Todas las entradas por isabel aranda

Conferenciante, formadora y escritora. Psicóloga experta en coaching, PsEC, PCC por ICF. Doctora en Psicología. Formadora, mentora y supervisora de coaches. Autora de "Emociones capacitantes. Su gestión en el coaching, el liderazgo y la educación" y "Manual del coach. Acompañar para conseguir resultados extraordinarios". Directora del Experto Universitario en Psicología Coaching del Centro de Estudios Universitarios Cardenal Cisneros. Coordinadora del grupo de trabajo de Psicología Coaching del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Vocal de la División de Psicología del Trabajo del Consejo de la Psicología de España. Directora de la escuela de evolución emocional.

10 claves para que el trabajo no te agote psicológicamente

Teletrabajar no es conectarse al ordenador desde casa. Es otra forma de interpretar el trabajo que no es nueva, en algunas profesiones que ya hacen parte de su trabajo en casa, por ejemplo, periodistas o profesores o personas que elaboran algún tipo de producto en casa.

Tampoco es smart-working que significa trabajar desde dónde sea y cuando el trabajador quiera. Algo que realmente sólo algunos profesionales pueden poner en práctica.

El teletrabajo requiere una madurez de las organizaciones, de sus líderes y de los colaboradores que conlleva un cambio de paradigma de las creencias en torno al presentismo, al puesto de trabajo, el rendimiento, la autonomía, la responsabilidad, el mérito y la dirección de personas.

Supone rediseñar procesos de trabajo, establecer métricas basadas en el rendimiento y no en el presentismo y ahora en el onlineismo y desarrollar protocolos adaptados a las necesidades tanto tecnológicas como de liderazgo que requiere la coordinación de equipos en remoto.

Para el colaborador implica, además, establecer pautas de organización y auto-cuidado concretos ya que el aislamiento y la pérdida de referentes espaciales, temporales y relacionales provoca una serie de efectos vinculados con el agotamiento, la apatía, la desorientación y la desconexión de la organización, que pueden redundar en un stress por teletrabajo.

Estas son 10 recomendaciones a tener en cuenta a la hora de organizar el teletrabajo para evitar esos efectos psicológicos negativos y cuidar tu salud psicológica.

1. Prepárate en “modo trabajo”

Lo habitual es tener asociado trabajar con ejercer un rol determinado en unas condiciones específicas. Para ir a trabajar hemos adoptado unas rutinas diarias y semanales tanto de aseo, ropa que utilizamos y disposición actitudinal que adoptamos. Al trabajar solos en casa podemos entrar en una rutina de descuido de nuestros rituales de autocuidado, de aspecto y vestuario que no nos ayuda a entrar en programarnos para trabajar. Necesitamos establecer hábitos de cuidado personal y adoptar un aspecto profesional ante el ordenador que nos permita estar en “modo trabajo”, atentos y concentrados. Además, puede que nos conectemos en remoto y la pantalla ponga en evidencia nuestro descuido. Hay que establecer rutinas diarias y semanales, estableciendo diferencia entre los días de trabajo y los días de descanso si no vivimos el tiempo en plano, sin diferencia, ni cualidad y llegaremos a sentirnos desorientados temporalmente lo que además fomentará el que nos sintamos desanimados.

2. Créate tu espacio de trabajo

No tienes asociada tu casa a trabajar sino al descanso y la vida familiar. No tienes referentes espaciales, ni temporales ni de relación y los necesitas para que tu mente esté tranquila y asocie el sitio a trabajar, te falta la máquina del café o los encuentros en el ascensor o una mesa concreta para trabajar. Para que tu mente se sitúe con facilidad ante el trabajo tienes que rodearte de estímulos concretos que asocies con trabajar. Para ello prepara un espacio específico para ello, una mesa, una habitación, un rincón. Cuidando la ergonomía de la silla, la altura de la mesa, la luz, el reposapiés y, también, las normas de prevención de riesgos laborales en el hogar, especialmente, atendiendo a los cables de la luz y los objetos móviles. Para ambientar, puedes añadir objetos simbólicos que te ayuden a sentirte en positivo y relajar la mente, imágenes con perspectiva que produzcan sensación de lejanía para descansar la vista y ampliar el foco; elementos con colores estimulantes y formas geométricas que te permitan al mirarlos recuperar la atención; música que te ayude a la concentración. Este entorno concreto pronto se convertirá en el espacio asociado a la concentración y te programarás inconscientemente para trabajar.

3. Organiza tus áreas de vida

Teletrabajar no consiste en sentarse durante horas delante del ordenador o la máquina con la que produzcas desde casa. El teletrabajo gira en torno al rendimiento no al tiempo dedicado. El criterio tradicional está basado en indicadores temporales y procede del siglo XVI cuando Felipe II estableció con un Edicto Real la distribución del tiempo en 8×3 horas: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 para temas personales. Es una organización adecuada para el trabajo manual que tal vez no sea el más adecuado para el trabajo de servicios basados en trabajo cognitivo. Hoy en día las personas valoramos mucho el equilibrio entre nuestra áreas vitales como fuente de salud y ello implica asumir roles, prioridades y circunstancias personales y familiares que hay que integrar en nuestra jornada tal vez en otras proporciones.

Un criterio diferente, acorde con la filosofía del teletrabajo y más sostenible es el criterio de actividad de las “4D” propuesto por José Luis Casero, presidente de AROHE, organización para la racionalización de horarios. Así, tomaríamos decisiones sobre cómo  distribuir nuestra actividad entre: Descanso: específicamente el sueño; Dedicación: realizando actividades concretas de trabajo; Disponibilidad: posibilidad de contactar, por ejemplo, para reuniones y Desenganche: totalmente desconectado del trabajo.  Esta distribución permitiría adaptar con más ajuste los porcentajes a las necesidades del trabajo y de la vida personal.

Este tipo de distribución también puede dar lugar a un 6×4 a la hora de repartir el tiempo.

Sea cual sea el modelo que adoptes, que se integre lo mejor posible en tus circunstancias vitales, si hay un equilibrio es más probable mantenerlo y generará un sentido de congruencia personal y más satisfacción.

4. Establece tus prioridades para el día

En el teletrabajo la organización de las tareas es uno de los pilares fundamentales. Al cambiar el criterio de decisión de tiempo a resultado, es necesario discriminar qué actividades son las que hay que hacer para conseguir esos resultados y cuáles se pueden quedar sin hacer.

Cada día anota la lista de cosas que sí o sí tienes que hacer, que no se pueden quedar sin hacer ese día para conseguir los objetivos, esas son las prioridades. A ellas tienes que dedicar tu energía en primer lugar y, después, irás haciendo las tareas secundarias e incluso terciarias. Siempre habrá tareas que no se podrán hacer y que incluso perderán su sentido por lo que ya no habrá que hacerlas.

