden no hace más que intentar solucionar las contradicciones que no puede resolver el de segundo orden.

 
los problemas

Este texto es un avance de mi próximo libro, muy pronto a tu alcance.

LA IRA: UNA EMOCION PARA LA ACCION

iraLa ira: la energía para la acción. Es una estrategia de respuesta para actuar ante una situación que interpretamos como amenazante tanto física como personalmente y que nos impide alcanzar lo que deseamos. Esa amenaza puede ser a nuestra integridad física, o psicológica, por ejemplo, cuando nos sentimos provocados, engañados, heridos, indignados o traicionados por situaciones, actos de personas o lo que entendemos es su intención; o por nuestros pensamientos, imaginaciones o recuerdos de la vivencia de una amenaza.

Juanjo, 34 años, ingeniero, empresario, con pareja y sin hijos. Solicita un proceso de coaching para mejorar su toma de decisiones empresariales. Cree que tiene las cosas claras, pero a la hora de decidir qué hacer, tiende a tomar las decisiones con prisa y por las bravas. De hecho una de las conductas que más le reprochan sus socios es precisamente la forma en que aborda los temas, parece que siempre estuviera enfadado. Para él no tienen razón, pero afirma que se siente de mal humor y «no disfruta de la vida». Comienza a estar un poco harto de todo. Juanjo es muy hablador y divertido, fundamenta en hechos lo que dice, responde rápidamente a cualquier cuestión, parece que hubiera reflexionado ya sobre todo y todo lo tuviera controlado.

Iniciamos el proceso buscando una foto de su estar ante la vida. La «rueda de la vida» le permite ver gráficamente cómo está gestionando las diferentes áreas que son consideradas esenciales en la vida. Trabajo y Familia son los aspectos en los que quiere trabajar para tomar decisiones correctas.

Definimos los objetivos, utilizando el acrónimo CREMA.

¿Cómo se relacionan estos objetivos con el resto de tu vida?

¿Qué va a ser diferente cuando lo hayas conseguido?

¿Cuál es la importancia que este proceso de coaching tiene para ti?

Son preguntas indagatorias que permiten calibrar la importancia que da a conseguir sus objetivos, a definirlos mejor y sobre todo, a asegurar que son realmente los objetivos que quiere conseguir. Y no lo son. Ya no se trata de tomar decisiones, sino de controlarse a sí mismo, de tomarse las cosas de otra forma. Los objetivos derivan hacia el desarrollo de su inteligencia emocional intrapersonal y volvemos a definirlos.

Esto es muy habitual en los procesos de coaching, el cliente se plantea un objetivo «más razonable», objetivo, impersonal y concreto que, en el fondo, le permita mantenerse en su zona de comodidad. La habilidad del coach aquí es fundamental para asegurar que los objetivos de trabajo son lo suficientemente retadores y amplios como para movilizar el cambio del cliente y potenciar su transformación personal.

Por lo tanto, la finalidad del proceso ahora es desarrollar su inteligencia emocional intrapersonal, incrementando su consciencia y regulación emocional. Definimos los nuevos objetivos y los indicadores de logro que nos van a ir informando de los avances del cliente.

Evaluamos con una “Escala de desarrollo” el dónde está ante estos objetivos tanto cognitiva, emocional como conductualmente.

Con el modelo de emociones capacitantes®, indagamos las distinciones emocionales que le llevan a identificar lo que dice, lo que siente y lo que hace y desde dónde. Juanjo toma consciencia de que su emoción básica, con la que trabaja y con la que se relaciona con su pareja es la ira. Y que, en realidad, todo lo que tiene que ver con «demostrar lo que vale» lo hace desde esa emoción.

¿Qué utilidad ha tenido esta emoción para ti?

Mucha, me ha dado fuerza, empeño en conseguir lo que quiero.

¿Cómo afecta tu día a día?

Por un lado me da fuerza, pero desmedida, descontrolada, no soy consciente de ella, me arrastra y por lo que estoy viendo no precisamente hacia donde quiero ir, que es a vivir bien, tener bienestar y alegría.

¿Qué sería para ti una buena gestión de tu ira?

Ser consciente de que estoy en ella, no responder encendido y hablar a mi gente como una fiera.

Consciencia y regulación. ¿Cómo podrías ser más consciente?

¡Eso!, cómo podría… Supongo que pensando un poco antes de lanzarme.

Ensayamos algunas de las técnicas para incrementar la consciencia emocional. Juanjo las practica con soltura y está dispuesto a avanzar. A continuación, toca la regulación.

¿Qué quieres hacer con tu ira?

… mmm, bajarla de intensidad. Sería estupendo que yo eligiera cuánta ira quiero.

¿La necesitas?

