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DISTINCIONES EMOCIONALES

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¿Qué diferencia hay entre emociones, sentimientos, sensaciones y estados de ánimo?

Hablamos a todas horas de las emociones. Tenemos numerosos términos para denominar emociones. Decimos que hay innumerables emociones. Los medios informativos hablan de emociones continuamente. Llamamos emociones a todo lo que sentimos, sean emociones, sentimientos o sensaciones.

Mezclamos indiferenciadamente  y confundimos lo que sentimos, y eso hace que nos sea difícil identificar lo que nos pasa y por qué.

A veces leemos textos que hablan de las emociones como de entes ajenas a nosotros, que “nos tienen”, “nos habitan” o “nos dominan”. A veces oímos decir que las emociones son negativas, que nos hacen sufrir y que hay que eliminarlas de nuestra vida. Leemos también y oímos hablar de que es necesario controlar nuestras emociones y ser racionales. También oímos decir que hay que expresar los sentimientos, y otras veces, que hay que controlarlos.

La confusión es general y no es de extrañar. Nuestra tradición cultural es racional, somos herederos del pensamiento de Descartes y seguimos en un paradigma en el que la razón es el criterio esencial en nuestra vida y el eje de todo nuestro comportamiento.

Entendemos a las emociones como algo que nos descontrola, e incluso domina, y la mayoría de las veces, además, les adjudicamos un valor negativo, tanto por nuestro desconocimiento sobre ellas, cómo por la forma en que nos afectan en nuestra vida.

Para añadir más confusión mezclamos los fenómenos: sensaciones, sentimientos y emociones. Nos damos cuenta de las sensaciones que nos han provocado las emociones y decimos “me siento emocionado”, y luego interpretamos esas sensaciones y le damos un valor convirtiéndolo en un sentimiento, por ejemplo “me siento triste”. Decimos “sentir la emoción” cuando a la luz de los descubrimientos de las neurociencia, deberíamos decir:

  • “noto sensaciones”, aludiendo a los cambios fisiológicos en nuestro cuerpo
  • “siento un sentimiento” refiriéndonos a cómo interpretamos esas sensaciones: placenteras, displacenteras, de tensión, etc.
  • “tengo una emoción” aludiendo a la respuesta de valoración ante lo que ocurre.

Estas distinciones emocionales son claves para los fines de este libro ya que nos van a permitir identificar la emoción que está en la base de nuestro comportamiento conociendo de qué nos informa, tomando consciencia de nuestras sensaciones corporales, analizando los sentimientos que eso nos produce, comprobando las acciones que nos posibilita y la forma de ser y comportarnos que origina. Un planteamiento en línea con el que realiza la Teoría de la Inteligencia Emocional de tomar consciencia de uno mismo y autogestionarnos de forma funcional, es decir, en función de nuestros objetivos y nuestro entorno.

Así que éstas serán las claves del desarrollo de personas: la toma de consciencia de cómo está interpretando lo que pasa, del valor y significado que tiene para ella, la identificación de las acciones que puede llegar a hacer desde ello, el impacto que tiene en su personalidad, y la elección y generación de la emoción que mejor le venga a sus objetivos.

Las emociones implican al ámbito personal, pero también al social, y tienen una trascendencia excepcional en ambos ámbitos. En todo momento de nuestra vida, en las conversaciones con uno mismo, y en las conversaciones con otras personas; en cualquier situación: en el trabajo, en la calle, en la familia, en los colegios, universidades, empresas, asociaciones, con amigos, en encuentros ocasionales,…, las emociones están siempre presentes ya que fundamentan nuestra acción porque forman parte del equipamiento biológico que nos ha traído hasta aquí como humanos. Y nos afectan para bien, generando espacios de cooperación, bienestar, convivencia, cohesión de grupos, y para mal, cuando propician situaciones de confrontación, aislamiento, desprecio, sometimiento de otros y sufrimiento.

Si en el día a día el manejo de las emociones propias y ajenas es un desafío continuo, en el ejercicio profesional del desarrollo de personas: liderazgo, educación y coaching, la comprensión y manejo de las emociones se convierte en uno de los retos cruciales por cuanto las emociones están en la base de la acción. Y eso, la acción, es el resultado que busca el coaching. Pero también es un resultado que se busca en la dirección de personas donde la figura del líder-coach, el directivo que utiliza planteamientos y técnicas de coaching en su ejercicio de dirección de personas, está siendo muy valorada y requerida. Otro tanto podríamos decir del creciente interés por el coaching en el ámbito educativo.

El coaching no deja de ser un método de aprendizaje mediado, es decir, facilitado por otra persona, que trabaja sobre la forma en que una persona piensa en un tema, para facilitarle conseguir nuevos abordajes y perspectivas que se traduzcan en una mejora de su acción, que le lleve a resultados más allá de su capacidad ordinaria de actuación, en definitiva, que le lleve a resultados extra-ordinarios.

En las escuelas de coaching se indican tres “dominios” de la persona: el lenguaje, el cuerpo y la emoción.

En general las escuelas se centran en trabajar el lenguaje. Ciertamente a través del lenguaje, mostramos el mundo al que prestamos atención, el que construimos, y ante el que respondemos. A través del lenguaje decimos lo que somos capaces de hacer y lo que no. Con nuestro lenguaje generamos nuestro mundo. Algo es en cuanto que lo nombro y le doy sentido.

También algunas escuelas forman en corporalidad, sabedoras de la importancia de mover el cuerpo para mover la energía y desde ahí generar nuevas opciones de respuesta.

Poco hay en la formación sobre emociones, tal vez por el desconocimiento que tenemos sobre ellas, tal vez por la dificultad de abordarlas, tal vez porque sólo desde un abordaje científico y sistémico de la persona se puedan conseguir, primero una comprensión, y segundo un manejo eficiente de las emociones.

Un problema añadido en esto de conocer las emociones es la “psicología de calle”, el conocimiento que las persona creemos tener “por nuestra experiencia”, y desde nuestros juicios, o más bien pre-juicios, de lo que son las emociones, y a dónde nos llevan. Y lo que es más grave, cómo trasladamos ese conocimiento subjetivo y parcial a los demás, adjudicándoles un valor de verdad absoluta.

Las buenas noticias es que gestionar las emociones, integrarlas en nuestro comportamiento, aprovecharlas como parte de nosotros mismos es algo que podemos aprender, y que de hecho aprendemos continuamente a lo largo de toda nuestra vida. Ese es el supuesto básico de la Teoría de la inteligencia emocional: siempre podemos estar desarrollándola, toda la vida.

Es precisamente esta inteligencia emocional que definieron los investigadores Peter  Salovey y John Mayer, y que con tanto éxito difundió el psicólogo y periodista Daniel Goleman, la que nos permite gestionarnos a nosotros mismos, hablarnos, valorarnos, motivarnos, pero es también la que nos permite relacionarnos con las demás personas, bien comunicándonos, bien negociando, bien liderando.

En esta idea de desarrollar la inteligencia emocional se nos plantean varias cuestiones básicas:

qué son las emociones, para qué me sirven, cómo puedo sacarlas partido, cómo puedo hacer de ellas un recurso esencial que me enriquezca como persona y me haga más capaz y, por último, cómo puedo facilitar en otra persona emociones capacitantes que la permitan alcanzar sus objetivos, bien a través de la educación, del liderazgo o de un proceso de coaching.

emociones capacitantes

Este es el texto de la introducción a mi libro Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación. Un libro que se ha convertido en el referente en el sector y en el que numerosos colegas se basan para diseñar sus acciones formativas y sesiones de coaching. Son cada vez más los coaches a los que superviso para mejorar su competencia técnica ampliando su escucha, comprensión y facilitación emocional. ¡¡Hay que marcar la diferencia!!. Los resultados extra-ordinarios son el éxito del coaching.

