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ALINEA LAS EXPECTATIVAS O EL PROCESO NO TENDRA EXITO

 

expectativas-272x300Claramente las expectativas de los tres agentes implicados no son las mismas. Desde aquí no se puede iniciar un proceso de coaching cuya potencia radica, precisamente, en identificar el punto donde se está, el punto al que se quiere llegar y el camino para alcanzarlo. Cada uno está demandando desde sus necesidades particulares y es necesario consensuar unos objetivos suficientes y válidos, para todos, desde los resultados buscados.

Vicente, 31 años, soltero, Acaba de ser nombrado Manager Junior en una empresa de seguros. La Dirección de RRHH en colaboración con la Dirección del área de Vicente creen oportuno realizar un proceso de coaching para reforzar su adaptación a la nueva posición.

La primera reunión con la empresa resulta compleja. Recursos Humanos quiere que el proceso de coaching acelere la curva de aprendizaje y adaptación de Vicente con su nuevo puesto y maneje rápidamente todos los procesos de su nueva función. Tienen mucho interés en que su designación sea un éxito desde el primer momento. Por su parte el Director de área se centra más en competencias operativas, lo que quiere es que Vicente desarrolle su capacidad negociadora lo antes posible.

Una reunión exploratoria con Vicente, arroja más complejidad. A él lo que le gustaría es desarrollar su capacidad para relacionarse con el nuevo equipo.

Claramente las expectativas de los tres agentes implicados no son las mismas. Desde aquí no se puede iniciar un proceso de coaching cuya potencia radica, precisamente, en identificar el punto donde se está, el punto al que se quiere llegar y el camino para alcanzarlo. Cada uno está demandando desde sus necesidades particulares y es necesario consensuar unos objetivos suficientes y válidos, para todos, desde los resultados buscados.

Una nueva reunión se centra en definir los resultados del proceso que, para cada uno, serían adecuados. En el fondo no hay tanta diferencia, todos quieren que Vicente pueda alcanzar los objetivos asignados a su nueva función en un plazo de dos meses. Este ya es un buen punto de partida. Se acuerda, por tanto, como reto del proceso: trabajar el desarrollo de las competencias de Vicente ligadas expresamente con la consecución de sus objetivos. Se establece también una prioridad entre estas competencias, asumiendo que cuanto más peso tienen en la consecución de los objetivos más prioritaria es.

Vicente asume el proceso con entusiasmo pero también con cierta suspicacia. Se ve bajo los focos y, aunque su talante es ambicioso, se siente incómodo con tanta presión. Un nuevo obstáculo a sortear: habrá que conseguir que Vicente se relaje, confíe en sí mismo y se pueda concentrar en el avance. Serán objetivos de proceso.

 

«¿De las competencias que necesitas para conseguir tus objetivos, cuál es la que consideras que tienes que trabajar primero?»

«Negociar. Esto es fundamental para mis resultados. No es que lo haga mal, todo lo contrario, pero me falta ese punto de seguridad que me haga ser más rotundo en mis propuestas»

«¿Seguridad?»

«Sí, no sabría decir si es seguridad en que lo hago bien, o seguridad en que voy a conseguirlo…, estar más seguro,… no dudar…»

«¿Qué pasaría si no dudaras?»

«Pues arriesgaría más, iría a por todas, pondría las condiciones más altas»

«¿Qué te está impidiendo hacer eso?»

«Uff…, en realidad no sé, lo habitual, ¿no?»   

Vicente se está escudando en razones que justifican su comportamiento actual. Desde ahí no puede cambiar, es su zona de habitualidad. Hay que cambiar el plano del diálogo para que se sienta inmerso en el análisis consciente de lo que hace y desde ahí llevarle a la responsabilidad consigo mismo.

«Cierra los ojos, respira hondo, imagina por un momento que no hay límite, que estás consiguiendo  las mejores condiciones, que vas a por todas, ¿qué estás haciendo?»

«Ahh…, sí que actuaría de otra forma, lo primero es que me sentiría más capaz… esto sí que es importante, me doy cuenta de que en el fondo tengo miedo a que me digan que no…»

«¿Qué significa miedo?»

«Encontrarme con el no»

«¿Y?»

«Mmmm»

El diálogo continúa. Vicente se muestra perspicaz, altamente consciente y comprometido, se está entregando al análisis de esta fase de consciencia plenamente. Es un gran coachee y su avance será espectacular, seguro.