Para establecer esas prioridades, hay que secuenciar las actividades, lo primero es fijar metas a largo plazo, éstas las establece la empresa o tú si eres y objetivos semanales, éstos son los que hay que consensuar en equipo. Después analiza lo que es urgente e importante para conseguir esos objetivos semanales y decide cuáles son las prioridades de cada día alineadas con el equipo. Con ello tienes claro una hoja de ruta y un sentido de para qué haces lo que haces lo cual es en sí mismo una fuente de auto-motivación muy necesaria cuando estás sólo.

Esta forma de organizar la actividad tiene múltiples ventajas: evitas la improvisación, te ayuda a vencer la indecisión, tomas decisiones eficientes y eliminas la procastinación debida al perfeccionismo (dejas de hacer las cosas o te dedicas a ellas en exceso por miedo a cometer errores), la indecisión (fruto de confundir las tareas prioritarias con las secundarias) y las excusas (esperando que otro resuelva o esperando que te llegue la información, culpando a otros de lo que no haces).

5. Cierra tiempos

Las personas no rendimos de forma uniforme durante todo el tiempo. Nuestra atención, concentración y ejecución varían a modo de ráfagas, según nuestros biorritmos diarios y semanales. Una razón más para organizarnos por la cualidad de nuestra actividad y no por el tiempo dedicado.

Dependemos de un conjunto de ritmos cíclicos que explican nuestra diferencia de rendimiento según la hora del día y el día de la semana. Tienen que ver con nuestra biología, por ejemplo, el ritmo metabólico, la glucosa en sangre y nuestra interacción con el entorno, por ejemplo, la luz, la temperatura, las estaciones. Algunas personas se concentran con facilidad a primera hora de la mañana y otras lo hacen según va avanzando el día. La clave es la auto-observación y darnos cuenta de en qué horas nos es más fácil entender la información y tomar decisiones. Un análisis personal nos va a indicar en qué horas somos más eficientes, nos concentramos mejor y eso nos va a permitir tomar decisiones de cuándo hacer las tareas de alta concentración y cuando es más rentable realizar actividades de menor concentración.

No por estar más tiempo rendimos más. La ley de Yerkes-Dodson, descrita en 1908, muestra la relación entre nivel de activación y rendimiento en forma de U invertida. Pasado un determinado momento la concentración decae y dejamos de ser eficientes. Un argumento más en contra de la prolongación de las jornadas de trabajo. 

Nuestra percepción del tiempo es subjetiva, equívoca y difusa, de ahí que necesitemos regularlo externamente para tener la sensación de avance. No tenemos un órgano como la vista o el oído que nos indique el paso del tiempo. Nuestro cerebro lo percibe como imágenes aisladas según la valencia que le damos. Pasa deprisa en situaciones positivas y despacio en situaciones negativas. Este sentido del tiempo, nuestro” reloj interno” se modifica según nuestro estado interno. Por ejemplo, cuando tenemos fiebre corre el tiempo más rápido. Se regula en las mismas estructuras cerebrales; hipotálamo y glándula pineal que controlan el ciclo de sueño-vigilia.

La vivencia del tiempo es un fenómeno subjetivo y el ritmo es personal. Experimentamos los tiempos cortos mientras que inferimos los tiempos largos. Esta es la razón por la que se nos pueden hacer eternas las semanas o por el contrario no darnos cuenta de que ya han pasado semanas. Gestionar el tiempo interior es necesario para sentirnos bien por lo que tenemos que establecer marcadores externos que nos ayuden a regular nuestra percepción del tiempo porque si no caemos en una sensación de pérdida de anclajes temporales que puede llegar a asociarse con síntomas depresivos. Cuando el tiempo interno es muy diferente del externo se incrementa el estrés y las reacciones emocionales.

Por todo ello hay que establecer rutinas semanales y diarias para darnos referentes temporales externos que nos permitan ubicarnos con cierta objetividad en el tiempo. Además, cada día hay que fijar un tiempo concreto a nuestras actividades prioritarias y secundarias con el modelo que elijamos 4D u 8×3.

Por último, marcarnos límites temporales que nos estimulen para concentrarnos y actuar.  Mejor decirnos “antes de las dos termino esta tarea” y atenernos lo máximo a esa hora que “a lo largo de la mañana acabo esta tarea”. La primera forma de darnos auto-instrucciones facilita que nos programemos para ser más eficientes y nos genera la  sensación de controlar el tiempo, algo muy necesario para nuestra satisfacción con el trabajo.

6. Negocia con los tuyos

No trates de imponer o informar de lo tuyo como la prioridad a la familia sino que negocia con ellos los tiempos y el silencio en los que necesitas que se respete tu concentración. A cambio ofrece claramente tiempos en los que estarás disponible para ellos. Las soluciones que funcionan tienen que ser válidas para el sistema familiar. Sólo los acuerdos satisfactorios para todos se pueden mantener. Esta es una buena oportunidad para poner en práctica las conductas de pedir y dar que son básicas en las relaciones humanas. Además de los resultados deseados, la negociación nos ayuda a establecer lazos de intercambio saludables con los nuestros que nos reforzarán el sentido de pertenencia grupal, algo que necesitamos y que puede verse disminuido con el teletrabajo.

7. Gestiona tu autoexigencia

Una de las barreras personales más fuertes para un teletrabajo eficiente es lo que los psicólogos denominamos “el crítico interno”. Ese crítico no es más que el discurso que mantienes contigo mismo que cuando es crítico, te habla desde la exigencia: “deberías”, “tienes que” y te lleva al perfeccionismo exagerado y la necesidad de control. Escuchando al crítico interno descalificarte porque “tardas demasiado”, “no llegas”, “no tengo tiempo”, “no me da la vida”, “es que…”, “es que…”, adoptas una posición de victimismo que no te permite afrontar con eficiencia tu actividad.

Puede que tengas que hacer una revisión de tus creencias sobre ti mismo, de tu forma de hablarte y tratarte y ver si lo haces en positivo o en negativo y, además, adquirir las pautas anteriores que te van a permitir establecer límites y gestionarte eficientemente, flexibilizando tu mente y tu conducta porque ya no te dices: “tienes que”, sino” lo que toca ahora es esto”. De esta forma pasas el foco de ti y tu capacidad a tu actividad, lo que redunda de nuevo en el rendimiento eficiente.

8. Auto-cuidado psicológico

Ya hemos visto la necesidad de establecer ritmos, tramos horarios y diferenciar lo que hacemos por su valor en nuestros objetivos, esto está bien, son rutinas externas. Si hemos establecido esas pautas llegamos aquí en un escenario que ya previene y elimina muchos de los inconvenientes del teletrabajo.

Ahora es el momento de establecer rutinas de auto-cuidado físico y psicológico que cuiden  la “maquinaria” con la que trabajamos.