Si quieres saber más sobre distinciones puedes oír la webinar que gracias a AICP está disponible en:

http://www.aicp.es/webinars/distinciones-emocionales-del-coaching

aicp

 

¿las metas levantan el ánimo?

metasSergio, 39 años, separado, empresario. Solicita un proceso de coaching porque se siente desorientado y desanimado, parece que hubiera perdido la ilusión por su trabajo.

Sergio lleva más de 10 años liderando un proyecto empresarial donde la variabilidad y la incertidumbre son muy altas. Hasta ahora no le ha supuesto ningún problema, sino todo lo contrario, la novedad y el reto continuo ha sido una fuente de energía.

Sin embargo, ahora se siente sólo, desanimado, parece que ha perdido el norte y como que no sabe qué hacer con la empresa. No tiene ganas de tirar, de seguir trabajando. Le falta iniciativa y visión de futuro. A pesar, de su confusión actual, es perfectamente capaz de decidir qué hacer y en este momento decide buscar un profesional en el que apoyarse para salir rápidamente de este impass.

En un primer momento, «El dónde estás» adquiere toda la importancia. Sergio necesita contar a alguien que le escuche con total confidencialidad sus dudas y desánimos. Necesita primero desahogarse, literalmente «dejar de ahogarse». Los dos últimos años han estado llenos de experiencias poco gratificantes: primero una caída de la facturación importante, la salida de la empresa de uno de los socios fundamentales para la red comercial y, lo más complicado, su divorcio, que ha vivido con una frustración y pena intensos. Estos hechos casi simultáneos han llevado a Sergio a sentir que no tiene fuerzas para seguir levantando su empresa, para trabajar en el día a día. Su capacidad de resilencia es muy alta pero en este momento le cuesta ponerla en marcha.

La escucha generativa da sus frutos, Sergio es capaz de soltar todo lo que le lleva restando fuerza con tranquilidad.

Segunda fase: «¿Dónde quieres estar?» plantearle a Sergio un escenario amplio es una estrategia deliberada, si la coach le hubiera preguntado por «¿Cuál es tu objetivo?» puede que se hubiera bloqueado. Al fin y al cabo, acaba de soltar todo un desánimo incompatible con tener claro su objetivo. Un escenario amplio es perfecto, le permite soñar y hablar, Sergio es una persona extravertida, lo que significa que organiza sus ideas hablando en alto, compartiéndolas con otras personas. Poder hablar para él es en este momento fundamental.

«Quiero estar animado. En realidad eso es lo que quiero».

«¿Con respecto a qué?»

«Al trabajo. En cuanto a la empresa no tengo demasiadas inquietudes, mantener las líneas estratégicas y mantener el negocio, sin grandes aspiraciones de crecimiento, así puede valer, lo que quiero es que me ilusione. Es como que no me apetece, como que me aburre pensar en el día a día de la empresa».

«¿Cómo te sientes actualmente de ilusionado?», «¿De 0 a 10 en dónde te situarías?»

«Estoy bajo, muy bajo, un 2 tal vez»

 Y ahora sí, «¿cuál sería un objetivo para ti?»

«Estar ilusionado, en un 8 con mi trabajo en tres meses»

Interesante objetivo: Ilusión, motivación, ganas. ¿Qué hace que Sergio esté desilusionado? ¿Qué necesita para ilusionarse? No ha pasado de un primer escalón en la «Espiral de desánimo»®*, simplemente desánimo es fácil de superar, puede que fijarse una meta sea suficiente para estimular su afán de logro.

Nada como un ejercicio de visualización para llevar a Sergio a que experimente la ilusión rápidamente y pueda salir de su desánimo. Empezamos con un centramiento que facilite las ondas alfa adecuadas para una visualización. Después la sugestión:

 «Imagínate que estás con una ilusión de 8 por tu trabajo, estás plenamente ilusionado, lleno de la energía que necesitas, siente la energía, siente cómo fluye por todo tu cuerpo, cómo llena tu mente…, tu ilusión es plena, ¿qué piensas en ese momento?, ¿cómo lo sientes en el cuerpo?, ¿dónde estás?, ¿con quién?, ¿qué oyes?, ¿qué ves?, ¿desde dónde lo ves?… » 

Sergio está disfrutando la escena, su expresión corporal es distendida, sus respuestas son coherentes con ella. Gracias al centramiento previo, ha entrado con rapidez en la visualización. Se imagina y se siente a sí mismo con el logro conseguido.

«¿Qué necesitas para estar en esa escena que ahora no tienes?»

«Sí, eso, ilusión, pensar que disfruto con lo que hago, valorar más el momento…»

«¿Y qué necesitas para eso?»

«Ummm… El caso es que ahora mismo no estoy centrado, es como que estoy a la deriva y sin un rumbo fijo, y ni siquiera disfruto del viaje…»

«¿Y?»

«Creo que necesito ponerme metas, con el negocio, aunque sea innovar algo o crecer o diversificar… pero también ponerme una meta de cómo me levanto cada día»

«¿Ponerte metas te ilusionaría?»

«Creo que sí, que necesito tener un puerto al que navegar»

«¿Y eso va a hacer que disfrutes del viaje?»

«Bueno, esa es una de las metas»

«¿Podemos ahora establecer estas metas?»

«Sí»

Tras definir ahora unos objetivos de proceso, Sergio define con un retroplan el plan de acción para alcanzar cada uno de ellos, teniendo como meta final su 8 en ilusión.

«Necesitaba un impulso, ahora lo veo claro»

A veces, el desánimo es más producto de la monotonía que de la falta de motivación. Nada como un nuevo reto para animarse.

 

(*)Técnica del libro de próxima publicación: «Manual del coach» de Isabel Aranda (2016) editorial EOS.

Entender la conversación de coaching nos permite entender por qué se pueden alcanzar resultados extra-ordinarios con el acompañamiento de un coach.

Un caso más de cómo se desarrolla una conversación de coaching publicado en mi sección mensual «Conversaciones de coaching» en:

http://tdd-online.es/content/sergio-metaslogo training and digest

RESPONSABLE DE MI MISMO

liderReconoce que le cuesta coordinar las acciones del equipo, no sabe cómo decirles las cosas para que le entiendan de tal forma que sean proactivos…

Antonio, 41 años, casado, técnico de desarrollo en una empresa del sector inmobiliario. Coordina un equipo de 5 personas y es clave en el desarrollo de la gestión on line de los servicios empresariales. La empresa le ofrece un proceso de coaching con el fin de que mejore su capacidad de gestionar el equipo y con ello la eficacia de los procesos de trabajo.

En la reunión tripartita, intervienen la Jefe de su Área, el Director de RRHH y el propio Antonio junto con la coach. La jefa de Antonio tiene claro que el equipo puede ser más productivo y ágil en su tarea y que mucho tiene que ver con cómo  Antonio está liderando a su equipo.

Señala como indicadores de ineficiencia del equipo: excesiva duración de las reuniones, fallos reiterados en el cumplimiento de los plazos, confusión en las prioridades, incumplimiento de tareas y desánimo general del equipo.

El Director de RRHH, por su parte, señala que Antonio tendría que mejorar sus habilidades de relación con el equipo, especialmente en su capacidad de escucha y comunicación. En términos de la “vida de un equipo” indica que tanto el tono socio-emocional como el tono de tarea son especialmente bajos en comparación con otros equipos.

Por su parte Antonio, reonoce que le cuesta coordinar las acciones del equipo, no sabe cómo decirles las cosas para que le entiendan de tal forma que sean proactivos.