En el proceso de coaching, el irse al resultado siempre funciona. Sacamos al cliente del presente, de sus limitaciones actuales y sus perspectivas concretas para llevarle a un espacio generativo donde caben nuevas posibilidades vinculadas a los resultados que se quieren obtener.

«Imagínate negociando con el cliente como me has contado, sin trabas, sin límites, sin miedo a no ser capaz de asumir el no, sin miedo a plantear y replantear los términos hasta conseguirlo»

«Me gusta esa idea, sí»

«¿Cómo estarías actuando en este momento?»

«Y esto, ¿puedes hacerlo?»

«Sí»

«¿Vas a hacerlo?»

«Si»

«¿Fijamos un plan de acción?»

«Claro»

Vicente está entusiasmado, se ve haciéndolo como quiere, y… se pone a hacerlo.

En la siguiente sesión, el seguimiento muestra que Vicente está actuando desde su ideal de negociador. Ya lo está haciendo. Está cerrando operaciones con más frecuencia y con indicadores más altos y en un tiempo record.

Una siguiente reunión tripartita confirma los avances. Estamos en el buen camino. Parece que la tensión se relaja y ahora tienen cabida los objetivos más personales de Vicente: quiere mejorar su capacidad de relación. De todas formas, RRHH sigue con la demanda del dominio de procedimientos. Se llega a un acuerdo: La mejora del dominio pasa por la mejora de las relaciones ya que apoyarse en el equipo puede acelerar el aprendizaje de Vicente.

Segunda fase del proceso, ahora los objetivos son mejorar la capacidad de relación con el equipo con el fin de integrarse rápidamente en él y, hacerlo proactivamente, enriqueciendo al equipo. Esto pasa por desarrollar la asertividad de Vicente, su capacidad de «pedir y ofrecer», la aceptación en la diversidad de las personas como fuente de enriquecimiento personal y la confianza en el equipo.

En eso se centra la segunda fase.

Lo más difícil en este proceso ha sido gestionar las expectativas de todos los agentes implicados y conseguir que definieran un resultado satisfactorio para todos. ¿Por qué? Porque como decía Alicia en el País de las Maravillas:

“¿Me podría decir cuál es el camino que debo seguir?” Preguntó Alicia.

“Eso depende dónde quieras ir”, respondió el gato.

“Es que no sé dónde quiero ir”.

“Entonces da igual el camino que escojas”.

Lewis Carrol, Alicia en el País de las maravillas

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Si no sabes hacia dónde ir, cualquier camino vale.

Con el título «expectativas» esta conversación ha sido publicada en mi sección mensual de «Conversaciones de coaching» en:

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http://www.tdd-online.es/content/vicente-expectativas

¿Por qué es tan importante definir bien las expectativas sobre el coaching?

Como señala la Escuela Norteamericana, de coaching co-activo, la línea más pragmática del coaching, cuyo fundador es Thomas Leonard.

El resultado final del coaching, es decir, la acción diferente y orientada a determinados objetivos, es lo fundamental.

Sostiene como principales principios que la relación entre coach y cliente se trata de una alianza diseñada por ambos basada en los compromisos y expectativas. Aunque sería suficiente el sentido común para entender que hay que definir bien hacia dónde se quiere ir o no será fácil llegar.

¿las metas levantan el ánimo?

metasSergio, 39 años, separado, empresario. Solicita un proceso de coaching porque se siente desorientado y desanimado, parece que hubiera perdido la ilusión por su trabajo.

Sergio lleva más de 10 años liderando un proyecto empresarial donde la variabilidad y la incertidumbre son muy altas. Hasta ahora no le ha supuesto ningún problema, sino todo lo contrario, la novedad y el reto continuo ha sido una fuente de energía.

Sin embargo, ahora se siente sólo, desanimado, parece que ha perdido el norte y como que no sabe qué hacer con la empresa. No tiene ganas de tirar, de seguir trabajando. Le falta iniciativa y visión de futuro. A pesar, de su confusión actual, es perfectamente capaz de decidir qué hacer y en este momento decide buscar un profesional en el que apoyarse para salir rápidamente de este impass.