Conviene establecer momentos para descansar la vista, para estimular la atención y focalizar la concentración. La atención de nuestro cerebro decae en torno a los veinte minutos de concentración en una tarea y se desconecta unos segundos en torno a los 55-60 minutos. Esto nos hace ver la necesidad de aprovechar nuestra propia tendencia a la desconexión para relajar la vista mirando una imagen, a ser posible con perspectiva, una ventana, o incluso un objeto hermoso. Reactivar nuestra concentración es más fácil con música adecuada para ello o repasando el contorno y los detalles de algún objeto. Ejercicios de relajación, de respiración consciente, estiramientos son todos apropiados para renovar la energía y mejorar nuestro rendimiento cada hora.

Tenemos que revisar ahora nuestro discurso interno ¿Cómo nos hablamos? ¡Qué pesadez!, ¡Esto no termina nunca! No se rinde igual cuando el estado anímico es de apatía, desmotivación, impotencia, sensaciones de falta de control y cuando convives con emociones negativas y sentimientos de incertidumbre e indefensión. Además, con el teletrabajo es más fácil que surja el aburrimiento por falta de estimulación variada, tensión acumulada, pensamientos y sentimientos negativos.

Por el contrario, expresiones de ánimo como: ¡vamos! ¡ya queda poco! ¡venga! son auto-instrucciones totalmente diferentes que suscitan un estado positivo que es precisamente lo que necesitamos para afrontar con tranquilidad el trabajo.

Además, es necesario que diariamente nos revisemos cómo hemos estado ante el trabajo. La autoconsciencia y el poner un nombre a como nos sentimos se han revelado como prácticas de gran ayuda para la regulación emocional. Un excelente ejercicio para fomentar positividad es anotar cada día 3 cosas positivas o 3 logros de esa jornada. Es un ejercicio de Psicología Positiva que nos hace tomar consciencia del avance de nuestro trabajo y relativizar los inconvenientes ya que si no corremos el riesgo de polarizarnos en la negatividad pensando que no salen las cosas, que todo va mal o que es imposible terminar el trabajo.

Establecer descansos, cuidar nuestros pensamientos, relativizar, dar diferente valor a lo que hacemos y flexibilizar nuestra exigencia nos va a ayudar a afrontar con más seguridad el teletrabajo.

9. Mantente comunicado

Uno de los riesgos psicológicos del teletrabajo es la pérdida de referentes relacionales, sentimos que nos falta algo esencial, el contacto con otras personas.

Teletrabajar no significa estar aislado, requiere precisamente una mayor coordinación para que las aportaciones individuales se alineen con los resultados perseguidos. Esto supone mantener conversaciones periódicas que garanticen la aportación de valor del teletrabajador a los procesos que la organización requiere.

Por ello, es necesario tener claro que los tiempos de comunicación con supervisores y equipo son parte de la propia gestión del trabajo. La falta de comunicación directa hace que nos desconectemos del equipo y que perdamos los referentes grupales que nos cohesionan y producen sinergia.

Conviene mantener tiempos para hablar de las tareas, tiempos para hablar de las relaciones y tiempos para hablar de cómo estamos afrontando el trabajo, de cómo nos sentimos y pensamos, no para desahogarnos sino para aprender de los compañeros estrategias que les funcionan y sentirnos parte de una comunidad. Un líder de equipo en remoto tiene que facilitar estos espacios pero también es cosa del teletrabajador solicitarlos y aprovecharlos.

Necesitamos mantenernos comunicados con el equipo y la organización para sentir que formamos parte del proyecto. El contacto diario es necesario. Actualmente las videoconferencias se han convertido en el vehículo perfecto para lograrlo, conexiones breves, focalizadas en un tema, con objetivos y agenda concretas y seguimiento de las acciones decididas. Idealmente una reunión de coordinación al día sería perfecta para sentirnos vinculados. Además, una reunión presencial cada cierto tiempo compensaría la falta de contacto personal.

10. Consigue retroinformación de tu actividad

Uno de los riesgos del teletrabajo es perder la perspectiva y no darnos cuenta del trabajo realizado, del avance hacia los objetivos. Necesitamos dotarnos de referentes que nos ayuden a programarnos para la eficiencia y los indicadores de avance son excelentes para ello.

Indicadores como el ok a la lista de actividades realizadas, simplemente dando el ok a nuestra lista de actividad diaria. Cualquier indicador de actividad: ratios, promedios, resultados, que nos aporte perspectiva sobre el avance en nuestro trabajo y que nos permita valorar lo que hacemos será un elemento de refuerzo de nuestra motivación.

Teletrabajar requiere hábitos concretos, algunos de ellos ya habituales en el trabajo presencial, lo que cambia es la orientación a resultados. Muchas son sus ventajas pero también son muchos los riesgos que hay que minimizar o eliminar para conseguir la eficiencia y la satisfacción del teletrabajador.

Isabel Aranda, Doctora en Psicología

Artículo publicado en ABC el 25/04/2020, en colaboración con AROHE

AGOTAMIENTO EMOCIONAL

A tiempo aún de apuntarte a un interesante debate sobre uno de los tópicos más actuales #fatigapandemica #bienestarpsicológico
https://lnkd.in/daxaawA con grandes ponentes Francisco Javier Cantera Herrero Macarena Gálvez Herrer Guillermo Tena Rogelio Iglesias Rodríguez Isabel Aranda, PhD

¿Por qué las personas somos capaces de venirnos arriba?

“Freud y Schopenhauer dijeron que lo mejor que podemos hacer en la vida es no sufrir, no ser miserables. Es falso. Si simplemente existes para eliminar la miseria, no haces suficiente para tu empresa, país o para ti mismo”. Así de contundente empezó  Seligman una de sus masterclass.

Si hay algo que ha puesto en boca de todos el COVID19 es que la ciencia existe y es capaz de mejorar nuestras vidas. Sin embargo, desconocemos en gran medida qué es una ciencia, cómo actúa para que sea tal y sobre qué trabaja. Pensamos que los científicos están en los laboratorios, con bata blanca y tubos de ensayo pero ese enfoque biomédico no es el único en el campo científico.

La Psicología es una ciencia que nada tiene que ver con la popular afirmación de “yo tengo mucha psicología” que te puede decir cualquier vecino.

Como cuerpo de conocimientos confirmados y en desarrollo y sometidos a una férrea ética profesional, nos ofrecen cada vez más explicaciones sobre nuestra naturaleza humana y social que nos pueden permitir aprender a mejorar la calidad de nuestra vida o no cuando no se utilizan o se utilizan indebidamente.

