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Si no cambia la vida, ¿Por qué cambia mi vida?

y si no cambia la vidaEntro en un proceso de coaching. Sí. Algo me incomoda, algo perturba mi vivir. ¿Un dilema? ¿Una inquietud más o menos difusa? ¿Una insatisfacción? ¿Un conflicto? ¿Un reto que alcanzar?

El coach me acompaña en este proceso singular. Desde la generación de ese clima único de confianza y confidencialidad, de aceptación incondicional de mí como persona y como cliente. Continuando con el establecimiento de metas explorando donde estoy y soñando con esa visión de dónde quiero estar. Después de valorar si quiero ir allí o no, me encuentro  en otra fase clave, la fase del cambio. Sin ella no tendrán sentido las fases siguientes donde revisaré mis recursos para alcanzar mi visión, estableceré un plan de acción para alcanzarla y revisaré los aprendizajes de todo el proceso que me permitan seguir adelante. Es la fase clave que marca la diferencia entre dónde estoy y dónde quiero estar.

Estoy frente a mí, frente a mi forma de mirarme y mirar mis objetivos.

El coach no me da soluciones, me pregunta, suelta frases de esas que se te clavan en el pecho y penetran hondo, muy hondo. Estoy impactado. Mi mente se va y se viene. Me meto en la búsqueda, en las respuestas, pero tardan en llegar, tengo que ahondar, dar vueltas, soltar, despejar y ¡hete ahí que de repente entiendo! ¡¡Sí!! Ya sé lo que me incomoda, me falta o descubro lo que tengo que hacer. O ¡¡simplemente!! siento que todo está en orden y que ya puedo avanzar.

La espiral de desorden, el vórtice de confusión en el que estaba inmerso, se ha parado y simultáneamente encuentro cómo cambiar la valencia, el tono, ahora ya no estoy en caos, comienzo a entender y a tener energía para hacerlo diferente.

Nada ha cambiado afuera. Mi realidad es la que siempre ha sido. Mi vida sigue siendo la que es. Y sin embargo yo veo las cosas de forma diferente. Ya no estoy en un vórtice destructivo sino que me impulso hacia una nueva energía generativa que me permite evolucionar.

¿Qué ha ocurrido? Nada ha cambiado. Todo ha cambiado. El coach ha hecho que de forma rápida y eficiente me impulse para cambiar. Ha actuado como una auténtica palanca de cambio. Como una pértiga que ahora utilizo de forma diferente para saltar mis obstáculos de forma diferente, o como una nueva técnica para abordar mi reto.

Nada ha cambiado. Todo ha cambiado.

Miro y veo la realidad de otra forma, ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué ha cambiado?

Llego a conclusiones diferentes desde el mismo lugar, ¿por qué?

Este es el tema de mi conferencia,si quieres saber más, puedes asistir a ella o iniciar un proceso de coaching.

FIRMANDO “EMOCIONES CAPACITANTES”

portadaQué mejor forma de terminar la semana del libro que firmando ejemplares de mi libro “Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación”. Lo haré el sábado, 26 de 17:30-19:30 en la librería de El Corte Inglés en EXPOCOACHING.

Y antes, a las 15.30 compartiré con todos los asistentes en esa hora tan propicia a la siesta la ponencia “La aportación del coaching a la emocionalidad de un equipo”.

Será genial participar en este evento fundamental en “el desarrollo personal y/o profesional vinculado al coaching compartiendo cartel con grandes amigos y profesionales como Ovidio Peñalver, Elena Pérez-Moreiras, Techu Arranz y Josepe García. ¡¡¡A triunfar compañeros!!!

http://www.expocoaching.net/

Para los que no acudáis a este magnífico evento, podéis conseguir mi libro en las librerías de El Corte Inglés, FNAC, La Casa del libro y directamente en la editorial Rasche, tanto en papel como e-book: http://www.readontime.com/ROT/rasche/emociones-capacitantes_9788415560999.html

ÉXITO, LOGROS, PERSONA, EVOLUCIÓN

que nadie te diga nunca¿Qué es el éxito? ¿Qué significa? ¿Qué son los logros? ¿Cómo me sobrepongo y crezco día a día para alcanzar el éxito?