En un primer momento, «El dónde estás» adquiere toda la importancia. Sergio necesita contar a alguien que le escuche con total confidencialidad sus dudas y desánimos. Necesita primero desahogarse, literalmente «dejar de ahogarse». Los dos últimos años han estado llenos de experiencias poco gratificantes: primero una caída de la facturación importante, la salida de la empresa de uno de los socios fundamentales para la red comercial y, lo más complicado, su divorcio, que ha vivido con una frustración y pena intensos. Estos hechos casi simultáneos han llevado a Sergio a sentir que no tiene fuerzas para seguir levantando su empresa, para trabajar en el día a día. Su capacidad de resilencia es muy alta pero en este momento le cuesta ponerla en marcha.

La escucha generativa da sus frutos, Sergio es capaz de soltar todo lo que le lleva restando fuerza con tranquilidad.

Segunda fase: «¿Dónde quieres estar?» plantearle a Sergio un escenario amplio es una estrategia deliberada, si la coach le hubiera preguntado por «¿Cuál es tu objetivo?» puede que se hubiera bloqueado. Al fin y al cabo, acaba de soltar todo un desánimo incompatible con tener claro su objetivo. Un escenario amplio es perfecto, le permite soñar y hablar, Sergio es una persona extravertida, lo que significa que organiza sus ideas hablando en alto, compartiéndolas con otras personas. Poder hablar para él es en este momento fundamental.

«Quiero estar animado. En realidad eso es lo que quiero».

«¿Con respecto a qué?»

«Al trabajo. En cuanto a la empresa no tengo demasiadas inquietudes, mantener las líneas estratégicas y mantener el negocio, sin grandes aspiraciones de crecimiento, así puede valer, lo que quiero es que me ilusione. Es como que no me apetece, como que me aburre pensar en el día a día de la empresa».

«¿Cómo te sientes actualmente de ilusionado?», «¿De 0 a 10 en dónde te situarías?»

«Estoy bajo, muy bajo, un 2 tal vez»

 Y ahora sí, «¿cuál sería un objetivo para ti?»

«Estar ilusionado, en un 8 con mi trabajo en tres meses»

Interesante objetivo: Ilusión, motivación, ganas. ¿Qué hace que Sergio esté desilusionado? ¿Qué necesita para ilusionarse? No ha pasado de un primer escalón en la «Espiral de desánimo»®*, simplemente desánimo es fácil de superar, puede que fijarse una meta sea suficiente para estimular su afán de logro.

Nada como un ejercicio de visualización para llevar a Sergio a que experimente la ilusión rápidamente y pueda salir de su desánimo. Empezamos con un centramiento que facilite las ondas alfa adecuadas para una visualización. Después la sugestión:

 «Imagínate que estás con una ilusión de 8 por tu trabajo, estás plenamente ilusionado, lleno de la energía que necesitas, siente la energía, siente cómo fluye por todo tu cuerpo, cómo llena tu mente…, tu ilusión es plena, ¿qué piensas en ese momento?, ¿cómo lo sientes en el cuerpo?, ¿dónde estás?, ¿con quién?, ¿qué oyes?, ¿qué ves?, ¿desde dónde lo ves?… » 

Sergio está disfrutando la escena, su expresión corporal es distendida, sus respuestas son coherentes con ella. Gracias al centramiento previo, ha entrado con rapidez en la visualización. Se imagina y se siente a sí mismo con el logro conseguido.

«¿Qué necesitas para estar en esa escena que ahora no tienes?»

«Sí, eso, ilusión, pensar que disfruto con lo que hago, valorar más el momento…»

«¿Y qué necesitas para eso?»

«Ummm… El caso es que ahora mismo no estoy centrado, es como que estoy a la deriva y sin un rumbo fijo, y ni siquiera disfruto del viaje…»

«¿Y?»

«Creo que necesito ponerme metas, con el negocio, aunque sea innovar algo o crecer o diversificar… pero también ponerme una meta de cómo me levanto cada día»

«¿Ponerte metas te ilusionaría?»

«Creo que sí, que necesito tener un puerto al que navegar»

«¿Y eso va a hacer que disfrutes del viaje?»

«Bueno, esa es una de las metas»

«¿Podemos ahora establecer estas metas?»

«Sí»

Tras definir ahora unos objetivos de proceso, Sergio define con un retroplan el plan de acción para alcanzar cada uno de ellos, teniendo como meta final su 8 en ilusión.

«Necesitaba un impulso, ahora lo veo claro»

A veces, el desánimo es más producto de la monotonía que de la falta de motivación. Nada como un nuevo reto para animarse.