Se suele identificar Psicología con el tratamiento de trastornos, dificultades y enfermedades mentales. Es conocido que hablando de estrés, ansiedad, burnout, depresión, fobias, traumas, obsesiones, adiciones, etc., es al profesional de la Psicología al que hay que acudir como único profesional sanitario acreditado oficialmente para atender estos temas. Estos casos, en los que el objetivo es recuperar a una persona, reparar y mejorar su equilibrio, son los más conocidos y, es normal que se asocie Psicología con el malestar psicológico.

Sin embargo, en Psicología también se hace asesoramiento psicológico que permite a una persona resolver su día a día con más facilidad. Y, también, se trabaja para optimizar situaciones que ya son de buen funcionamiento y sobre las cuales se quiere ir a más. Imaginemos por un momento a un deportista que tiene buenos resultados pero que quiere optimizarlos y mejorar sus marcas. Ahí entra la Psicología deportiva con una larguísima tradición en trabajos y publicaciones científicas desde los años 10 del siglo XX. La Psicología de Alto Rendimiento tiene una larga tradición no sólo en contexto deportivo, sino escolar y la Psicología del Trabajo trabaja con equipos de alto rendimiento en las organizaciones. La Psicología Coaching trabaja justo en este enfoque de ir a más, de conseguir una optimización de resultados y una mayor nivel de excelencia de la persona.

Recuerdo que siendo una niña leía historias de héroes y heroínas y me preguntaba de dónde sacaban la fuerza para hacer aquellas heroicidades. Desde entonces mi interés por conocer lo que hace que las personas se sientan capaces, superen las limitaciones y adversidades, se planteen retos ambiciosos y quieran escribir su futuro me ha llevado a trabajar con Psicología Coaching y a estudiar diferentes teorías y enfoques que precisamente se centran en la fuerza de la persona y en cómo hacer que vaya a más. Sea en deporte, en ámbito escolar, en relaciones, en trabajo, en la construcción de uno mismo, la Psicología Humanista nos ofrece un marco inigualable, la Psicología del alto rendimiento, unos protocolos formidables y la Psicología Positiva unas explicaciones útiles y potentes.

¿Qué es la Psicología Positiva?

Una de las corrientes más recientes en la Psicología, es la de la Psicología Positiva. Su fundador, Martin Seligman, materializó una inquietud por conocer aquello que da fuerza y voluntad a las personas, ya presentada en los años 50 del siglo XX por la Psicología Humanista. Esto significó un cambio de enfoque en la Psicología poniendo el foco en la parte fuerte y positiva del ser humano y no en la disfunción mental.

Es curioso conocer cómo Seligman llegó a este enfoque. Él era un gran especialista en uno de los fenómenos más dolorosos de la psicología tanto humana como de los mamíferos superiores, “la indefensión aprendida”. Este fenómeno muestra la desesperanza, desolación y parálisis asociada ante una situación en la que ves que hagas lo que hagas no puedes cambiar lo que está ocurriendo. No consiste sólo en “tirar la toalla” sino en algo mucho más íntimo y con enormes consecuencias, pierdes la fuerza, incluso, para querer seguir viviendo. En un momento de su carrera Seligman se planteó que sí, que las personas nos veníamos abajo pero qué, también, nos veníamos arriba, justo la situación contraria, y se preguntó ¿qué hace que una persona afronte una situación difícil, se crezca y se venga arriba?

El desarrollo de la Psicología Positiva ofrece un marco conceptual y metodológico de sumo interés puesto que está orientada a mejorar la calidad de la vida psicológica de las personas. Es, el estudio científico del funcionamiento positivo de las personas (Seligman, 1992, p.96).

Como dice Seligman:

“La psicología no es una mera rama del sistema de salud pública, ni una simple extensión de la medicina, nuestra misión es mucho más amplia. Hemos olvidado nuestro objetivo primigenio, que es el hacer mejor la vida de todas las personas”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud no como la ausencia de enfermedad, dificultad o discapacidad sino como “el completo estado de bienestar físico, psicológico y social”. Es este el terreno en el que la Psicología Positiva aporta enfoque, criterios y técnicas.

La Psicología Positiva como disciplina científica se centra en el estudio de las experiencias subjetivas positivas (la satisfacción, el optimismo, la tranquilidad, la inspiración, el flow, etc.), las fortalezas del carácter (curiosidad e interés, perseverancia, liderazgo, autorregulación…) y las organizaciones positivas (enfocadas en cómo, a nivel colectivo, se puede impulsar a las personas hacia la mejora). Pone el foco científico en identificar los pilares de la plenitud y realización de las personas y estudia la Felicidad, el Éxito y el Bienestar.

Por favor, no confundamos felicidad con la moda hedonista de estar feliz a todas horas y en el trabajo con una sonrisa de emoticono como si fueramos el Joker de Batman.

Como bien ha estudiado Seligman y otros colegas la felicidad tiene mucho más que ver con el sentido que le das a tu vida y el propósito que le otorgas.

“Es potenciar el funcionamiento óptimo del ser humano y tratar de descubrir y promover aquellos factores que permiten prosperar tanto a los individuos como a las sociedades” (Fredrickson y Csikszentmihalyi, 1999). 

Con este abordaje, se contrarresta la visión con la que mucha gente que desconoce el alcance de la Psicología la identifica como disciplina “únicamente” reparadora de situaciones de debilidad, incapacidad o patología psicológicas y sociales.

La Psicología Positiva se centra en el bienestar de las personas. Propone una visión constructivista, enfocada a las cualidades que como especie “sapiens” nos hacen ponernos metas, superar las dificultades e ir más allá, buscando hacerlo cada vez mejor.

Trabaja con aquello que nos hace fuertes y ha identificado varios conceptos que se hacen ya imprescindibles en la psicología: fortalezas, virtudes, bienestar y estados de Flow.

Estos conceptos nos van a ayudar a comprender de dónde sacamos la fuerza, el empoderamiento y la valentía para vivir cada día.

Las fortalezas se organizan en torno a las virtudes.

Puede conocer tus fortalezas en la página de la Universidad de Pensilvania http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/Default.aspx

  • Seligman, Martin E. P. (2005). La auténtica felicidad. Ediciones B.
  • Seligman, M. & Csikszentmihalyi, M. (2000). Positive Psychology: An introduction. American Psychologist, 55 (1), 5-14.        [ Links ]

El teletrabajo, una nueva forma de entender la actividad laboral         

Es uno de los temas de moda y no va dejar de serlo. De golpe hemos aprendido que muchas cosas se pueden hacer diferente y ¡mejor! sin necesidad de estar todos en la oficinal.