Hace algunos días Cris Moltó es.linkedin.com/in/crismolto me entrevistaba como persona de éxito para que hablara del éxito. Bonita y sugerente fue la mirada de Cris. Fue una de las entrevistas más interesantes y más potentes de entre las que me han hecho. Me llevó a la reflexión sobre qué es el éxito, lo que significa para mí, cómo lo percibo y qué valoro yo de ello. Nunca me había parado a pensar en esto. Suele uno reflexionar, como mucho, sobre el éxito, queriéndolo, buscándolo, viéndolo en otros, pero no analizando qué es para uno mismo y qué significa en la propia vida.

La reflexión que Cris me propició con sus preguntas me hizo centrar mi atención en este tema y ahondar en lo que normalmente entendemos por éxito y en lo que para mí personalmente significaba. Me surgieron así perspectivas, ideas, interpretaciones que después me han hecho pensar en ello repetidamente. Gracias Cris por llevarme a esta reflexión.

Sí, para muchas personas el éxito es el triunfo, el alcanzar notoriedad, el ganar dinero, el poder, la posición que pueda generar en otros admiración y pleitesía. Sí, muchas veces nos medimos por el éxito de los otros: “Es Director General”; “Soy Regional Manager”; “Soy Ejecutivo de primer nivel”; “He sido Manager”; “He ocupado posiciones en multinacionales”. En el mundo empresarial se oyen estas frases con fervor, incluso se cambia el tono, velocidad y timbre de la voz al decirlas. Más despacio, más sonoras, más rotundas, como para dar tiempo a los otros a que puedan atender y asimilar el poder implícito en ello y la importancia de lo que decimos que hemos hecho o hacemos. Es un éxito valorado, buscado y exhibido, pero también un éxito del hacer – y con frecuencia también del tener-, un éxito de las formas, de las etiquetas, de los supuestos, que puede que se sustente en un rotundo mérito personal, o sólo sea una imagen, “marca”, forma y apariencia.

Al hilo de las preguntas de Cris, fui entramando mis ideas, mis sentimientos, mis valores sobre el éxito. No, definitivamente no le confería valor a ese éxito de fachada, para mí sólo era una información situacional de la persona. Interesante, adecuada, útil profesionalmente, pero que no me hablaba de la persona que es ante su vida, de su energía, de su momento vital, de lo que está disponible para hacer, para compartir y para vivir. No me hablaba más que de su pasado y no de quién puede ser en su futuro. Es un referente que condiciona mis expectativas sobre ella. Poco me dice de la evolución que pueda tener y lo logros que pueda alcanzar.

No me hablaba de si puedo o no conectar con esa persona, relacionarme con ella, compartir y vivir. Y esto, cada vez está adquiriendo más sentido y presencia para mí y en cómo quiero vivir mi vida, dentro de la cual mi ejercicio profesional es sólo una enorme, sustancial y magnífica faceta.

Continuamente me encuentro en mi trabajo este tipo de perfiles profesionales de “éxito” que buscan en un proceso de coaching alivio a la tensión acumulada en esta carrera por despuntar. Personas que se sienten descompensadas, que han puesto mucha energía en conseguir esos logros que tanta admiración causan en el mundo profesional, pero que se viven a sí mismas con desasosiego y dolor. Cuando les pregunto por su nivel de autoestima invariablemente ¡se suspenden a sí mismas! Su auto-concepto es pobre, deteriorado; su autoimagen distorsionada. Toda su identidad está resentida por la falta de centramiento y coherencia consigo mismas y el poco valor de su proyecto vital. Toda su energía se ha dirigido a la consecución de este logro profesional, externo, de fachada. Naturalmente no significa que todos los “ejecutivos o profesionales de éxito” estén en esta situación de descentramiento e insatisfacción, pero sí es más y más habitual que personas con un alto nivel de compromiso con su carrera aprovechen la oportunidad del proceso de coaching para “darle una vuelta” a su forma de enfrentarse a la vida, no sólo a los retos profesionales. Esto ocurre cada vez con más frecuencia en los procesos de carácter profesional, como constatamos y comentamos en los foros profesionales más representativos los expertos en entrenamiento mental.