 

(*)Técnica del libro de próxima publicación: «Manual del coach» de Isabel Aranda (2016) editorial EOS.

Entender la conversación de coaching nos permite entender por qué se pueden alcanzar resultados extra-ordinarios con el acompañamiento de un coach.

Un caso más de cómo se desarrolla una conversación de coaching publicado en mi sección mensual «Conversaciones de coaching» en:

http://tdd-online.es/content/sergio-metaslogo training and digest

Retos, objetivos y coaching

objetivoMargarita, 46 años, separada, Licenciada en Físicas y MBA, Subdirectora de una planta de tratamientos industriales. Solicita un proceso de coaching porque tiene una fuerte inquietud por cambiar lo que está haciendo. Utilizó el coaching ya en otras ocasiones como método para impulsarse en su toma de decisiones profesionales y recurre de nuevo a su coach.

Aún no tiene definido su reto, sólo tiene claro que quiere cambiar. Margarita es una persona que combina perfectamente la reflexión y la acción. Sabe tomarse su tiempo para planificar y después se centra en ejecutar con eficacia. Sólo necesita aclararse bien lo que quiere y definir sus objetivos. Establecer planes de acción le resulta fácil.

Comenzamos con un ejercicio de «Visión», es perfecto para sacarla de su presente y que pueda proyectarse en el futuro que quiere. Ya lo ha hecho en otras ocasiones y disfruta intensamente realizando un «Collage de visión» que le permita identificar claramente lo que la ilusiona, lo que realmente le atrae y motiva. Del ejercicio ya obtiene la clara idea de que se ve en otro tipo de actividad, más vinculada a la dirección estratégica que a la dirección operativa. También identifica algunos temas que a nivel personal le motivan.

Es justo este último aspecto el que deriva la atención hacia su escala de valores.

 Mario Alonso Puig afirma que «Un valor es todo aquello que a mí, como ser humano, me perfecciona«.

Dicho así no es fácil de comprender. Las preguntas llevan a Margarita a entender sus valores:

«¿Qué es importante para ti?»

«Estar en coherencia conmigo misma»

 «¿Qué es lo que sí quieres en tu vida?»

«Que lo que haga sea mirando el futuro»

«¿Qué es irrenunciable para ti?»

«La responsabilidad con lo que hago»

Trabajamos con una técnica de «Jerarquía de valores«(*) y comprueba que sus prioridades son otras diferentes de las hace cinco años.

La experiencia de vida no suele dejar indiferente a casi nadie y mucho menos a personas tan conscientes de sí mismas como Margarita. Ahora quiere que su hacer tenga un sentido mayor de contribución. En términos de la «Pirámide de Maslow» diríamos que aspira a su máxima autorrealización.

Los ejercicios anteriores la permite definir su reto: «Dar un salto en mi carrera, enfocando mi trabajo a otro tipo de negocio y asumiendo nuevas responsabilidades más estratégicas».

El reto en sí mismo aún es indefinido, tiene más de deseo que de posibilidad. El siguiente paso es definir los objetivos operativos que la van a llevar a alcanzar su reto, pero no se trata sólo de definir lo que hacer. Margarita necesita tener muy claro y asumido qué significa para ella alcanzar su reto. Utilizamos por lo tanto otra técnica «Objetivos qué«(*) para desglosar lo que realmente quiere hacer, tener y ser.

Vinculados primero con el hacer:

  • «¿Qué quieres dejar de hacer?»
  • «¿Qué quieres empezar a hacer?»
  • «¿Qué quieres seguir haciendo?»
  • «¿Qué quieres hacer más?»

Después con el tener:

– «¿Qué quieres obtener?»

Y por último, con el ser:

  • «¿Qué tipo de persona quieres ser ante ese reto?»
  • «¿Qué valores son esenciales para ti con respecto a ese reto?»
  • «¿Qué te haría sentirte orgullosa de ti misma?»

Con ella el trabajo es fácil, avanza rápidamente, sabe ya cómo actuar de anteriores procesos de coaching. Desde este desglose de objetivos, definimos los objetivos SMART y el plan de acción que la van a llevar a alcanzar su reto. Esta es la parte fácil. Lo más importante, saber a dónde quería ir era la parte más compleja.

(*)Técnicas del libro de próxima publicación: «Manual del coach» de Isabel Aranda (2016).

Caso de coaching publicado en mi sección «Conversaciones de coaching» en http://www.tdd-online.es/content/margarita-objetivos

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