El COVID19 ha originado un choque abrupto de paradigmas laborales entre el tradicional y el digital. El paradigma tradicional, desarrollado en la revolución industrial, sigue vigente en nuestro espacio laboral manteniendo estructuras, normas, procedimientos y entornos laborales donde se prioriza el presentismo, el control horario y el puesto de trabajo. Junto a ese paradigma tradicional, el paradigma digital conlleva cambios drásticos en aspectos como la interacción social, la socialización organizacional, la humanización de las empresas, la orientación a organizaciones saludables y el foco en los valores compartidos. Supone una reconceptualización de las normas, procedimientos y estructuras poniendo el foco en el cambio de las relaciones laborales, la coordinación, la supervisión, el liderazgo y otros parámetros sustanciales del trabajo como el tiempo y el espacio.

stos paradigmas venían conviviendo de forma más o menos explícita y, en los últimos años, de forma creciente, diferentes agentes sociales, tanto institucionales, como sociales y los propios trabajadores demandaban una mayor velocidad en la progresión hacia el paradigma digital y el entorno laboral que conlleva.

Conceptos como «organizaciones que aprenden» de Senge; «organizaciones TEAL» de Laloux o la «Teoría U» de Sharmer, habían ofrecido ya una visión dinámica y evolutiva de las organizaciones. Las empresas están vivas y nacen, crecen se desarrolla y adaptan a su entorno, maduran y mueren en un ciclo vital similar al de un ser vivo.

La idea que se desprende de las teorías anteriores es que las organizaciones necesitan adaptarse continuamente a las necesidades y requerimientos de su entorno para poder sobrevivir y, en la medida en que lo hagan considerando el factor humano, más probabilidades tienen de ser exitosas.

Puedes leer el artículo completo publicado en: Capital Humano

https://bit.ly/3miNgo1

         

San Valentin, ¿UN SOLO día PARA El amor?

Hoy se celebra el día de San Valentín, un día que pone el foco en el amor y en la pareja. Más allá de su significado comercial y del hecho de las modas globales, hoy es un día especial para pensar en nuestras relaciones de pareja, en la calidad de ellas, en lo que nos lleva a iniciarlas y a mantenerlas.

Un ligero análisis nos lleva a darnos cuenta de que la vida en pareja no necesariamente está vinculada al amor. El compromiso de un matrimonio ha sido a lo largo de la historia de la humanidad una forma de generar riqueza y garantizar la supervivencia a través de la crianza de los hijos.

Pero el amor poco tiene que ver con ese compromiso. En español la palabra amor hace referencia a una emoción que nos vincula con afecto o apego a otras personas. Solemos añadirle adjetivos para especificarlo como amor romántico, amor platónico, amor pasional. También hay un amor genérico a la vida o a una divinidad que se suele vincular con un amor espiritual. Y está el “amor propio” como expresión no de un afecto hacia ti mismo sino como una fuerza de voluntad que te impulsa a hacer determinadas cosas, muchas veces de autosuperación.

Esta emoción del amor está asociada a un conjunto de sentimientos como la confianza, el embeleso, la devoción que generan conductas específicas de aproximación, quieres estar con la persona amada. Tiene una enorme importancia en nuestra vida social y muchas de nuestras actividades giran en torno a la búsqueda del amor, a encontrar el amor ideal, al romanticismo de novela, parece que estuviéramos avocados a tener que encontrar una persona (y en muchos casos, una detrás de otra) a la que dedicarle nuestra atención y afecto.

Sentir amor no es sinónimo de estar enamorado y desde luego no hay un amor ideal o no hay una persona que personifique tu amor. Puedes sentir amor como una mezcla de sentimientos de aceptación, confianza, respeto, reconocimiento, ternura e incluso deseo, atracción sexual y pasión. Y puedes decidir amar o dejar de amar, eso sí, con cierto trabajo, por ejemplo, valorando a una persona, viéndola como el ser magnífico que es. Así lo hacían en Avatar cuando decían “te veo”.

La experiencia de sentir amor por otra persona es una mezcla de aceptación del otro tal como es, confianza, respeto, pasión y la experiencia de sentirte amado es una sensación de sentirte más fuerte, más válido y más importante para otra persona. Y claro que con frecuencia se confunde el amor con impulsos de atracción sexual pero no es lo mismo. Tampoco lo es el placer de la seducción, donde entran en juego otros factores psicológicos y, a veces, manipulativos.

Emociones, impulsos y pensamientos se gestionan en distintas partes de nuestro cerebro y, aunque finalmente haya una respuesta global, son fenómenos distintos.  

No todas las personas se enamoran de otras, no es una necesidad universal, ni tampoco todas las personas son capaces de sentir esta emoción. En este sentido, tendríamos que nombrar el creciente narcisismo, en gran parte provocado por el incremento del individualismo y el impacto de influencers y fotos de uno mismo en redes, que llevan, cada vez más, a que ese amor que podrías dirigir hacia otro ser humano lo dirijas hacia ti mismo.  

Ser capaz de amar es una de las características más valiosas del ser humano pero identificar el amor con “tu amor ideal”, “el amor de tu vida”, etc. puede arrastrarnos a una búsqueda infructuosa a lo largo de toda la vida en el que, por muchas personas que encontremos dignas de nuestro afecto, ninguna llegue a cumplir las exigencias de ese mito fantasioso que buscamos conseguir.

Puedes enamorarte de cualquiera pero cuando formas una pareja lo haces por similitud o por complementariedad. Es lo que se suele decir de “compartimos muchas cosas” o justo lo contrario “es mi media naranja”, pero aquí ya no entra sólo la emoción del amor, hay una evaluación de ventajas e inconvenientes donde el saldo te resulta favorable. Amar a otra persona no asegura que se pueda mantener una relación saludable con ella. Diferenciar nuestras emociones y tomar decisiones que mejoren nuestra calidad de vida debería ser parte esencial de la educación de los adolescentes.  

A raíz de la convivencia forzosa por la pandemia muchas personas se han planteado sus relaciones, la calidad de su vida, el afecto, vínculo y compromiso con su pareja. Muchas se han dado cuenta de lo importante y beneficioso que era su relación y otras justo lo contrario. De hecho, se han incrementado sobre un 30% las demandas de divorcios.

La pandemia no ha hecho más que incrementar una tendencia que venía siendo cada vez más creciente. Son muchas las personas que buscan asesoramiento psicológico para comprender y mejorar su capacidad de amar y ser amado, de superar mandatos y creencias, de dar y recibir, de pedir y ofrecer, de darse permiso para experimentar el amor, porque

a amar también se aprende.

Enlace recomendado: http://www.elenadapra.com/index.php/diaenamorados21/

Día del soltero

El Día del soltero o Singles Day no deja de ser otra excusa comercial para fomentar ciertos comportamientos y compras. No es una casualidad que se haya situado en el mundo occidental justo antes del día de los enamorados para reivindicar el orgullo de estar solteros o, al menos, ese era el objetivo que pretendían los estudiantes de la Universidad de Nanjing de China que, a finales de los años 90, decidieron instaurarlo, aunque ellos lo hacían el 11 del 11.