El éxito para mí no es este éxito de fachada. Estos son sólo logros profesionales. Pero no me habla de la persona que los ha conseguido, ni del valor diferencial que aporta para lograrlos, ni de su calidad humana. Sólo habla de rótulos asociados a un nivel de decisión y a un poder que los demás alabamos y buscamos, la mayor parte de las veces pensando en cómo sacar beneficio de ello.

He descubierto que mi forma de entender el éxito tiene que ver más con los retos con uno mismo, con quién soy, con quién quiero ser, retos que tienen que ver con cómo me enfrento a mi vida, más que con los desafíos profesionales que representan lo que hago y lo que tengo. Quizás estoy equiparando el significado de “héroe”, de alguien capaz de conseguir resultados extraordinarios en situaciones críticas, con el de persona de éxito. Pero ¿qué es una situación crítica?, ¿qué es una persona de éxito?

Cris me pidió que le dijera una persona que fuera para mí un ejemplo de éxito. Y sin dudarlo hablé de Mandela. Para mí representa la persona capaz de superar sus creencias y cambiarlas por otras. Mucho se habla del impacto de su figura en el devenir de Sudáfrica y del ejemplo que dio al mundo entero con su política de unidad. En mi opinión la clave de su éxito está en que fue capaz de pasar de sus propias creencias restrictivas, de confrontación, de yo gano – tú pierdes, a unas creencias sumatorias, de colaboración, de yo gano – tú ganas. Tuvo que ir deshaciendo en su mente el sustrato emocional de ira y resentimiento hacia el establishment de Sudáfrica, y cambiando esa emoción y ese estado emocional por la aceptación y la ambición de un mundo mejor. Sólo desde esta emoción ligada al amor podía pensar en las soluciones integrativas que luego puso en marcha en su país.

Puede que la prolongada y brutal soledad en la prisión, lejos de llevarle a la amargura y el resentimiento que muchos hubieran considerado la respuesta adecuada, le hicieran explorar nuevas formas de reinventarse e interpretar el mundo. No cayó en la “indefensión aprendida” de pensar que no podía hacer nada para cambiar las circunstancias. No sé cómo hizo el click necesario para ello. Tal vez su poema favorito “Invictus” fuera la palanca de cambio apropiada.

invictus
Desde luego cambiar es más fácil cuando contamos con alguien que nos acompaña en ese afrontamiento de las circunstancias difíciles. La presencia de otro que comparte con nosotros, y mejor aún, que nos escucha, es una poderosa palanca que nos facilita tomar impulso y alcanzar niveles de excelencia antes impensables. Es lo que suele ocurrir en el entrenamiento mental: se aceleran estos procesos de cambio y empoderamiento gracias a la facilitación profesional de un experto, especialmente de un psicólogo experto en coaching.

Es propio de las personas recuperarse, salir más fuertes y capaces de las situaciones difíciles que se les plantean. La capacidad de resiliencia del ser humano es un fenómeno extraordinario que nos habla de una cualidad formidable. Tendemos a la recuperación, al equilibrio, a salir fortalecidos y con nuevos recursos de nuestros conflictos. Nos reestructuramos, nos empoderamos, aprendemos de las situaciones difíciles y conseguimos una nueva forma más rica, evolucionada y poderosa de afrontar lo que nos ocurre. Mandela, de forma similar a Vicktor Frankl, fue capaz de superar la inmediatez de sus circunstancias y pensar en un mundo mejor, en nuevas posibilidades de acción, en nuevas formas de afrontar la tremenda dureza de sus circunstancias.

Puede que lo que convierte a alguien en un héroe es que, ante circunstancias durísimas, reacciona de forma constructiva, generando opciones y abriendo posibilidades, algo que los demás admiramos precisamente por la energía generadora de su potencia positiva.