Los objetivos que se consensuan para el proceso de coaching son, por tanto:

  1. Comunicarse de forma persuasiva con el equipo
  2. Coordinar las acciones del equipo de forma eficiente
  3. Asumir el liderazgo del equipo

Una vez acordados los objetivos, iniciamos el proceso evaluando con una “Escala de progreso” su situación ante estos objetivos tanto cognitiva, emocional como conductualmente, con el fin de comprobar el punto de partida y el progreso en la consecución de los objetivos acordados.

Antonio se puntúa de 6 en todas. Se aprueba y no se encuentra mal ahí. Ha aceptado el proceso como una decisión más de su jefa, pero no entiende muy bien cómo esto le va a ayudar, ni qué es lo que tiene que hacer en realidad. Aunque Antonio ha aceptado los objetivos y el proceso, no cree que sea él el que necesite cambiar nada. Se muestra tenso, cerrado, distante. Para él son los miembros de su equipo los que tienen que cambiar. Se hace necesario cuidar especialmente la relación de coaching para que Antonio se sienta cómodo y se pueda hacer cargo de los objetivos acordados.

Tras cierta indecisión previa, Antonio termina por hacer explícitas sus dificultades.

¡Si yo doy las instrucciones claras y específicas! No entiendo por qué dicen que no  me comunico bien.

¿Confirmas lo que han entendido?

¿Cómo que cómo confirmo? ¿Para qué? ¿Es que tengo que estar pendiente de ver qué han entendido? Son mayorcitos, es su trabajo y se supone que saben de lo que les hablo.

¿Y qué resultados estás obteniendo actuando así?

La actitud de Antonio con respecto a su equipo ha quedado manifiesta. Sus escasas habilidades para escuchar, asegurar la comunicación, persuadir, no le están permitiendo ejercer el rol de líder que tiene con el equipo. Antonio está trasladando la responsabilidad de lo que ocurre a los miembros de su equipo. Su forma de percibir la situación hace que responsabilice al equipo de los fallos en la comunicación y, como consecuencia, de la eficiencia deficiente. Es lo que en la “teoría de la atribución” se denomina “locus de control” externo. Antonio no asume las consecuencias de sus acciones, sino que se las atribuye a otros.

Por un lado, Antonio tiene que encontrar la forma de comunicarse mejor y, por otro, tiene que cambiar el lugar desde donde lo hace, es decir, el paradigma mental desde donde actúa. Si sigue atribuyendo a los demás la responsabilidad de lo que él hace, es difícil que pueda adquirir nuevas habilidades.

Así que centrados en cómo él mira sus acciones y dónde pone la responsabilidad de lo que ocurre con ellas, Antonio explora sus creencias sobre sí mismo, sobre su equipo, sobre la capacidad de comunicarse, sobre el trabajo,…

A mí me gustan las cosas sencillas, simples, no quiero estar pensando en cómo me van a interpretar, eso es cosa de ellos, ¿no?

 ¿Qué te pasa a ti cuando es tu Jefa la que te da instrucciones?

 Bueno, es diferente, porque yo asumo que ella es la que manda y tengo que hacer lo que me dice.

 Tengo que hacer lo que me dice…

 Sí, claro, es cuestión de eso, de obedecer, ¿no?

 ¡ no!

 ¿Cómo, si no es cuestión de obedecer, de qué es? No entiendo cómo puedes hacer que la gente haga cosas si no es así.

 Y si pudieras imaginarte que tu equipo te entiende bien, los seguimientos muestran una coordinación de acciones perfecta, la eficiencia es cada vez mejor, vamos, una situación ideal entre tú y el equipo, ¿cómo sería?

 Bueno lo que has dicho y que yo estaría más relajado. No tendría que estar encima a todas horas, las reuniones serían cortitas, las cosas saldrían…

 Es decir, tú actuarías de otra forma.

 Sí claro.

 Es un buen punto de arranque para que Antonio se de cuenta de que el cómo actúa él tiene mucho que ver con cómo lo hace su equipo. Le ha costado darse cuenta de que es él el que tiene que cambiar para que lo haga su equipo, pero ya está en esa perspectiva. Si pone el foco en su propia responsabilidad puede hacerse cargo de lo que hace y de las consecuencias que esto tiene. Ha cambiado el observador que es ante sí mismo. Ahora el “locus de control” es interno. Sin este paso previo, no se produce un “aprendizaje de segundo orden” imprescindible para que la persona sea capaz de hacer las cosas desde un paradigma diferente y, por lo tanto, obtenga resultados diferentes. Basado en los “bucles de aprendizaje” de Arqyris y Schön, este tipo a aprendizaje tiene que ver con darse cuenta de cómo mira o afronta uno mismo la situación y no con el qué hacer en la situación.

Un potente ejercicio de “catálogo de creencias” permite a Antonio darse cuenta de qué es lo que pensaba con respecto a sí mismo y a su equipo y qué puede pensar desde su nueva perspectiva que le sea útil para los objetivos del coaching. Él maneja bien la “ley de causa-efecto” y establece rápidamente la relación entre unas creencias y sus actos.

Una vez que Antonio, se da cuenta de cómo su forma de actuar influye en su equipo e identifica las creencias básicas que tiene con respecto a sus colaboradores, tiene claro desde dónde está actuando y las consecuencias que esto tiene. Ha conseguido lo esencial, el “darse cuenta” sustancial que subyace a todo posible progreso. Desde el punto de vista de la Teoría de la Inteligencia Emocional, ha mejorado su inteligencia intrapersonal, gracias al conocimiento de sí mismo y, desde ahí, es desde donde se puede mejorar su relación con los demás, su inteligencia interpersonal.

Por lo tanto, el siguiente paso tiene el terreno abonado y es más sencillo: explorar las conductas que le van a llevar a conseguir esa mejor comunicación y establecer un plan de acción para implementarlas con el equipo.

Reformular, resumir, preguntar, escuchar y, sobre todo, asumir que la comunicación no consiste en hablar, sino en ser comprendido, son los retos inmediatos que se plantea. Ensayamos cómo hacerlo. Antonio ha revisado y actualizado sus creencias sobre el deber, la responsabilidad, la colaboración, el trabajo en equipo, la autoridad y el liderazgo.

Ya no ve las cosas igual, no piensa igual y no actúa igual. Esto es muy evidente en su forma de dirigirse al equipo y organizar las reuniones diarias. También en su comunicación corporal: más distendido, abierto y cercano. Se puntúa ahora en la escala de progreso de 9 ya que todavía actúa pensándoselo y cree que le queda aún integrar estos comportamientos como nuevos hábitos.

En la reunión de evaluación tripartita final, su Jefa muestra su sorpresa por el rápido cambio de Antonio, “le has dado la vuelta como a un calcetín”, de forma coloquial está expresando el gran cambio que se ha percibido en él. Los objetivos se han cumplido en cuatro meses. El equipo se muestra más alegre y comprometido y los fallos de eficiencia se han reducido en un 20%.

Antonio no ha cambiado, ha evolucionado en su inteligencia emocional, la que nos permite relacionarnos con nosotros mismos y con los demás y con ello ha abierto la puerta a su progreso continuo como persona y como líder.

Artículo publicado en http://www.tdd-online.es/content/antonio-responsabilidad en mi sección mensual «conversaciones de coaching»

DISTINCIONES EN COACHING

reloj El resultado del proceso será aquel que el cliente esté disponible para conseguir y no otro. El coaching no resuelve nada, es el cliente el que encuentra sus respuestas. Un nuevo proceso contado en mi sección de «Conversaciones de coaching» publicado en Training & Digest.