TENDENCIA SOCIAL

Parece que no hay día del calendario que no esté dedicado a algún colectivo o causa. Uno de sus efectos es poner la atención sobre el tema del día y, por eso, vamos a aprovechar la oportunidad de reflexionar sobre las relaciones interpersonales, el impacto de la pandemia del COVID19 en ellas y las tendencias en estilo de vida globales.

Estamos viviendo un cambio de paradigma en los países occidentalizados donde la vida en torno a los servicios domina. Los valores tradicionales de familia coinciden actualmente con otros valores individualistas que reivindican como opción personal un estilo de vida diferente. Los mandatos y creencias culturales propios de culturas agrícolas como analiza Yuval Noah Harari en Sapiens coexisten con valores que anteponen al individuo al grupo. La cohesión social de una cultura de origen agrícola no es la misma que la cohesión social que el mundo digital ofrece. Ahora tus relaciones pueden ser a nivel global.

El fenómeno de la soltería, definido como no tener una pareja estable con la que mantienes una relación afectiva, es una tendencia al alza en el mundo occidental. Si bien hace años se consideraba una deshonra, especialmente para las mujeres, estar soltera, hoy en día es una opción personal e, incluso, un estilo de vida. Junto a los solteros de vocación están los solteros por obligación tras una separación o divorcio. Hoy en día, hay muchas posibilidades de vivir de forma autónoma e independiente y hay quien confunde soltería con estar sólo. Pero estar soltero no significa que no haya vínculos emocionales con alguien en especial, el límite parece estar en el compromiso que se acepta en la relación de pareja.

INDIVIDUALISMO

Estar soltero es mucho más que no tener pareja, actualmente, hay una tendencia al individualismo que probablemente se haya incrementado notablemente con el aislamiento. Tendremos que esperar a que pase la pandemia para ver los efectos en las relaciones. Oímos continuamente mensajes marketinianos facilones de “sé el dueño de tu vida”; “piensa en ti”; “sé el amo de tu destino”, y muchos eslóganes de este tipo que ahondan en la tendencia al individualismo.

Pensar en uno mismo, en cómo uno se enfrenta a la vida, en cómo se siente y actúa en ella es algo muy valioso y realmente importante para que una persona de sentido a su vida. No todas las personas se plantean de forma deliberada una reflexión sobre cómo están viviendo, sin embargo, sí que hay un notable incremento de personas que se plantean un proceso de autoconocimiento de psicología coaching o un asesoramiento psicológico en torno a los cuarenta años, no es baladí la famosa crisis de los cuarenta. Al borde de la mitad de la vida el tomar consciencia de cómo quieres vivir es un tema muy frecuente y para muchas personas es el momento decisivo de comprometerse consigo mismo y afianzarse o no en la soltería.

Otra situación diferente es cuando sientes la necesidad de pensar sólo en ti y anteponer tus deseos a cualquier otra consideración como forma de autoafirmación personal.

REDES SOCIALES

El uso de las redes sociales también está abriendo nuevas posibilidades a la soltería. Cada vez hay más personas, especialmente de más de 40 años, que prefieren mantener relaciones on line y sólo on line. Es una forma también de mantener el control sobre lo que admites y no admites en tu vida. La pantalla o el whatsup es una puerta que puedes cerrar a voluntad y marcar firmes límites a la relación sin los inconvenientes de la convivencia.

CONFINAMIENTO

El aislamiento social al que nos hemos visto obligados en el último año ha planteado dificultades psicológicas a muchas personas para hacer frente a la realidad. Las consultas de psicología se han incrementado en busca de respuestas a cómo superar el aislamiento pero no necesariamente por vivir solteros. Precisamente el compromiso que muchos solteros tienen consigo mismo ha hecho que se autocuiden más, para otros, la soledad ha sido realmente importante y, en otros, se ha despertado una hafefobia o miedo irracional y desmesurado al contacto físico con otros.  

El efecto pandemia ha hecho más evidente que nunca el peso de las relaciones personales en nuestra vida y podría modificar de forma permanente la forma en que interactuamos con los demás y con el mundo exterior. Es muy probable que, por ello, la soltería sea cada vez más frecuente.

Enlace recomendado: http://www.elenadapra.com/index.php/dia-internacional-del-soltero2021/

SUPER BOWL: UN FENÓMENO DE PSICOLOGÍA DE MASAS

El aislamiento provocado por la pandemia del COVID19 nos ha hecho evidente, más que nunca, que las personas somos seres sociales, nos gusta estar con los demás, sentirnos parte de un grupo, estar en contacto y compartir. Es, a través, de esa interacción social que nos reforzamos, aprendemos, modulamos, nos planteamos aspiraciones y, muy importante, nos sentimos parte de una comunidad.

El apoyo social está reconocido como uno de los elementos claves en la superación de las dificultades y la generación de resiliencia, algo que necesitamos en estos momentos especialmente.

Cuando estamos con un grupo se produce un contagio emocional, un alineamiento cognitivo, compartimos valores o por el contrario, los confrontamos. El caso es que el pensamiento, la emoción y la acción pasan de ser individuales a convertirse en una respuesta colectiva. Los psicólogos sociales conocemos bien estos fenómenos de masas.

Y hoy, es un día especialmente significativo para hablar de esta influencia del grupo sobre el individuo, de cómo la cultura conforma el comportamiento, de cómo las personas nos unimos a causas, movimientos, modas y costumbres. Cuando más de 100 millones de personas, a la vez, se sientan delante de un televisor a ver la Super Bowl, hay mucho que decir sobre el comportamiento social. Más allá del magnífico espectáculo y todas las consideraciones económicas que conlleva este evento, nuestra reflexión quiere poner el acento en que comprender lo que nos lleva a actuar así es importante para fomentar el bienestar social.  

En la actualidad se dan dos factores nuevos que modelan el comportamiento más allá de las culturas locales, la globalidad y la virtualidad. Ahora, compartimos valores, paradigmas, creencias en esa Aldea Global que nos hace cada vez más iguales y que refiere con una gran fuerza a lo que nos une como seres humanos.

La cohesión social que hasta ahora vivíamos en los grupos de los que formábamos parte: familia, amigos, compañeros del trabajo, etc., ha pasado a ser una cohesión social virtual.

Hoy te puedes sentir plenamente vinculado a alguien que, en realidad, no conoces pero que estás viendo en un video en las redes sociales y con el cual te identificas de inmediato y eso lo haces tú y tal vez miles de personas a la vez, conformando nuevos fenómenos sociales que los psicólogos sociales estamos estudiando para ofrecer criterios e información que nos permitan un sano equilibrio entre lo individual y lo colectivo.