Creo que sí, hasta ahora me ha dado fuerza para salir adelante. ¿Es que podría hacerlo sin ira?

¿Tú qué crees?

No había pensado en ello. Es como si fuera mi forma natural de ser. ¿Podría reaccionar desde la tranquilidad, desde la confianza…? En un principio te diría que no, pero el caso es que en otros contextos sí que lo hago… Bien mirado sólo reacciono con ira cuando creo que tengo que demostrar lo que valgo.

¿Y si no tuvieras que hacerlo?

Podría reaccionar con confianza, seguro y tranquilo. La verdad es que es desde aquí desde donde quiero tomar las decisiones, no atacando como hago desde la ira.

¿Y…?

Juanjo establece nuevos compromisos consigo mismo que pone en práctica hasta una nueva sesión.

Se ha vuelto más consciente de sus «prontos» que ahora regula deliberadamente. Ha aprendido a notar la tensión en su cuerpo, a detectar los pensamientos que le disparan y a poner atención en cómo se siente con ellos. Cada vez le cuesta menos, lo hace de manera más automatizada y se consolida más como un hábito de regulación.

Pide feedback a sus socios mediante un ejercicio de imagen pública adaptado. Definitivamente le ven más tranquilo y dialogante. Los objetivos previstos están conseguidos.

Juanjo quiere ir un paso más allá. Si la ira que mostraba era una expresión de su lucha por conseguir lo que quería, el enfado era la ira que sentía hacia sí mismo por sentirse obligado a estar permanentemente luchando para demostrar lo que vale. Se plantea antes de terminar el proceso acabar con su enfado.

¿Por dónde quieres empezar?

Por sentirme bien conmigo mismo, no estarme midiendo con otros, no tener que demostrar nada.

¿Y para eso, qué necesitas?

Darme mi sitio. No tener que pelear por demostrar que tengo derecho a él.

¿Y…?

… Darme cuenta de quién soy, …valorarme, …darme permiso. Sí, darme permiso para equivocarme o para acertar.

¿Y si lo haces, qué pasaría?

 Que me aceptaría como soy, con tranquilidad.

Definitivamente Juanjo ha ganado en consciencia y regulación. Ahora interpreta con agilidad y rapidez sus propias emociones y eso redunda tanto en su gestión de sí mismo como de sus relaciones. La toma de decisiones quedó muy lejos, es un proceso que se realiza desde un plano emocional y Juanjo sabe ahora identificar en qué plano está y gestionarlo para tomar las decisiones con la confianza que quiere.

articulo publicado en mi sección mensual de CONVERSACIONES DE COACHING en Training&Development on line. Puedes leerlo directamente en: http://www.tdd-online.es/content/juanjo-iralogo training and digest

¿Qué es la ira?

La ira: energía para la acción. La ira es una estrategia de respuesta para actuar ante una situación que interpretamos como amenazante tanto física como personalmente y que nos impide alcanzar lo que deseamos. Esa amenaza puede ser a nuestra integridad física, como una agresión, o incluso el hecho de que nos adelante un coche; o psicológica, por ejemplo, cuando nos sentimos provocados, engañados, heridos, indignados o traicionados por situaciones, actos de personas o lo que entendemos es su intención; o por nuestros pensamientos, imaginaciones o recuerdos de la vivencia de una amenaza.

La percepción de que sentimos ira en nuestra vida social es una información muy útil cuando consideramos que afecta nuestra dignidad. Expresa nuestra necesidad de que se repare algo, como una situación que vivimos como un abuso o injusticia. Al expresarla hacemos patente hasta qué punto es importante para nosotros o estamos dispuestos a defendernos. Gestionada de una forma funcional nos permite tomar consciencia de lo que vivimos como injusto o amenazante y podemos expresarla para desahogarnos, defendernos, marcar límites o buscar una solución pactada. Se asocia al color rojo.

¿Cuál es la función de la ira?

La expresión de la ira está muy vinculada con las relaciones sistémicas de la persona. Se ha podido comprobar que:

La expresión está vinculada con el rol social de la persona. A lo largo de nuestra evolución como especie la expresión de la ira ha ido regulándose y modelando en relación con los roles sociales ejercidos, aspecto que señala Averill (1993). Esto significaría que podría expresar más abiertamente su ira aquel que ejerza un rol de dominio sobre los demás. Recientemente se ha propuesto, a la luz de estudios con primates, que los miembros de más bajo rango en un grupo están más expuestos al stress precisamente por no poder expresar abiertamente su ira.

  1. Se podría expresar a través de un acto de descarga del displacer emocional más o menos agresivo, y en este sentido  valdría  un portazo, un golpe sobre la mesa, un grito, un insulto o un gesto contenido, por ejemplo.
  2. Permite regular las relaciones con los otros ya que la expresión de la ira puede cortar respuestas hostiles de otra persona, o distanciarla, o someterla, “impresionada” ante la expresión de la ira, y prevenir el paso a respuestas de más intensidad agresiva.