Carlos, 49 años, divorciado, con un hijo adolescente, diplomado en magisterio. Trabaja desde hace 24 años en una multinacional de distribución. Lleva ya 15 años como Jefe de RRHH. Llegó a la posición por la experiencia adquirida como asistente en el desempeño de las funciones del departamento, sin una formación específica previa, ni posterior, ni una pasión concreta por este trabajo. Sus funciones son de carácter muy operativo ya que toda la estrategia le viene dictada por la casa matriz europea.

Aunque dice estar contento con su posición y empresa, su queja constante es que no puede asumir todas las tareas del departamento. Ahora sólo cuenta con un asistente para todas las tareas que no tengan un carácter confidencial. Tanto el Director General, como otros Directores de departamentos reportan falta de agilidad en las gestiones propias de RRHH. Carlos trata de cumplir con todos los compromisos y eso le lleva a dedicarle una cantidad de horas desproporcionadas al trabajo, tanto en la oficina, como conectándose por las noches desde casa.

En la evaluación de desempeño anual, los indicadores clave de rendimiento indican una falta de agilidad y respuesta en la gestión de sus tareas que llevan a la Dirección a proponer a Carlos un programa personalizado para que aprenda a gestionar de forma más eficiente su trabajo de forma prioritaria. Para ello seleccionan a una coach con amplia experiencia en el desarrollo de competencias profesionales.

En la reunión tripartita entre la Dirección General, Carlos y la coach; la Dirección señala como objetivo prioritario que Carlos mejore su eficiencia, pero también que se sienta más cómodo con lo que hace. La buena y prolongada relación que existe entre los empleados les lleva a estar preocupados por el bienestar de Carlos. Concretamente a los compañeros del staff directivo les preocupa el exceso de dedicación al trabajo que está realizando y que pudiera estar afectando ya a su equilibrio psicológico e incluso salud. Carlos coincide en que su dedicación es desmedida, pero no sabe cómo hacerlo de otra forma. Se ve incapaz de organizarse de forma diferente. Y no lo entiende porque no será por experiencia… En el fondo, tampoco piensa que sea para tanto.

En esta reunión tripartita se decide pasar primero un 360º para evaluar con precisión cómo se ve Carlos y cómo le ven los compañeros y jefe en su desempeño profesional y a partir de esa información concretar los objetivos de trabajo.

El 360º permite operativizar con claridad lo que ya se habló en la reunión tripartita. Hay tres áreas competenciales, consistentes entre sí, que muestran la percepción de su jefe y compañeros de la baja ejecución de Carlos, de hecho no superan el 3,10 sobre 5 en la heteroevaluación, mientras que en la autoevaluación está en un 4,35. Hay, por tanto un gap sustancial entre cómo se ve él y cómo le están viendo compañeros y jefe en:

Adaptabilidad: afronta con eficacia diversos estilos de trabajo y en diferentes circunstancias. Se adapta de manera constructiva ante los reveses y plantifica el cambio. Fomenta la creatividad, la innovación y el asumir riesgos.

Gestión de tareas. Utiliza la tecnología, los recursos y el tiempo de manera eficiente. Aprende rápidamente y aplica la información actual a las tareas apropiadas.

Productividad. Inicia la acción. Es una persona emprendedora y decidida. Supera los obstáculos para alcanzar resultados beneficiosos, de alta calidad.
Con los resultados del 360º, una segunda reunión tripartita permite acordar los objetivos de trabajo con mayor precisión:
1. Incrementar la adaptabilidad de Carlos para que sea capaz de modificar su forma de trabajar, mejorando su eficiencia, menos horas, mejores resultados.
2. Mejorar la eficiencia en la gestión de tareas, para priorizar, delegar, organizarse en el día a día e incluso decir no a determinadas demandas de los diferentes departamentos.
3. Salir 1 h. más tarde de su horario, habiendo resuelto los asuntos prioritarios (Carlos sólo este reto con el que está conforme).

Una vez acordados los objetivos, iniciamos el proceso evaluando con una Escala de progreso su situación ante estos objetivos tanto cognitiva, emocional como conductualmente, con el fin de comprobar su punto de partida personal y el progreso en la consecución de los objetivos acordados, independientemente de la evaluación organizacional de contraste que se haga más adelante con un nuevo 360º.

Carlos inicia el proceso de coaching como una carga más en sus tareas. No es que no confíe en que el proceso funciona, de hecho, lo ha podido comprobar con otros directivos de la empresa, es que él no se ve haciéndolo diferente. Hay un rechazo claro a reconocer que necesita ayuda. “Sólo está en el proceso de coaching porque su jefe le ha metido, que si no, ¿para qué?”

“¿Para qué haces tú todo?”
“¿Qué pasa si no lo haces tú todo?”
“¿Qué pasaría si tú no estuvieras para hacerlo todo?”
“Ah no, yo nunca he faltado al trabajo, incluso vine con un brazo en cabestrillo”

No, definitivamente, no ve otras opciones. O lo hace él o no se hace. La técnica utilizada en coaching de desmontar la creencia todavía no funciona.
Entramos en su autoexigencia.

“¿Qué ganas con esta forma de ver las cosas?”
“¿Qué estás perdiendo?”
“¿Para quién estás haciendo esto?”

¡Ah! Balanza de pérdidas y ganancias. Parece que Carlos comienza a analizar la situación con perspectiva diferente. Él valora los beneficios especialmente. Esto ya le ha llegado. Está perdiendo más,… mucho. No sólo tiempo con su hijo, sino para sí mismo y, ¡¡lo peor!! es que lo que hace no es valorado por su jefe y compañeros. Esto le confunde.

“Yo creo que tengo que hacerlo al máximo. No puedo delegar en nadie. Tengo que hacerlo yo todo. Cuánto más me dedique, más me valorarán. Y ahora veo que esto no es así…” Carlos intenta disimular su decepción y desconcierto.

“¿Qué estás compensando con tu trabajo?”

Entramos en el “dar y recibir”.

“Pues sí, sí que hay desequilibrio. Creo que tengo que darlo todo, pero no se me había ocurrido pensar en qué recibir. Casi no sé de qué estamos hablando. Ya me pagan, y la empresa tiene un paquete de beneficios sociales estupendo”.
Trabajamos distinciones lingüísticas: dar, recibir, exigencia, excelencia, rendimiento, gestionarme.

Carlos está ya preparado para ver con nuevos ojos. “Tampoco es para tanto. Bien pensado sí que me puede apoyar más en la asesoría que nos lleva ya determinados temas” “Y, además, puede traspasar ciertas actividades al departamento financiero” “Y, además, puede pedir que cada departamento…” “y, además…”

Carlos ve desde una perspectiva diferente su trabajo, ha conseguido un “cambio de observador sobre su actividad”, está disponible para actuar por sí mismo buscando soluciones diferentes a las que era capaz de ver hasta ahora.

Su nivel de introspección ha sido mínimo y sus barreras muy altas ante la tarea de tener que pensar de forma diferente, sin embargo ha conseguido un hacer diferente que le proporciona la eficiencia que habíamos marcado como objetivo.

Seis meses después de iniciar el proceso, Carlos ha delegado un 30% de su actividad, gestiona un 15% por prioridades y sale 1 h. después del horario y los viernes desconecta. Eso sí, aún se conecta desde casa unas 4 h. semanales, más por hábito que por necesidad.

Hay temas que no se han abordado, no porque no se diera el espacio para ello, sino porque Carlos no estaba preparado para hacerlo.

Esta es una gran conclusión de coaching. El resultado del proceso será aquel que el cliente esté disponible para conseguir y no otro. El coaching no resuelve nada, es el cliente el que encuentra sus respuestas.