Desde diferentes áreas como son la economía, la política y la publicidad se está muy atento a la investigación, explicación, predicción y aplicación de los conocimientos que la Psicología Social aporta en fenómenos que, como la Super Bowl, están presentes en el planeta entero. Una de las líneas de gran futuro precisamente en el trabajo de los psicólogos es el manejo de Big Data y Analítica del Comportamiento. Queremos señalar que un conocimiento semejante del comportamiento humano requiere una reflexión ética del uso de esa información y que los profesionales de la psicología colegiados se adhieren a un Código Ético que da garantías de un uso riguroso que respete los derechos de las personas.

Felicitamos a los seguidores de la Super Bowl por la gran experiencia que hoy disfrutan en estos momentos tan difíciles donde el miedo ambiente se ha convertido en la emoción colectiva. Hoy pueden ilusionarse, decepcionarse, sentir la pasión y el disfrute compartido con tal intensidad que mañana contarán con una energía renovada para fortalecer su resiliencia y hacer frente a la pandemia que afecta a la humanidad.

FATIGA PANDÉMICA

La prolongada situación de incertidumbre e inseguridad sanitaria, social y económica en la que vivimos se considera psicológicamente como una situación de catástrofe lo que conlleva, entre otros efectos, que vivimos más intensamente desde un punto de vista emocional lo que está ocurriendo. Nos cuesta asimilar tanta inseguridad y tan mantenida en el tiempo y las emociones se imponen. El miedo, la tristeza y la ira están produciendo un incremento del estrés, tanto social como laboral, que desgasta física y psicológicamente.

¿Cómo nos afecta a la salud?

La situación mantenida de inseguridad y malas noticias desencadena en nosotros un mecanismo necesario de estrés que nos activa para enfrentarnos a las situaciones difíciles.

Cuando este estrés se mantiene en el tiempo sin un límite temporal previsible, provoca consecuencias negativas para la salud debido al sobre esfuerzo y desgaste continuado.

La OMS ha denominado “fatiga pandémica” al cansancio, agotamiento, emociones negativas y sentimientos desagradables que sienten las personas a consecuencia de esta situación producida por el COVID19.

El contexto social en el que nos vemos inmersos de confinamientos, limitaciones, conductas de prevención, cierres de empresas, pérdida del empleo, fallecimientos, … supone una presión social negativa de enorme calado y trascendencia en nuestro bienestar psicológico.

También a nivel laboral se dan unas condiciones que llevan a que la situación de pandemia agrave la fatiga e incremente el riesgo psicosocial. Cada vez más, hacemos un mayor trabajo con actividad mental (por ejemplo, son más numerosas las situaciones que implican atender y seleccionar información, resolver problemas, gestionar comunicación) y menos con carga física por lo que psicológicamente las condiciones que conlleva la pandemia empeoran nuestro afrontamiento psicológico laboral. Además, también hay una mayor especialización, lo que conlleva, también, procesos psicológicos de atención, análisis y resolución de problemas específicos que se ven distorsionados por la fatiga pandémica.

Así que esta situación produce unos efectos psicológicos y fisiológicos que afectan nuestro bienestar y la calidad psicológica de nuestra vida.

Efectos psicológicos

  1. Estamos a la que salta, más irritables, por lo que nos enfadamos más, nos mostramos más agresivos, descontrolados, lo que nos lleva a enfrentarnos más entre nosotros, a preocuparnos más y estar más nerviosos y esto nos produce un cansancio mayor.
  2. Nos sentimos más tristes, perdidos, no vemos que esto acabe, sentimos que hemos perdido seguridad, confianza, relaciones, buenos momentos, familiares, amigos, …
  3. Nos sentimos más solos, el aislamiento social nos impide la interacción social habitual y lleva a que muchas personas sientan una creciente soledad que hace que se sientan desconectados, cada vez más, de sus grupos sociales.
  4. Tenemos dificultades más o menos leves de atención, concentración y memoria que afecta nuestra eficacia, cometemos más errores con los mails, las tareas, las comunicaciones.
  5. Estamos agotados, la utilización constante del medio digital implica una sobre-exposición a estímulos visuales y una exigencia mayor de trabajo cognitivo: atención, percepción, análisis, toma de decisiones, lo que lleva a un agotamiento mayor.  
  6. Nos encontramos sobrepasados, no sólo por el teletrabajo que implica una mayor autonomía y toma de decisiones a las que no estábamos habituados sino por tener que compaginarlo con las tareas de las otras áreas de la vida: niños, padres, ocio, comida, compras, etc.

Efectos físicos

Los que más frecuentemente se señalan en las consultas médicas son:

  1. Alteraciones de sueño
  2. Alteraciones gastrointestinales
  3. Contracturas musculoesqueléticas
  4. Hipertensión
  5. Dolores de cabeza
  6. Incremento de peso

Consecuencias

Todos estos efectos tienen una incidencia oculta en los riesgos psicosociales del trabajo. En esta línea, tráfico informa de un mayor número de accidentes producidos por la falta de concentración al conducir debido a alteraciones del sueño.

Y todos estos síntomas pueden darse de forma moderada y, aunque nos afecte y trastorne nuestra calidad de vida, no por ello nos desequilibra e impide una vida normal. Ya se sabe, las penas compartidas son menos penas y como todos estamos inmersos en el mismo viaje se relativiza en alguna medida.

Sin embargo, los psicólogos sanitarios han detectado un incremento muy importante de consultas debidas a dificultades para la vida normal en relación a:

Trastornos de ansiedad
Trastornos del estado de ánimo como la depreseión
Cuadros obsesivo-compulsivos
Fobias
Motivos de consulta psicológica

El catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo General de la Psicología, Antonio Cano Vindel, afirma que el 40% de las personas con trastorno de ansiedad no tienen ningún tratamiento. También indica que la gran mayoría de las personas que tienen trastornos psicológicos acuden al médico para tomar psicofármacos (tranquilizantes, pastillas de dormir o antidepresivos) que alivian sus síntomas durante unas horas. El efecto perverso de estos medicamentos es que pueden desarrollar cronicidad y no resuelven el problema ya que las pastillas no te enseñan a pensar, sentir o a actuar mejor. A la larga pueden desarrollar más comorbilidad y discapacidad. Todos estos estos problemas suponen un gasto para el Estado 23.000 millones de euros, un 2,2 por ciento del PIB«. 

Cano recuerda, además, los resultados del ensayo clínico ‘PsicAP’ (Psicología en Atención Primaria), cuyo promotor fue la Fundación Española para la Promoción de la Psicología creada por el Consejo General de la Psicología y cuyos resultados «demostraron que

es más eficaz hacer un tratamiento psicológico en grupo para los pacientes que tienen ansiedad, depresión o somatizaciones que el tratamiento habitual farmacológico.