(Seleccionado de mi libro «Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación»). portada en pequeño

LAS EMOCIONES AL MANDO

inside-outLas emociones lideran nuestra forma de vivir. Son el tono vital con el que entendemos lo que pasa y respondemos. Es fácil de explicar pero es más fácil de entender si lo ves representado, a modo de historia de la experiencia de una niña, cómo vive lo que le pasa y cómo reacciona. Cada emoción nos permite hacer ciertas cosas y no otras.

Magnífica la película INSIDE OUT, magistral. He tenido la ocasión de verla en la premier organizada por Psicofundación y PSICOFUNDACIONel Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y no tengo más que palabras de grandes elogios. Creo que no es para niños, sino para toda persona que quiera entender cómo las emociones toman el mando de sus conductas.logocopmadrid

Una de las mejores aportaciones que hace es distinguir y delimitar las emociones. Otra cómo toman el control según los acontecimientos. Otra cómo se relacionan entre sí. Otra cómo se vinculan con el aprendizaje, los recuerdos, los patrones de conducta, el pensamiento, las relaciones con otras personas. En fin, una joya que pone de manifiesto la emoción y el sentir de la protagonista.

Añado algunas líneas de la introducción de mi libro «emociones capacitantes. Su gestion en el coaching, el lidrazgo y la educación» porque define lo que el film ilustra tan bien. No os la perdáis.

«Hablamos a todas horas de las emociones. Tenemos numerosos términos para denominar emociones. Decimos que hay innumerables emociones. Los medios informativos hablan de emociones continuamente. Llamamos emociones a todo lo que sentimos, sean emociones, sentimientos o sensaciones. Mezclamos indiferenciadamente y confundimos lo que sentimos, y eso hace que nos sea difícil identificar lo que nos pasa y por qué.

A veces leemos textos que hablan de las emociones como de entes ajenas a nosotros, que “nos tienen”, “nos habitan” o “nos dominan”. A veces oímos decir que las emociones son negativas, que nos hacen sufrir y que hay que eliminarlas de nuestra vida. Leemos también y oímos hablar de que es necesario controlar nuestras emociones y ser racionales. También oímos decir que hay que expresar los sentimientos, y otras veces, que hay que controlarlos.portada en pequeño

La confusión es general y no es de extrañar. Nuestra tradición cultural es racional, somos herederos del pensamiento de Descartes y seguimos en un paradigma en el que la razón es el criterio esencial en nuestra vida y el eje de todo nuestro comportamiento. Entendemos a las emociones como algo que nos descontrola, e incluso domina, y la mayoría de las veces, además, les adjudicamos un valor negativo, tanto por nuestro desconocimiento sobre ellas, cómo por la forma en que nos afectan en nuestra vida.

Para añadir más confusión mezclamos los fenómenos: sensaciones, sentimientos y emociones. Nos damos cuenta de las sensaciones que nos han provocado las emociones y decimos “me siento emocionado”, y luego interpretamos esas sensaciones y le damos un valor convirtiéndolo en un sentimiento, por ejemplo “me siento triste”.

Decimos “sentir la emoción” cuando a la luz de los descubrimientos de las neurociencia, deberíamos decir:

  • “noto sensaciones”, aludiendo a los cambios fisiológicos en nuestro cuerpo
  •  “siento un sentimiento” refiriéndonos a cómo interpretamos esas sensaciones: placenteras, displacenteras, de tensión, etc.
  •  “tengo una emoción” aludiendo a la respuesta de valoración ante lo que ocurre.

Estas distinciones emocionales son claves para los fines de este libro ya que nos van a permitir identificar la emoción que está en la base de nuestro comportamiento conociendo de qué nos informa, tomando consciencia de nuestras sensaciones corporales, analizando los sentimientos que eso nos produce, comprobando las acciones que nos posibilita y la forma de ser y comportarnos que origina. Un planteamiento en línea con el que realiza la Teoría de la Inteligencia Emocional, de tomar consciencia de uno mismo y autogestionarnos de forma funcional, es decir, en función de nuestros objetivos y nuestro entorno.

Así que éstas serán las claves del desarrollo de personas: la toma de consciencia de cómo está interpretando lo que pasa, del valor y significado que tiene para ella, la identificación de las acciones que puede llegar a hacer desde ello, el impacto que tiene en su personalidad, y la elección y generación de la emoción que mejor le venga a sus objetivos«. Y éstas son las bases del trabajo que realizamos en la escuela de evolución emocional. Es el trabajo del futuro porque liderar a nuestras emociones es liderarnos a nosotros mismos.