Sin embargo, las personas no sólo nos enfrentamos a circunstancias duras situacionales. En el día a día también nos encontramos con situaciones durísimas, no sólo física sino psicológicamente. Pensemos por un momento en el adolescente al que todo su entorno califica de incapaz. No dejan de ser los juicios de las personas que le miran y que lo hacen desde su propio juicio sobre sí mismos, pero la verdad es que para un adolescente la presión social de “no puedes”, “no llegas”, “no lo vas a conseguir”, “no vales” es absolutamente demoledora. Recientemente en un programa de “coaching constructivo” trabajaba con un grupo de adolescentes la construcción de su identidad. ¡Tremendo el reto! Si pensamos que las circunstancias de Mandela eran duras, pensemos por un momento en las circunstancias de una criatura que aún no tiene identificados sus recursos, que aún sigue tomando la fuerza de los otros. Los adolescentes están forjando su identidad a través de lo que los demás les dicen, sobre quiénes son y sobre qué son capaces de hacer. Mandela o Vicktor Frankl eran hombres maduros, capaces para elegir sus pensamientos, sus sentimientos y sus comportamientos. Los adolescentes aún están en ese proceso de aprender a elegir, “eres lo que piensas”, y sin embargo ellos son en gran parte lo que piensan los demás de ellos. Si en los adultos sus pensamientos son los que les llevan a dónde y cómo están, en los adolescentes son los pensamientos de otros: padres, profesores, compañeros, conocidos, amigos los que les llevan a concebir su propio auto-concepto. Aún están desarrollando la “moral heterónoma” que les permita elegir su propio posicionamiento ante la vida.

Cris me preguntó por otra persona de éxito. No lo dudé, mi nuevo símbolo de persona de éxito, mi nuevo héroe, era un adolescente cercano al que he visto superar las limitaciones que otros le imponían, las creencias de otros sobre él que le espetaban. Encontrar la fuerza dentro de uno mismo para superar no sólo a uno mismo sino las creencias de otros sobre uno mismo me parece un logro aún mayor que el de superar circunstancias adversas. Porque ¿con qué cuentas cuando todos te dicen que no puedes, que no vales, que no llegas? El problema no es pensar qué malos son los demás, o qué injusto es el mundo, sino pensar en qué malo soy yo que me merezco el fracaso que me pasa.

La clave no es tanto lo que hacemos sino lo que pensamos. Nuestros pensamientos moldean la persona en la que nos convertimos cada día. Influyen en nuestro vivir diario, afectan nuestras decisiones, determinan nuestras relaciones y, en definitiva, la calidad de la persona que somos. Siendo tan potente y sustancial la formación de la identidad en nuestra vida resulta desalentador ver lo poco que se trabaja en el sistema educativo la importancia del pensamiento sobre uno mismo. Educamos en contenidos, en qués, pero no en cómos. Pretendemos llenar con la educación el recipiente con contenidos en vez de alentar el fuego del ser humano que se está forjando. Llenamos a los adolescentes de nuestros conocimientos, nuestras creencias y nuestras limitaciones. Por eso terminamos haciendo coaching reparativo, facilitando la reconstrucción de sí mismos en personas adultas. Y sin embargo, ¡cuán potente sería hacer un coaching constructivo! Un coaching en el que los adolescentes aprendieran a pensar sobre sí mismos de forma que les empoderase, les hiciera superar sus circunstancias y vivir acorde con su propio proyecto vital. Este es el programa que estamos llevando a cabo en la Fundación Aprender http://www.fundacion-aprender.es del colegio Brot de Madrid y el tema que desarrollaré en el congreso INFAD de la Universidad de Extremadura http://www.viicongresopsicologiayeducacion.com/.

Ambos dos, Mandela y el adolescente son mis “héroes”, las personas que materializan para mí el éxito, porque, ambos dos, han sido capaces de saltar por encima de su paradigma habitual lleno de juicios de imposibilidad, de confrontación y de rabia, para construirse un nuevo paradigma de capacidad, posibilidad y acción personal. Es muy fácil construir un paradigma de hábito, costumbre e irreflexión.