Conversaciones de coaching 5. Publicado en http://www.tdd-online.es/content/carlos-distinciones

EL MIEDO AL CONTAGIO

inicio miedo El miedo es una gran emoción. Nos avisa de que nos sentimos sin recursos para afrontar alguna situación y la consecuencia inmediata es que nos paraliza. Lejos de temerla o de intentar eliminarla, lo que deberíamos hacer es escuchar atentamente lo que nos indica.

Ante una situación de alarma social, aireada e incrementada por los medios de comunicación, como la que se está viviendo actualmente en Madrid, es normal que la población esté alerta e incluso temerosa, con miedo. Se ha incrementado el número de consultas a los psicólogos sobre cómo afrontar esta situación; a los médicos para recibir medicamentos que reduzcan la ansiedad; las conversaciones se centran en este tema; los noticiarios; la calle; no se habla de otra cosa. Y su razón hay para ello.

Reflexionemos sobre el miedo. Siempre ha sido la emoción preferida para el control social. Utilizado por los dirigentes de toda época y condición, desde los brujos de los grupos tribales, a los sacerdotes y dogmas religiosos, a los políticos, medios de comunicación y, también, ahora las fuerzas sanitarias. Porque como tal fuerza se presentan en los informativos.

Todos utilizan la generación de miedo como una potente herramienta para manejar la opinión y las reacciones de la gente. Cuando tienes miedo tu capacidad de análisis y discernimiento están limitadas porque en realidad el miedo te paraliza, no sólo para actuar, sino también para pensar. Es un buen momento para inducirte pensamientos, sentimientos y otras emociones como la rabia.

En las empresas privadas ocurre lo mismo. No en vano es un espacio privilegiado para la interacción humana donde las pautas generales del mundo social se plasman. Hay circunstancias especiales en las que el miedo está presente como una herramienta de la dirección, a veces, vinculada a la naturaleza del negocio, por ejemplo, cuando hay una fuerte presión por alcanzar objetivos o cuando hay miedo a no conseguirlos, o cuando la necesidad de conseguir negocio o no perderlo es imperativa. A veces, vinculada a las circunstancias de la empresa, como el miedo al despido o el cierre. Como es lógico esto ocurre claramente en las empresas del sector privado donde la necesidad de sobrevivir marca el día a día y las decisiones y comportamientos tienen consecuencias determinantes.
En todos estos casos la emoción imperante es el miedo, el verte sin recursos para afrontar una situación que percibes como amenaza que te lleva a la parálisis, la huida o la defensa. A pesar de ello el miedo tiene un valor positivo, aunque a muchas personas les cuesta entenderlo así.

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¿Cómo se pueden entonces generar respuestas útiles para afrontar las dificultades? ¿Cabe la posibilidad de hacer frente a nuevos retos? ¿Cómo dirigir estratégicamente una empresa cuando la propia dirección se ve en el miedo? ¿Es posible manejar el miedo a nuestro favor?

Es aquí donde el liderazgo emocional, la más vanguardista tendencia en la dirección de personas, alcanza su sentido.

Un líder emocional es capaz, lo primero, de darse cuenta de en qué emoción está. ¿Qué decisiones estratégicas se pueden tomar cuando la reacción emocional es la defensa? Nos encontramos con casos empresariales en las que las decisiones estratégicas tienen por finalidad conservar, proteger, mirar al pasado. El miedo no deja lugar a la ambición de crecer, de ir a futuro. Se toman las decisiones desde el miedo a la pérdida y desde el afán de conservar lo que se tiene. Esta no es una respuesta adaptada a la realidad de la empresa y con seguridad no será capaz de reaccionar ante las demandas del mercado y de la propia dinámica económico laboral.

En segundo lugar, el líder emocional es capaz de darse cuenta de la emoción imperante en su equipo y dirigirla en función de los objetivos de la organización. Por ejemplo, no se puede innovar, es decir, dar respuestas nuevas, cuando se tiene miedo. Un líder emocional sabrá cuándo y cómo generar nuevas emociones y no necesariamente positivas, por ejemplo, podrá favorecer la aparición de tristeza para que las personas sean capaces de despedirse y reintegrar una nueva situación como cuando hay la pérdida de seguridad en el negocio.

Estamos presenciando un boom del manejo de las emociones en el marketing con el fin lógicamente de incrementar las ventas apoyándose en las investigaciones de la neurociencia. ¿Por qué no aprovechar estos conocimientos para el liderazgo de personas?

Cuando se dice en las empresas que lo más importante son las personas, se está diciendo que son conscientes de que los resultados los consiguen las personas, ¿por qué no, entonces, tener en cuenta cómo se encuentran estas personas y desde qué emoción pueden responder? Desde las emociones negativas sólo caben respuesta de lucha, huida o parálisis. Sabiendo esto, ¿por qué se mantienen e incluso fomentan en los equipos? Sólo desde las emociones positivas tiene cabida el compromiso, la innovación y el bienestar.

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No es cosa de intuición, ni de sentido común, el ejercicio del liderazgo requiere una preparación importante, específica y actualizada. ¿Cómo vas a liderar a otros sin saber liderarte primero a ti mismo? Esto significa que el desarrollo de la inteligencia emocional intrapersonal es un paso previo para poder afrontar el reto de dirigir a otros. Hay que tener presente que las emociones se contagian, así qué ¿qué emoción estás contagiando a tu equipo o a tu empresa?
Las empresas, por su propia inercia, siguen funcionando, pero ¿cómo?. La pregunta que todo Director de Personas tendría que hacerse es: ¿Estoy consiguiendo resultados extra-ordinarios? Eso no sólo significan cifras de negocio, significan cifras vinculadas al buen funcionamiento de las personas (asistencia, compromiso, calidad de su trabajo, nuevas ideas, nuevos procedimientos,…)

Es hora de que un líder de vanguardia aprenda a conocerse y obtener resultados extra-ordinarios de sí mismo y de su equipo. Es hora de saber gestionar el miedo.

programas de desarrollo de inteligencia emocional para el liderazgo en http://www.escueladeevolucionemocional.com

FIRMANDO “EMOCIONES CAPACITANTES”

portadaQué mejor forma de terminar la semana del libro que firmando ejemplares de mi libro “Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación”. Lo haré el sábado, 26 de 17:30-19:30 en la librería de El Corte Inglés en EXPOCOACHING.

Y antes, a las 15.30 compartiré con todos los asistentes en esa hora tan propicia a la siesta la ponencia “La aportación del coaching a la emocionalidad de un equipo”.

Será genial participar en este evento fundamental en “el desarrollo personal y/o profesional vinculado al coaching compartiendo cartel con grandes amigos y profesionales como Ovidio Peñalver, Elena Pérez-Moreiras, Techu Arranz y Josepe García. ¡¡¡A triunfar compañeros!!!

http://www.expocoaching.net/

Para los que no acudáis a este magnífico evento, podéis conseguir mi libro en las librerías de El Corte Inglés, FNAC, La Casa del libro y directamente en la editorial Rasche, tanto en papel como e-book: http://www.readontime.com/ROT/rasche/emociones-capacitantes_9788415560999.html

ÉXITO, LOGROS, PERSONA, EVOLUCIÓN

que nadie te diga nunca¿Qué es el éxito? ¿Qué significa? ¿Qué son los logros? ¿Cómo me sobrepongo y crezco día a día para alcanzar el éxito?

Hace algunos días Cris Moltó es.linkedin.com/in/crismolto me entrevistaba como persona de éxito para que hablara del éxito. Bonita y sugerente fue la mirada de Cris. Fue una de las entrevistas más interesantes y más potentes de entre las que me han hecho. Me llevó a la reflexión sobre qué es el éxito, lo que significa para mí, cómo lo percibo y qué valoro yo de ello. Nunca me había parado a pensar en esto. Suele uno reflexionar, como mucho, sobre el éxito, queriéndolo, buscándolo, viéndolo en otros, pero no analizando qué es para uno mismo y qué significa en la propia vida.