Recomendaciones

Ahora, en las conversaciones sociales, ya no sólo nos preguntamos ¿cómo estás? Una y otra vez, la conversación gira en torno a la fatiga, la falta de concentración, el agotamiento y la sobrecarga que sentimos. La situación de pandemia nos afecta de tal forma que requiere acciones específicas para prepararnos psicológicamente para fortalecer y flexibilizar nuestra mente. Esto se está convirtiendo en una carrera de fondo, en una maratón para la que hay que estar preparados si queremos salir bien de ella.  

Hay que aprender con técnicas psicológicas a pensar, sentir y actuar de forma que nos permita asimilar la situación y responder de forma sostenible para nosotros mismo y para nuestro entorno.

A nivel de empresas, se necesita que los trabajadores puedan asumir esta sobrecarga con el menor riesgo psicosocial posible, reducir el stress, el burnout (que tarda más tiempo en constituirse como tal y cuyos efectos veremos más adelante), el desgaste psicológico y las alteraciones en la confianza en las relaciones. Es imprescindible apoyar el afrontamiento psicológico de estas situaciones con programas de fortalecimiento y flexibilidad psicológica. El tan útil y socorrido mindfulness tiene un alcance limitado ante este desafío. Igual que un corredor fortalece sus músculos, necesitamos fortalecer nuestra mente adquiriendo potentes estrategias de pensamiento que nos permitan utilizar de forma equilibrada emoción y razón. Recordemos que la situación de pandemia polariza hacia el pensamiento emocional. El concepto de flexibilidad psicológica es otro de los que más pueden aportarnos en estos momentos. Nuevas soluciones para nuevos desafíos, ahí está la clave del éxito porque si no ya lo decía el dicho: “Si sigues haciendo lo mismo de siempre obtendrás lo mismo de siempre”.

Y, a nivel individual, hay que poner más atención en el autocuidado de la salud psico-física:

Ejercicio físico.
Momento de relajación, belleza, risas.
Hábitos de sueño sanos.
Reducir la exposición a la información constante sobre la pandemia.
Centrarse en esto va a pasar.
Mantener el contacto con personas queridas o de apoyo que se muestren positivas.

A manejar el estrés se aprende, no vale con pastillas ya que éstas no te enseñan a pensar, sentir o actuar más eficientemente y manejar la situación.  

En esta página web Bienestar Emocional del Ministerio de Sanidad puedes encontrar más indicaciones.

En definitiva, de la fatiga pandémica puede que no nos libremos pero ahí está nuestra consciencia y nuestra voluntad para hacer algo diferente, cuidarnos más psicológicamente y prepararnos para superar esta pandemia, es lo que está en nuestras manos, lo que sí es nuestra responsabilidad.

EL LIBRO ORGANIZACIONES EMOCIONALMENTE RESPONSABLES

Con una enorme ilusión os presento mi ya 4º libro Organizaciones emocionalmente responsables con la editorial GiuntiEOS.

Es un libro para los responsables del desarrollo de personas en las organizaciones, directores de RRHH, consultores, empresarios y estudiantes del comportamiento humano en el trabajo.

Pensado para ofrecer análisis, ejemplos y propuestas de cómo gestionar el desarrollo emocional en las organizaciones, tiene un carácter sencillo y práctico.

Sin ahondar en los temas pero sí relacionándolos entre sí y viendo las consecuencias y fenómenos que provocan esas relaciones.

Prevención de riesgos psicosociales, desarrollo de personas, bienestar psicológico, inteligencia emocional, emociones, rendimiento son algunas de las palabras claves del texto.

Su actualidad viene dada porque uno de los retos a los que se enfrentan los departamentos de RRHH, Desarrollo de Talento o Personas, en su función del desarrollo de la capacidad de los trabajadores, es conseguir mejores niveles de desempeño y bienestar. Por otro lado, la prevención de los riesgos psicosociales que tienen que hacer las organizaciones, ha adquirido actualmente un papel predominante en las prioridades de gestión de las personas.

Es en ese marco donde se plantean las propuestas de este libro todas ellas orientadas a crear entornos organizacionales donde los colaboradores puedan vincularse y comprometerse en conseguir resultados excelentes.

Fruto de la experiencia profesional y del análisis de programas de éxito en el desarrollo del afrontamiento de los retos laborales por los trabajadores, muestra cómo el desarrollo de la inteligencia emocional de los colaboradores es una potente línea estratégica de las organizaciones más modernas que mejor responden a los retos de nuestra realidad actual.

Plantea el porqué y el cómo se relaciona la inteligencia emocional con determinados indicadores tanto de rendimiento como del bienestar de los trabajadores y con la prevención de los riesgos psicosociales.

Ofrece análisis de cómo se relaciona la inteligencia emocional con la actividad empresarial, los fenómenos tanto positivos como negativos que propicia y las consecuencias que ocasiona.

Aporta propuestas y ejemplos de cómo gestionar el desarrollo de la inteligencia emocional en las organizaciones e incrementar la capacidad de afrontamiento y bienestar de las personas en el trabajo.

Analiza el impacto de las emociones en el bienestar de los trabajadores y cómo se relacionan con los fenómenos psicológicos implicados en la prevención de riesgos psicosociales.

Muestra cómo facilitar que los colaboradores incrementen su capacidad de afrontamiento de la realidad tiene unas repercusiones directas no sólo en los factores psicosociales de la organización sino también en los resultados que ésta obtiene.

Finalmente, presenta casos de éxito que han obtenido premios a proyectos emocionalmente responsables en las convocatorias que desde 2014 realiza el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Estos proyectos premiados se han focalizado en incrementar la capacidad de afrontamiento y bienestar de las personas desarrollando su inteligencia emocional, enseñando recursos, entrenando en competencias, reduciendo el estrés y, en algunos casos, modificando el clima emocional, con el fin de mejorar su desempeño profesional.

Es el resultado de muchos años de dirección de personas, consultoría y docencia, perspectivas complementarias para entender las dinámicas y necesidades de las organizaciones en nuestro mundo actual.

Ya disponible en:

Giuntieos: https://www.giuntieos.com/organizaciones-emocionalmente-responsables.html

Amazon:  https://cutt.ly/pfVQm11

#organizaciones emocionalmente responsables

ORGANIZACIONES EMOCIONALMENTE RESPONSABLES

Querría invitarte a la presentación de mi nuevo libro Organizaciones emocionalmente responsables.

Este libro muestra cómo el desarrollo de la inteligencia emocional de los colaboradores es una potente línea estratégica de las organizaciones más modernas que mejor responden a los retos de nuestra realidad actual.

Se presentan, también, casos de éxito de la aplicación de programas de desarrollo de la inteligencia emocional dirigido al bienestar psicológico de los empleados que han sido premiados en las convocatorias de los premios a Proyectos emocionalmente responsables que realiza el Colegio de la Psicología de Madrid.

MIÉRCOLES, 23 de septiembre de 19,30h-20,30h online.

Apúntate en: https://www.giuntieos.com/events/index/view/event_id/8/