Definitivamente para mí el éxito consiste en la superación de uno mismo, en ser capaz de construirse y de evolucionar, en ser más capaz de afrontar con consciencia y satisfacción nuestro gran reto de vivir.

LA EMOCIÓN QUE NOS CAPACITA PARA LA ACCIÓN

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En cualquier emoción y desde cualquier emoción hay una posibilidad de acción para las personas. Si considero que una emoción como la del miedo es sólo un obstáculo, focalizaré mi atención en enfadarme por ello y, como mucho en eliminarlo –o superarlo-. ¿Es esta la forma más útil de utilizar mis emociones?

¿Cómo reaccionas tú ante las situaciones de tu vida?

Si considero que la emoción es una información, una energía que genera modos de actuar que me son útiles para mi propio bienestar y capacidad de acción, puede que no tenga inconvenientes en ser consciente de ella, aceptarla y gestionarla a mi favor.

Darse cuenta es el primer paso. En el momento en que aceptas la situación deja de dominarte, ya puedes gestionarla tú.

Esta es la propuesta de mi libro “Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación” que presentaré el día 21 de noviembre en la sede de Lider-haz-go.

Y si quieres vivir desde dentro las emociones participa en el talller que impartiré en esta escuela el día 30 de noviembre.

Lider-haz-go C/ O´Donnell, 18 // 91 431 11 62 // info@lider-haz-go.es

Y para que sepas un poco más de cómo sentimos las emociones, aquí tienes un fragmento de mi libro.

¿En qué consiste la capacidad de darnos cuenta? En esa línea evolutiva de cada vez mejorar la capacidad de respuesta para sobrevivir, surgió una nueva capacidad, la de “darse cuenta” de lo que se siente. Ese darse cuenta, la consciencia, nace del trabajo conjunto de todo el cerebro tal y como ha comprobado un equipo de neurocientíficos franceses del INSERM en 2009. Incluso han identificado una “marca de consciencia”, es decir, un patrón de actividad neuronal correspondiente a la consciencia, y que tal como había planteado el profesor de genética molecular Johnjoe McFadden es el resultado de la interacción electromagnética de las neuronas. Cada vez que una neurona se activa, envía una señal electromagnética al cerebro, que queda retenida automáticamente junto con el resto de información cerebral, creando un “espacio consciente”.

Es precisamente la capacidad de darnos cuenta, es decir la consciencia, la que nos permite pasar de la respuesta automática a elegir la respuesta más adecuada a la situación.

La consciencia tiene un papel clave en la gestión de la información. Nos permite agrupar y compactar la información relativa a un tema, identificarla, interpretarla, evaluarla y actuar en función de ella.

Pensemos, por ejemplo, en la situación de encontrarnos en un acto social con una persona que se dirige a nosotros. Por un momento no sabemos quién es. A los pocos segundos la reconocemos. En ese micro espacio de tiempo se ha producido una búsqueda de información en relación a esa cara y toda la información que tenemos asociada a ella: su nombre, dónde la vimos antes, qué relación tenemos con ella, cómo la valoramos, etc. De repente tomamos consciencia de quién es, y actuamos en consecuencia. Puede que queramos eludirla, o que queramos saludarla, y en ese caso elegimos también el tipo e intensidad del saludo.

Por lo tanto, la consciencia induce una determinada conducta pero de forma inmediata no elimina la emoción ya que como hemos visto los procesos intelectivos son más lentos que los emocionales. El papel de la consciencia en la gestión de las emociones es precisamente “darnos cuenta” del estado físico del cuerpo emocionado, es decir, sentir las sensaciones que se producen en el cuerpo tales como una taquicardia, o una contracción muscular, si no, y esto es lo más relevante, como una sensación global, y a la vez, específica, que afecta a todo el cuerpo y que las personas identificaremos, gracias a la socialización, como un sentimiento al que podemos nombrar.