La reflexión que Cris me propició con sus preguntas me hizo centrar mi atención en este tema y ahondar en lo que normalmente entendemos por éxito y en lo que para mí personalmente significaba. Me surgieron así perspectivas, ideas, interpretaciones que después me han hecho pensar en ello repetidamente. Gracias Cris por llevarme a esta reflexión.

Sí, para muchas personas el éxito es el triunfo, el alcanzar notoriedad, el ganar dinero, el poder, la posición que pueda generar en otros admiración y pleitesía. Sí, muchas veces nos medimos por el éxito de los otros: “Es Director General”; “Soy Regional Manager”; “Soy Ejecutivo de primer nivel”; “He sido Manager”; “He ocupado posiciones en multinacionales”. En el mundo empresarial se oyen estas frases con fervor, incluso se cambia el tono, velocidad y timbre de la voz al decirlas. Más despacio, más sonoras, más rotundas, como para dar tiempo a los otros a que puedan atender y asimilar el poder implícito en ello y la importancia de lo que decimos que hemos hecho o hacemos. Es un éxito valorado, buscado y exhibido, pero también un éxito del hacer – y con frecuencia también del tener-, un éxito de las formas, de las etiquetas, de los supuestos, que puede que se sustente en un rotundo mérito personal, o sólo sea una imagen, “marca”, forma y apariencia.

Al hilo de las preguntas de Cris, fui entramando mis ideas, mis sentimientos, mis valores sobre el éxito. No, definitivamente no le confería valor a ese éxito de fachada, para mí sólo era una información situacional de la persona. Interesante, adecuada, útil profesionalmente, pero que no me hablaba de la persona que es ante su vida, de su energía, de su momento vital, de lo que está disponible para hacer, para compartir y para vivir. No me hablaba más que de su pasado y no de quién puede ser en su futuro. Es un referente que condiciona mis expectativas sobre ella. Poco me dice de la evolución que pueda tener y lo logros que pueda alcanzar.

No me hablaba de si puedo o no conectar con esa persona, relacionarme con ella, compartir y vivir. Y esto, cada vez está adquiriendo más sentido y presencia para mí y en cómo quiero vivir mi vida, dentro de la cual mi ejercicio profesional es sólo una enorme, sustancial y magnífica faceta.

Continuamente me encuentro en mi trabajo este tipo de perfiles profesionales de “éxito” que buscan en un proceso de coaching alivio a la tensión acumulada en esta carrera por despuntar. Personas que se sienten descompensadas, que han puesto mucha energía en conseguir esos logros que tanta admiración causan en el mundo profesional, pero que se viven a sí mismas con desasosiego y dolor. Cuando les pregunto por su nivel de autoestima invariablemente ¡se suspenden a sí mismas! Su auto-concepto es pobre, deteriorado; su autoimagen distorsionada. Toda su identidad está resentida por la falta de centramiento y coherencia consigo mismas y el poco valor de su proyecto vital. Toda su energía se ha dirigido a la consecución de este logro profesional, externo, de fachada. Naturalmente no significa que todos los “ejecutivos o profesionales de éxito” estén en esta situación de descentramiento e insatisfacción, pero sí es más y más habitual que personas con un alto nivel de compromiso con su carrera aprovechen la oportunidad del proceso de coaching para “darle una vuelta” a su forma de enfrentarse a la vida, no sólo a los retos profesionales. Esto ocurre cada vez con más frecuencia en los procesos de carácter profesional, como constatamos y comentamos en los foros profesionales más representativos los expertos en entrenamiento mental.

El éxito para mí no es este éxito de fachada. Estos son sólo logros profesionales. Pero no me habla de la persona que los ha conseguido, ni del valor diferencial que aporta para lograrlos, ni de su calidad humana. Sólo habla de rótulos asociados a un nivel de decisión y a un poder que los demás alabamos y buscamos, la mayor parte de las veces pensando en cómo sacar beneficio de ello.

He descubierto que mi forma de entender el éxito tiene que ver más con los retos con uno mismo, con quién soy, con quién quiero ser, retos que tienen que ver con cómo me enfrento a mi vida, más que con los desafíos profesionales que representan lo que hago y lo que tengo. Quizás estoy equiparando el significado de “héroe”, de alguien capaz de conseguir resultados extraordinarios en situaciones críticas, con el de persona de éxito. Pero ¿qué es una situación crítica?, ¿qué es una persona de éxito?

Cris me pidió que le dijera una persona que fuera para mí un ejemplo de éxito. Y sin dudarlo hablé de Mandela. Para mí representa la persona capaz de superar sus creencias y cambiarlas por otras. Mucho se habla del impacto de su figura en el devenir de Sudáfrica y del ejemplo que dio al mundo entero con su política de unidad. En mi opinión la clave de su éxito está en que fue capaz de pasar de sus propias creencias restrictivas, de confrontación, de yo gano – tú pierdes, a unas creencias sumatorias, de colaboración, de yo gano – tú ganas. Tuvo que ir deshaciendo en su mente el sustrato emocional de ira y resentimiento hacia el establishment de Sudáfrica, y cambiando esa emoción y ese estado emocional por la aceptación y la ambición de un mundo mejor. Sólo desde esta emoción ligada al amor podía pensar en las soluciones integrativas que luego puso en marcha en su país.

Puede que la prolongada y brutal soledad en la prisión, lejos de llevarle a la amargura y el resentimiento que muchos hubieran considerado la respuesta adecuada, le hicieran explorar nuevas formas de reinventarse e interpretar el mundo. No cayó en la “indefensión aprendida” de pensar que no podía hacer nada para cambiar las circunstancias. No sé cómo hizo el click necesario para ello. Tal vez su poema favorito “Invictus” fuera la palanca de cambio apropiada.

invictus
Desde luego cambiar es más fácil cuando contamos con alguien que nos acompaña en ese afrontamiento de las circunstancias difíciles. La presencia de otro que comparte con nosotros, y mejor aún, que nos escucha, es una poderosa palanca que nos facilita tomar impulso y alcanzar niveles de excelencia antes impensables. Es lo que suele ocurrir en el entrenamiento mental: se aceleran estos procesos de cambio y empoderamiento gracias a la facilitación profesional de un experto, especialmente de un psicólogo experto en coaching.

Es propio de las personas recuperarse, salir más fuertes y capaces de las situaciones difíciles que se les plantean. La capacidad de resiliencia del ser humano es un fenómeno extraordinario que nos habla de una cualidad formidable. Tendemos a la recuperación, al equilibrio, a salir fortalecidos y con nuevos recursos de nuestros conflictos. Nos reestructuramos, nos empoderamos, aprendemos de las situaciones difíciles y conseguimos una nueva forma más rica, evolucionada y poderosa de afrontar lo que nos ocurre. Mandela, de forma similar a Vicktor Frankl, fue capaz de superar la inmediatez de sus circunstancias y pensar en un mundo mejor, en nuevas posibilidades de acción, en nuevas formas de afrontar la tremenda dureza de sus circunstancias.

Puede que lo que convierte a alguien en un héroe es que, ante circunstancias durísimas, reacciona de forma constructiva, generando opciones y abriendo posibilidades, algo que los demás admiramos precisamente por la energía generadora de su potencia positiva.