Desde los primeros tiempos de la investigación en psicología Henry James (1842 -1910) ya había propuesto que los cambios que ocurrían en nuestro cuerpo en una determinada situación, hacían que el cerebro elaborase una representación mental de ellos, el sentimiento. El reconocido investigador Antonio Damasio ha comprobado que los cambios que ocurren cuando una persona tiene miedo, como la liberación de la adrenalina o el aumento de latidos cardiacos, son lo que hace que sienta el miedo, y no al revés, que como consecuencia de tener miedo se produzcan los cambios en el cuerpo. Sin embargo aún hay quien se sigue haciendo la pregunta qué es antes si el sentimiento o la emoción, ¿tiemblo porque tengo miedo, o tengo miedo porque tiemblo?

Los cambios fisiológicos que origina la emoción son percibidos como sensaciones corporales a los que llamamos sentimientos. Así pues los sentimientos son la experiencia consciente del estado del cuerpo. Nos “sentimos emocionados” al darnos cuenta de los cambios que ocurren en el cuerpo por una respuesta emocional. Y este uso del lenguaje donde mezclamos de forma indiferenciada emoción, sensación y sentimiento nos lleva a decir “estoy emocionado” cuando lo que siento son las sensaciones que producen una emoción. Esto es indicativo del desconocimiento que existe en torno a las emociones, lo que son y cómo nos afectan. A la luz de los descubrimientos de la neurociencia, y considerando la importancia de las distinciones que con el lenguaje hacemos de nuestra realidad, deberíamos decir “siento un sentimiento” o “tengo una emoción”.

Ser conscientes de que sentimos las emociones, supone evolutivamente un cambio cualitativo impresionante en nuestra naturaleza humana, aunque hay que señalar que se han identificado ciertos niveles de consciencia en otras especies, especialmente en los primates.

Cada emoción provoca un patrón diferente de respuesta, todo un programa corporal, cognitivo y conductual, que el cerebro percibe como diferentes y que interpretamos como sentimientos diferentes.

Gracias al avance tecnológico, y especialmente con las neuroimágenes funcionales, actualmente es posible estudiar lo que ocurre en el cerebro de una persona cuando “siente una emoción”. Las neuroimágenes funcionales son imágenes de resonancia magnética que muestran, mediante colores graduados el aporte de sangre en una zona. Cuando una zona del cerebro está más activada, y por lo tanto, implicada en una actividad, demanda un mayor aporte de riego sanguíneo, de ahí que podamos saber con estas neuroimágenes qué zonas se activan ante un determinado estímulo o tarea, y también conocer cuando una persona está experimentando un sentimiento u otro. Así se ha identificado que los sentimientos se localizan principalmente en la corteza cerebral, especialmente en las zonas de la corteza cingulada anterior, la corteza somatosensorial, la corteza ínsula, aunque también están implicados el hipotálamo y núcleos del tronco del encéfalo. Como ya se ha indicado el cerebro trabaja como un sistema abierto y todas las zonas especializadas en una función determinada se implican de forma coordinada en las tareas necesarias para vivir.

¿Qué activa a estas áreas de los sentimientos?

En realidad hay diferentes formas de provocar un sentimiento. Las personas somos sistemas abiertos y recibimos información de múltiples fuentes, todas interconectadas: cognitivas como el pensamiento o el recuerdo o la imaginación; corporales como la postura, la expresión facial o la respiración; sociales como el contagio de las emociones de otros y externas como hechos que nos generan ese sentimiento.

Los sentimientos y el sentido propioceptivo, es decir, el sentido de cómo están las diferentes partes del cuerpo, se localiza en estas mismas áreas cerebrales, por ello se mezclan las sensaciones y los sentimientos, y nos resultan indiferenciables.

En definitiva, los sentimientos no sólo se corresponden con hechos, también pueden originarse en representaciones cerebrales (pensamientos, imágenes), es decir, sentimientos, diferentes de los que corresponderían de forma habitual a lo que está ocurriendo, y por ello podemos decidir sentir los sentimientos que elegimos sentir.

Y este potencial de elección está ligado a algo que nos hace personas: la autoconsciencia. El darnos cuenta de que nos damos cuenta. Puedo sentir que siento. Como señala el neurocientífico Antonio Damasio, “Soy en cuanto que me doy cuenta que soy, de que eso que pasa, me pasa a mí” Lo que siento me permite darle a mis sentimientos la dimensión que yo elijo. Puedo recrear un sentimiento de plenitud y calma interior o puedo sentirme resentido con alguien, el mundo, o la vida. El psiquiatra Viktor Frank (1905-1997) en su obra El hombre en busca de sentido, ha ilustrado cómo, hasta en la peor de las circunstancias una persona es capaz de elegir los sentimientos con los que afronta lo que le ocurre.

Podemos pensar sobre nuestro pensamiento, y nuestros sentimientos, meta-representarlos, y modificarlos, porque los sentimientos son una representación de lo que nos ocurre, y pueden estar más allá de los estímulos que los originaron.

Si quieres saber más, puedes leerlo en mi libro «Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación».

Ahora mismo está distribuyéndose en los principales puntos del país, pero si no lo encuentras ponte en contacto conmigo respondiendo a esta entrada o si lo que deseas es un coaching del máximo nivel emocional.

EMOCIONES, BIENESTAR Y TRABAJO

seccion con ponentesEmociones, bienestar y trabajo. Por fin se unen. Eso hemos podido ver en una jornada en la que hemos conocido innovadoreas iniciativas empresariales para cuidar el bienestar de sus trabajadores.
El pasado 30 de octubre se ha celebrado en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid la II Jornada sobre “Bienestar y eficacia en el trabajo” que, por su interés y contenido, se ha convertido ya en el foro referente para conocer la innovación que se está llevando a cabo en las organizaciones. Se ha podido conocer el qué, el cómo, el para qué,… de cómo las organizaciones están realizando proyectos punteros en esta área del bienestar y la eficacia de las personas, en la mayoría de los casos liderados por psicólogos expertos en el Desarrollo Organizacional.

Se pudieron conocer ejemplos de productividad asociada al sentido holístico de la Salud, abarcando lo fisiológico, lo emocional, lo cognitivo, el desarrollo profesional y la conciliación laboral y familiar. Apareció con claridad en todos los ponentes, la relación que existe entre efectividad empresarial y el cuidado del bienestar personal, en aspectos concretos como la racionalización de los horarios. También quedó patente la importancia de un Cuadro de Mando con indicadores que evidencien la relación entre el cumplimiento de los resultados asociado al cuidado de las personas.

Seis empresas expusieron los proyectos en los que se asociaba claramente la eficacia empresarial y el bienestar.

• Consultora 1×1=3 con D. Angel Aledo, “Visión de helicóptero, ¿dónde estamos en RRHH?
• ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE con Dª Silvina Campanini
• SEDECAL con Dª Carmen Martín
• CIVSEM, con D. Miguel Ángel Velázquez
• ENDESA (Grupo ENEL) con Dª Pepa Teno, Dª Mercedes García V. y Javier Prieto
• CETELEM con D. Gonzalo de la Rosa

Una de las conclusiones de la jornada es la necesidad de reinventar la función del Director de Personal y de los Psicólogos en las Empresas, como impulsores del Desarrollo Humano vinculado a resultados.
Sobre las ponencias:

Ángel Aledo de la consultora “1 + 1 = 3 Recursos Humanos” expuso con » Visión de helicóptero: Dónde estamos en RRHH», cómo y por qué, desde su perspectiva, durante la crisis se ha reducido el compromiso de los empleados con el proyecto de empresa, así como un plan de 10 pasos para recuperar el compromiso de los “supervivientes” para que, en el futuro, todo sume en la empresa. Destacó especialmente que el compromiso no es un lujo para tiempos de bonanza, sino una condición para el éxito de la empresa en cualquier situación económica.