Sin embargo, las personas no sólo nos enfrentamos a circunstancias duras situacionales. En el día a día también nos encontramos con situaciones durísimas, no sólo física sino psicológicamente. Pensemos por un momento en el adolescente al que todo su entorno califica de incapaz. No dejan de ser los juicios de las personas que le miran y que lo hacen desde su propio juicio sobre sí mismos, pero la verdad es que para un adolescente la presión social de “no puedes”, “no llegas”, “no lo vas a conseguir”, “no vales” es absolutamente demoledora. Recientemente en un programa de “coaching constructivo” trabajaba con un grupo de adolescentes la construcción de su identidad. ¡Tremendo el reto! Si pensamos que las circunstancias de Mandela eran duras, pensemos por un momento en las circunstancias de una criatura que aún no tiene identificados sus recursos, que aún sigue tomando la fuerza de los otros. Los adolescentes están forjando su identidad a través de lo que los demás les dicen, sobre quiénes son y sobre qué son capaces de hacer. Mandela o Vicktor Frankl eran hombres maduros, capaces para elegir sus pensamientos, sus sentimientos y sus comportamientos. Los adolescentes aún están en ese proceso de aprender a elegir, “eres lo que piensas”, y sin embargo ellos son en gran parte lo que piensan los demás de ellos. Si en los adultos sus pensamientos son los que les llevan a dónde y cómo están, en los adolescentes son los pensamientos de otros: padres, profesores, compañeros, conocidos, amigos los que les llevan a concebir su propio auto-concepto. Aún están desarrollando la “moral heterónoma” que les permita elegir su propio posicionamiento ante la vida.

Cris me preguntó por otra persona de éxito. No lo dudé, mi nuevo símbolo de persona de éxito, mi nuevo héroe, era un adolescente cercano al que he visto superar las limitaciones que otros le imponían, las creencias de otros sobre él que le espetaban. Encontrar la fuerza dentro de uno mismo para superar no sólo a uno mismo sino las creencias de otros sobre uno mismo me parece un logro aún mayor que el de superar circunstancias adversas. Porque ¿con qué cuentas cuando todos te dicen que no puedes, que no vales, que no llegas? El problema no es pensar qué malos son los demás, o qué injusto es el mundo, sino pensar en qué malo soy yo que me merezco el fracaso que me pasa.

La clave no es tanto lo que hacemos sino lo que pensamos. Nuestros pensamientos moldean la persona en la que nos convertimos cada día. Influyen en nuestro vivir diario, afectan nuestras decisiones, determinan nuestras relaciones y, en definitiva, la calidad de la persona que somos. Siendo tan potente y sustancial la formación de la identidad en nuestra vida resulta desalentador ver lo poco que se trabaja en el sistema educativo la importancia del pensamiento sobre uno mismo. Educamos en contenidos, en qués, pero no en cómos. Pretendemos llenar con la educación el recipiente con contenidos en vez de alentar el fuego del ser humano que se está forjando. Llenamos a los adolescentes de nuestros conocimientos, nuestras creencias y nuestras limitaciones. Por eso terminamos haciendo coaching reparativo, facilitando la reconstrucción de sí mismos en personas adultas. Y sin embargo, ¡cuán potente sería hacer un coaching constructivo! Un coaching en el que los adolescentes aprendieran a pensar sobre sí mismos de forma que les empoderase, les hiciera superar sus circunstancias y vivir acorde con su propio proyecto vital. Este es el programa que estamos llevando a cabo en la Fundación Aprender http://www.fundacion-aprender.es del colegio Brot de Madrid y el tema que desarrollaré en el congreso INFAD de la Universidad de Extremadura http://www.viicongresopsicologiayeducacion.com/.

Ambos dos, Mandela y el adolescente son mis “héroes”, las personas que materializan para mí el éxito, porque, ambos dos, han sido capaces de saltar por encima de su paradigma habitual lleno de juicios de imposibilidad, de confrontación y de rabia, para construirse un nuevo paradigma de capacidad, posibilidad y acción personal. Es muy fácil construir un paradigma de hábito, costumbre e irreflexión.

Definitivamente para mí el éxito consiste en la superación de uno mismo, en ser capaz de construirse y de evolucionar, en ser más capaz de afrontar con consciencia y satisfacción nuestro gran reto de vivir.

LOS INGREDIENTES DE LA FELICIDAD

Imagen2El día 13 de noviembre presentaré de nuevo mi libro “Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación”. Esta vez en un espacio único por el respeto y aceptación de la otra persona, sea quien sea ésta. Es un espacio donde la utopía de la felicidad se materializa cada día en los procesos de desarrollo personal que allí tienen lugar. Es el espacio de CIVSEM donde se produce el “milagro personal” de facilitar que cientos de personas se sientan dueños de su vida y capaces de elegir cómo sentirse ante ella. Un espacio donde muchos descubren por primera vez cómo se relacionan con sus emociones, cuáles son sus sentamientos y cómo su pensamiento influye en su propio bienestar.

Decía Martin Seligman, el autor de “La auténtica felicidad” y psicólogo clave en la Psicología Positiva que hay tres caminos para alcanzarla. El camino de la vida agradable a través de las emociones, el de la vida comprometida a través de la conexión entre la actividad interna o externa y el de la vida personal a través del significado personal.

Habitualmente pensamos que estar contentos es el camino de la felicidad, sin embargo las emociones pueden ser diversas y no sólo desde la alegría se siente uno feliz. Además, no es el único camino para la felicidad. De hecho los dos caminos del compromiso y el significado aportan más satisfacción a la vida que el pasar un buen rato, a pesar de que esto sea estupendo en sí mismo. La vida comprometida implica estar involucrado en la actividad que uno realiza, en sus relaciones y vocación. Emoción positiva y compromiso juntos no conducen a la satisfacción profunda, por ejemplo, uno puede sentirse felizmente comprometido en dejar su vida. El tercer camino por el que encontramos significado, propósito y el sentido con una causa mayor es el ingrediente que faltaba. Los tres juntos agrado, compromiso y significado nos llevan a crear una vida plena.

Y estos son los caminos que se trabajan en CIVSEM y son los caminos en los que trabajo, ¿puede haber rutas más atractivas?

Un espacio perfecto para hablar de emociones capacitantes.

Será el miércoles13 a las 19,30 h. en la C/ Rufino González 14 Escalera 1. 1ª Planta T. 91 449 08 61

EMOCIONES, BIENESTAR Y TRABAJO

seccion con ponentesEmociones, bienestar y trabajo. Por fin se unen. Eso hemos podido ver en una jornada en la que hemos conocido innovadoreas iniciativas empresariales para cuidar el bienestar de sus trabajadores.
El pasado 30 de octubre se ha celebrado en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid la II Jornada sobre “Bienestar y eficacia en el trabajo” que, por su interés y contenido, se ha convertido ya en el foro referente para conocer la innovación que se está llevando a cabo en las organizaciones. Se ha podido conocer el qué, el cómo, el para qué,… de cómo las organizaciones están realizando proyectos punteros en esta área del bienestar y la eficacia de las personas, en la mayoría de los casos liderados por psicólogos expertos en el Desarrollo Organizacional.

Se pudieron conocer ejemplos de productividad asociada al sentido holístico de la Salud, abarcando lo fisiológico, lo emocional, lo cognitivo, el desarrollo profesional y la conciliación laboral y familiar. Apareció con claridad en todos los ponentes, la relación que existe entre efectividad empresarial y el cuidado del bienestar personal, en aspectos concretos como la racionalización de los horarios. También quedó patente la importancia de un Cuadro de Mando con indicadores que evidencien la relación entre el cumplimiento de los resultados asociado al cuidado de las personas.

Seis empresas expusieron los proyectos en los que se asociaba claramente la eficacia empresarial y el bienestar.