Silvina Campanini, Responsable de Selección y Desarrollo de ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE nos mostró cuán importante es trabajar en el acompañamiento de los profesionales cooperantes, sometidos a situaciones extremas (guerra, hambre, exclusión…), en el conocimiento y gestión de sus emociones, estados de estrés y el efecto de este trabajo en la calidad de sus intervenciones sobre el terreno. Compartió con el auditorio el programa de apoyo psicológico que su organización ha puesto en marcha hace unos meses con sustanciales resultados de eficacia y ahorro para la organización, así como de satisfacción y bienestar para los profesionales.
Endesa evidenció su fuerte compromiso con la Salud, Seguridad y el Desarrollo de las Personas. “El bienestar de todas las personas que trabajamos en la compañía es la preocupación fundamental. Sin las personas, con la aportación mejor de cada una de ellas, nuestra empresa no alcanzaría sus mejores resultados” comentó Pepa Teno, Responsable de Desarrollo de RRHH de la organización.

“Para IKEA, es prioritario alinear las necesidades de la organización y el negocio, con las motivaciones de los empleados”, explicó Olga Ramos, especialista en Desarrollo de RRHH de IKEA Ibérica. “A través del programa de desarrollo Self Managed Learning, ayudamos a nuestros profesionales a identificar dónde han estado en su carrera profesional y en su vida, dónde quieren ir y cómo establecer un plan de desarrollo individual para conseguir su sueño vital”.
Las experiencias en España impulsadas por estos equipos de psicólogos empresariales de IKEA y ENDESA han servido de ejemplo e inspiración en sus matrices a nivel mundial dando como resultado la implantación de estas mismas iniciativas en todo el mundo.

Miguel Angel Velázquez director de CIVSEM (Centro de Investigación en Valores) expuso una experiencia sin precedentes en nuestro país. A través del programa Desarrollo Personal y Orientación Profesional (DPOP) ya por su 14 edición, está acompañando a miles de personas en un programa de tres meses de crecimiento personal con proyección laboral trabajando en un Proyecto de Vida personal, diseñado y construido desde la consciencia. Para ello se trabaja con formación y coaching en áreas profundas del individuo que fomentan la autoestima, la seguridad personal y la fuerza para asumir las riendas de su propia vida.
Carmen Martin de SEDECAL mostró muy claramente cómo invertir en equilibrar lo personal y lo profesional está repercutiendo directamente en la calidad y cantidad del trabajo realizado. Mostró un elenco de buenas prácticas llevadas a cabo por la dirección de RRHH de la compañía con la total implicación de la dirección general, que están repercutiendo en hacer de esta organización un referente en su sector a nivel mundial.

Gonzalo de la Rosa de CETELEM cerró la intensa jornada, dándonos a conocer el proyecto estratégico llevado a cabo por la empresa en España, desde hace dos años, en el que el Desarrollo de los profesionales es una pieza esencial para el logro de los objetivos. Un proyecto que afecta a toda la plantilla, en el que el foco se ha puesto en analizar la Experiencia Cliente (externo e interno), para lograr que cada interacción entre las personas sea una oportunidad para velar conscientemente por el bienestar del interlocutor, convencidos de que cuidando al otro (cliente externo y/o interno) la relación en más fácil, fluida y se logran mejores resultados. El volumen de negocio de estos últimos años están evidenciando estas mejoras.

Después de estas interesantes exposiciones, las Jornadas sobre Bienestar y eficacia en el trabajo promovidas por la Sección de Psicología del Trabajo, RRHH y Organizaciones del COPM se han constituido en el referente para conocer las innovaciones más exitosas en la gestión de personas.

En este foro tuvimos el honor Ovidio Peñalver y yo misma, en nombre de toda la Sección, de presentar la convocatoria a la 1ª edición de los premios a «Proyectos Emocionalmente Responsables en Organizaciones de la Comunidad de Madrid» promovido por el COPM y con la colaboración de la Consejería de Trabajo de la Comunidad de Madrid, CEIM, Psicofundación, cuyas bases se podrán consultar en la web del COPM http://www.copmadrid.org.