• Consultora 1×1=3 con D. Angel Aledo, “Visión de helicóptero, ¿dónde estamos en RRHH?
• ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE con Dª Silvina Campanini
• SEDECAL con Dª Carmen Martín
• CIVSEM, con D. Miguel Ángel Velázquez
• ENDESA (Grupo ENEL) con Dª Pepa Teno, Dª Mercedes García V. y Javier Prieto
• CETELEM con D. Gonzalo de la Rosa

Una de las conclusiones de la jornada es la necesidad de reinventar la función del Director de Personal y de los Psicólogos en las Empresas, como impulsores del Desarrollo Humano vinculado a resultados.
Sobre las ponencias:

Ángel Aledo de la consultora “1 + 1 = 3 Recursos Humanos” expuso con » Visión de helicóptero: Dónde estamos en RRHH», cómo y por qué, desde su perspectiva, durante la crisis se ha reducido el compromiso de los empleados con el proyecto de empresa, así como un plan de 10 pasos para recuperar el compromiso de los “supervivientes” para que, en el futuro, todo sume en la empresa. Destacó especialmente que el compromiso no es un lujo para tiempos de bonanza, sino una condición para el éxito de la empresa en cualquier situación económica.

Silvina Campanini, Responsable de Selección y Desarrollo de ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE nos mostró cuán importante es trabajar en el acompañamiento de los profesionales cooperantes, sometidos a situaciones extremas (guerra, hambre, exclusión…), en el conocimiento y gestión de sus emociones, estados de estrés y el efecto de este trabajo en la calidad de sus intervenciones sobre el terreno. Compartió con el auditorio el programa de apoyo psicológico que su organización ha puesto en marcha hace unos meses con sustanciales resultados de eficacia y ahorro para la organización, así como de satisfacción y bienestar para los profesionales.
Endesa evidenció su fuerte compromiso con la Salud, Seguridad y el Desarrollo de las Personas. “El bienestar de todas las personas que trabajamos en la compañía es la preocupación fundamental. Sin las personas, con la aportación mejor de cada una de ellas, nuestra empresa no alcanzaría sus mejores resultados” comentó Pepa Teno, Responsable de Desarrollo de RRHH de la organización.

“Para IKEA, es prioritario alinear las necesidades de la organización y el negocio, con las motivaciones de los empleados”, explicó Olga Ramos, especialista en Desarrollo de RRHH de IKEA Ibérica. “A través del programa de desarrollo Self Managed Learning, ayudamos a nuestros profesionales a identificar dónde han estado en su carrera profesional y en su vida, dónde quieren ir y cómo establecer un plan de desarrollo individual para conseguir su sueño vital”.
Las experiencias en España impulsadas por estos equipos de psicólogos empresariales de IKEA y ENDESA han servido de ejemplo e inspiración en sus matrices a nivel mundial dando como resultado la implantación de estas mismas iniciativas en todo el mundo.

Miguel Angel Velázquez director de CIVSEM (Centro de Investigación en Valores) expuso una experiencia sin precedentes en nuestro país. A través del programa Desarrollo Personal y Orientación Profesional (DPOP) ya por su 14 edición, está acompañando a miles de personas en un programa de tres meses de crecimiento personal con proyección laboral trabajando en un Proyecto de Vida personal, diseñado y construido desde la consciencia. Para ello se trabaja con formación y coaching en áreas profundas del individuo que fomentan la autoestima, la seguridad personal y la fuerza para asumir las riendas de su propia vida.
Carmen Martin de SEDECAL mostró muy claramente cómo invertir en equilibrar lo personal y lo profesional está repercutiendo directamente en la calidad y cantidad del trabajo realizado. Mostró un elenco de buenas prácticas llevadas a cabo por la dirección de RRHH de la compañía con la total implicación de la dirección general, que están repercutiendo en hacer de esta organización un referente en su sector a nivel mundial.

Gonzalo de la Rosa de CETELEM cerró la intensa jornada, dándonos a conocer el proyecto estratégico llevado a cabo por la empresa en España, desde hace dos años, en el que el Desarrollo de los profesionales es una pieza esencial para el logro de los objetivos. Un proyecto que afecta a toda la plantilla, en el que el foco se ha puesto en analizar la Experiencia Cliente (externo e interno), para lograr que cada interacción entre las personas sea una oportunidad para velar conscientemente por el bienestar del interlocutor, convencidos de que cuidando al otro (cliente externo y/o interno) la relación en más fácil, fluida y se logran mejores resultados. El volumen de negocio de estos últimos años están evidenciando estas mejoras.

Después de estas interesantes exposiciones, las Jornadas sobre Bienestar y eficacia en el trabajo promovidas por la Sección de Psicología del Trabajo, RRHH y Organizaciones del COPM se han constituido en el referente para conocer las innovaciones más exitosas en la gestión de personas.

En este foro tuvimos el honor Ovidio Peñalver y yo misma, en nombre de toda la Sección, de presentar la convocatoria a la 1ª edición de los premios a «Proyectos Emocionalmente Responsables en Organizaciones de la Comunidad de Madrid» promovido por el COPM y con la colaboración de la Consejería de Trabajo de la Comunidad de Madrid, CEIM, Psicofundación, cuyas bases se podrán consultar en la web del COPM http://www.copmadrid.org.

UNA HORA EMOCIONANTE

BX1XSKgIgAAfvxt Hablando de emociones se pasan las horas. Sí, me gusta hablar de emociones, me gusta poner en valor las emociones, me gusta llevar las emociones al mundo de las empresas tanto o más que a las personas. Me gustan las personas que quieren estar emocionados, que quieren reconocerse en las emociones, que quieren aceptarlas, valorarlas, usarlas.

Las emociones son nuestra naturaleza, son parte de nosotros mismos y con ellas interpretamos lo que ocurre, actuamos, trabajamos, ¡¡VIVIMOS!!

No puede concebirse el comportamiento de las personas como un acto de lógica matemática, lejos de ello los actos de las personas están pasados por el filtro del significado para uno mismo. ¿Qué significa esto? ¿Me ayuda a sobrevivir o por el contrario entra en conflicto con ello?; ¿me ayuda a estar bien o por el contrario me hace pensar que estoy en peligro, en pérdida, en amenaza? Para eso están las emociones, para filtrar y ayudarnos a entender y responder con rapidez y certeza.

Claro que otra cosa es cómo entendemos las cosas  y lo peor de todo, si sólo lo entendemos de una determinada forma (pero ese será el tema de otro libro)

Las emociones son el filtro básico y sin ellas no salimos a la calle. ¿Cómo es posible entonces pensar que en el trabajo no tienen cabida? Cualquiera que quiera evitar esto se hace un flaco favor a sí mismo ya que interpreta la vida de forma parcial, limitada, eludiendo precisamente la información más básica: la emocional.

Con motivo de la presentación de mi libro “Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación”, estuve en Zenworking radio estupendamente acompañada por otro experto en emociones y gran amigo, además de prologuista de mi libro, Ovidio Peñalver (es.linkedin.com/pub/ovidio-peñalver/11/238/805; @ovidioisavia). Allí estuvimos hablando durante un “buen rato” con otra coach Elena Mendoza (es.linkedin.com/pub/elena-mendoza-de-la-fuente/15/a09/752; @zenworking) en su programa de Zenworking. Aquí tenéis el enlace para que podáis disfrutar de nuestro fluir en el programa.

http://zenworking.radio3w.com/conocer-las-emociones-que-son-y-como-utilizarlas/

Sera magnífico contar con vuestros comentarios.

 

Y si queréis aprender mucho más de cómo gestionar vuestras propias emociones y las del coachee, la cita está muy próxima, el próximo 30 de noviembre. Más información en info@lider-haz-go.es